2018, año de maratón electoral en América Latina (I)

En este y en el próximo año varias elecciones podrían cambiar la relación de fuerzas políticas en la región. Todavía no se puede decir si los partidos del centro podrán sacar provecho del desencanto de los proyectos populistas de izquierda. Pero los partidos de los extremos sí podrían sacar ventaja de la corrupción y la mala gestión.

 

Calendario electoral 2018 en América Latina | Fuente: CELAG

Calendario electoral 2018 en América Latina | Fuente: CELAG

América Latina se encuentra en una etapa de cambios políticos que comprende señales que dan ánimo y otras que traen incertidumbre. La llamada oleada progresista presente en el subcontinente desde el 2000 y que hizo llegar al poder gobiernos populares de izquierda en Caracas, Buenos Aires, Brasilia, La Paz, Quito y Managua se viene debilitando desde el año 2015. En noviembre de ese año, el candidato a la presidencia liberal-conservador Mauricio Macri logró llegar al poder en Argentina. En agosto del 2016 hubo un proceso de destitución contra la presidenta Dilma Rousseff en Brasil y a finales del 2017 en Chile el expresidente y empresario Sebastián Piñera ganó las elecciones. Todos estos acontecimientos hacen presumir el inicio de un nuevo movimiento político que se aleja de las fuerzas de izquierda.

El 2018 demostrará si este desarrollo se volverá realidad o no. Con razón se puede hablar de un año lleno de elecciones importantes. En total tendrán lugar once elecciones en ocho países. En seis casos se trata de elecciones presidenciales (esto no incluye la «elección» del sucesor de Raúl Castro como jefe del Estado de Cuba). Las elecciones tanto en países pequeños como en los dos líderes de la región —Brasil y México— marcarán la tendencia para los próximos años. Varias de las elecciones en este año tan importante están caracterizadas por diversos aspirantes y resultados casi impredecibles.

Más fácil de pronosticar es el resultado de las elecciones presidenciales en Venezuela, que deberían tener lugar en diciembre de 2018. Pero el gobierno de Nicolás Maduro y las autoridades electorales sometidas a él se beneficiarán del desacuerdo en la alianza de oposición Mesa de Unidad Democrática (MUD) al adelantar las elecciones al mes de mayo. A pesar de que Maduro llevó un país que en el pasado era rico a una crisis humanitaria, la victoria electoral probablemente será suya gracias a los medios controlados por el Estado y a la creatividad para acosar a la oposición y su electorado.

El inicio del maratón electoral fue en Costa Rica, con una primera vuelta electoral el 4 de febrero. En la segunda vuelta electoral —a principios de abril— se enfrentarán Carlos Alvarado, el candidato del partido del actual gobierno, y Fabricio Alvarado. Este último se posicionó en la primera vuelta electoral contra una toma de posición de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en favor del matrimonio entre personas del mismo sexo. Su victoria en la primera vuelta electoral muestra un crecimiento preocupante de fuerzas conservadoras y muy orientadas a una interpretación literal de la Biblia que se hacen notar también en otros países de la región.

Algo ya no tan común en Latinoamérica se podrá observar probablemente en Paraguay en abril, cuando dos candidatos de partidos tradicionales se enfrenten en las elecciones presidenciales: Mario Abdo Benítez, hijo del antiguo secretario privado del dictador Stroessner y que representa la derecha del Partido Colorado, y Efraín Alegre, candidato del Partido Liberal, que tiene una alianza con el expresidente de izquierda Fernando Lugo derrocado en el 2012.

Con particular interés la región y el mundo van a dirigir su mirada a las elecciones presidenciales en Colombia que probablemente terminarán con una segunda y decisiva vuelta en junio. La Corte Constitucional Colombiana declaró que los próximos tres gobiernos estarán ligados al tratado de paz de 2016 con las FARC. Sin embargo, dependerá de las próximas elecciones qué tan decidido el futuro gobierno concretará este tratado de paz y cómo seguirán las negociaciones con el ELN, segundo grupo guerrillero en importancia. Los aspirantes para la presidencia no podrían ser más diferentes entre sí, y van desde los candidatos críticos del tratado de paz del entorno político del expresidente Álvaro Uribe hasta Humberto de la Calle, quien negoció dicho tratado de paz.

En la segunda mitad del año siguen los dos pesos pesados de América Latina: primero México el 1 de julio, cuando probablemente se podrá observar una lucha entre tres aspirantes que se decidirá en la primera vuelta con mayoría relativa. Según encuestas, a la cabeza está Andrés Manuel López Obrador quien quiere después de una carrera profesional como alcalde de Ciudad de México y varias derrotas en las elecciones presidenciales, por fin vivir en Los Pinos. Hasta qué punto el populista llevará el país a la izquierda después de una victoria es una pregunta abierta que no solamente preocupa a la industria. Un oponente prometedor es Ricardo Anaya, cuyo conservador Partido Acción Nacional (PAN) tiene una alianza poco común con su antiguo contrincante, el partido de izquierda PRD. El candidato del partido del Estado, PRI, José Antonio Meade, dispone de un aparato con mucho poder detrás de sí, a pesar del descontento con el gobierno actual, y todavía no se ha dado por vencido.

En Brasil, según las encuestas, son el expresidente Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), y Jair Bolsonaro quienes van a la cabeza. Si estos dos candidatos llegaran a la segunda vuelta electoral en octubre, Brasil podría elegir entre un político viejo sin plan para el futuro e involucrado en varios casos de corrupción y un populista de derecha —mejor dicho, un extremista de derecha— que adora la dictadura militar brasileña. Si la candidatura de Lula no fuera posible por los procesos legales contra él aún pendientes (su condena por corrupción ha sido confirmada en segunda instancia hace pocos días atrás pero él tiene la posibilidad apelar nuevamente), se presentaría una constelación nueva que daría una posibilidad a un candidato moderado del centro.

Antes de que el electorado argentino pueda decidir en el 2019 sobre una muy determinante reelección de Mauricio Macri, el panorama político en América Latina podría haber cambiado ya significativamente.

 

Sören Soika
Trainee de la Fundación Konrad Adenauer en Uruguay

 

Traducción de Alessandra Herdeg. Practicante en la Fundación Konrad Adenauer, oficina Montevideo