Lenín Moreno sería proclamado nuevo presidente del Ecuador en medio de la conmoción social. Y esta conmoción social que se vive en Ecuador, suscitada después de concluido el proceso electoral del domingo, no es más que el resultado de la falta de institucionalidad que existe en el país.

Y es que los resultados del conteo rápido del Consejo Nacional Electoral (CNE) no hacen más que generar dudas, no solo por las inconsistencias encontradas respecto a las Actas, ni tampoco por los problemas del sistema de conteo rápido, sino también porque el CNE no ha cumplido, ni en la primera ni en la segunda vuelta, con su promesa de entregar los resultados finales oficiales a las 20h00 del mismo día de las elecciones. Al contrario, ha alargado la proclamación de los resultados oficiales generando así la protesta ciudadana.

Con el 99,60% de las actas escrutadas (información hasta las 22h00 del 3 de abril), el CNE otorga a Lenín Moreno la Presidencia de la República, ya que cuenta con el 51,16% frente al 48,84% del candidato del Movimiento CREO, Guillermo Lasso.

En otras épocas, los resultados no solo que se hubieran proclamado pocas horas después de cerrado el proceso electoral, sino que seguramente hubieran sido aceptados por ganadores y perdedores sin mayor conmoción. Sin embargo, el triunfo de Moreno se da en medio de dudas, dando cabida a las sospechas de fraude y suscitando la protesta ciudadana.

Por decirlo menos, es sui generis que dos candidatos que se pelean la banda presidencial se proclamen ganadores a pocos minutos de que los recintos electorales finalizaron el proceso de votación.

El exit poll de la encuestadora CEDATOS, aquella que acertó con los resultados en primera vuelta, y anunciados pocos minutos después de las cinco de la tarde del domingo, daban la victoria al candidato de oposición, a quien le otorgaba el 53,08% frente al 46,98% de Moreno. Por su parte, la encuestadora Perfiles de Opinión señaló que de acuerdo a su exit poll, la presidencia se quedaba en la Revolución Ciudadana, dándole un 52,2% a Moreno y un 47,8% a Lasso. Así los dos se sentían ganadores.

Los resultados de CEDATOS se explicaban por los hechos de las últimos días de campaña, una agresión desmedida hacia Lasso a la salida de un partido de la selección por supuestos simpatizantes de Alianza País y el gasto público realizado en entradas a dicho espectáculo público (más de $300.000 gastados en la compra de abonos para dos partidos de la selección ecuatoriana), la ruptura del orden democrático en Venezuela, y el final de la campaña más sucia que hizo un partido utilizando todo el aparataje estatal para cumplir sus objetivos.

Si algo logró la campaña de Moreno fue agrupar a la oposición y fortalecerla. Lasso cuenta con el apoyo de muchos sectores políticos y sociales, porque logró conjugar su discurso con las demandas colectivas de muchos, logró incluir en vez de dividir. Por eso, si las impugnaciones que el Movimiento CREO presentará al CNE no cambian los resultados, para Moreno la oposición será una pared difícil de saltar.

La realidad es que si Moreno llega a gobernar, escenario que es el más factible, lo hará con una legitimidad quebrada, con cerca de la mitad de la población pensando diferente y en desacuerdo con sus propuestas populistas. Pero más grave aún, lo hará en un ambiente de duda, de sospecha y con la certeza de que será más de lo mismo: polarización, odio, violencia, impunidad, sin libertades, sin institucionalidad, sin independencia de poderes, porque eso es lo que rodea su triunfo, resultado de su propia campaña y de 10 años de gobierno de la Revolución Ciudadana.

 

Carla Bonilla E. | @CarliBonilla
Ecuatoriana. Comunicadora. Máster en Gerencia Política y Gobernabilidad. Exasesora y jefe de proyectos en el Congreso Nacional, la Unión Demócrata Cristiana, la Fundación Konrad Adenauer y el Municipio del Distrito Metropolitano de Quito.