Claves de la victoria de Mario Abdo en Paraguay

El 22 de abril se celebraron los comicios electorales en Paraguay. Por la presidencia de la República compitieron dos grupos políticos liderados por los partidos tradicionales: por un lado, la Asociación Nacional Republicana (ANR) y su candidato Mario Abdo Benítez y por el otro la Gran Alianza Nacional Renovadora (Ganar) y su candidato Efraín Alegre; además de varios candidatos testimoniales.

 Mario Abdo, presidente electo de Paraguay | Fuente: www.maritoabdo.com


Mario Abdo, presidente electo de Paraguay | Fuente: www.maritoabdo.com

Mario Abdo Benítez actualmente es senador de la República y tiene una carrera política desde la ANR (popularmente llamado Partido Colorado) desde el 2005. Marito, como lo llaman, es hijo de quien fuera secretario privado del dictador Stroessner y que, entre otras cosas, le legó su mismo nombre y fortuna: Mario Abdo Benítez. De corriente conservadora en lo moral y económico, su discurso estuvo enfocado en dignificar y reivindicar a los colorados. Este discurso se construyó a partir de dos hechos: 1. Cartes abandonó a las bases coloradas durante su gestión; 2. los colorados constituyen la mayoría del electorado.

Efraín Alegre es el actual presidente del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA). Respecto a Marito, Efraín tiene una carrera política más dilatada y más experiencia en la función pública, ya fue ministro de Obras Públicas y senador de la República, entre otros cargos. En términos electorales, este fue el segundo intento de llegar a la Presidencia, luego de las elecciones del 2013. Efraín fue el candidato de la Alianza Ganar, entre el Partido Liberal y una gran cantidad de partidos no tradicionales, entre ellos la Concertación Frente Guasú liderada por Fernando Lugo.

La victoria fue para Mario Abdo Benítez, quien consiguió el 46% de los votos frente al 43% de Efraín Alegre, según datos del Tribunal Superior de Justicia Electoral.

¿Cuáles fueron las claves de la victoria?

1. Mayoría electoral colorada y heterogeneidad de GANAR. La ANR tiene de por sí un electorado capaz de hacerle ganar las elecciones sin necesidad de sumar a electores de otros sectores. Marito enfocó su discurso en reivindicar a los colorados y con eso sumó los números suficientes para llegar. En cambio, Efraín, dada la heterogeneidad de su público meta, tuvo que construir un discurso mucho más complejo y finalmente no logró generar credibilidad ni la identificación necesaria.

2. Fracturas internas más profundas en el Partido Liberal. Si bien ambos partidos se presentaron con importantes fracturas internas, los colorados lograron una unidad, frágil y tensa pero suficiente para enfrentar las elecciones. Sin embargo, los liberales llegaron muy divididos y la mezquindad de los liderazgos tuvo un impacto negativo. La división liberal y la unidad colorada son escenas que se repiten en todas las elecciones y esta no fue la excepción. Dentro de la alianza Ganar, las diferencias internas y las dinámicas al interior de cada partido que la componían tampoco colaboraron suficientemente para lograr la victoria. Muchos de los aliados estaban más preocupados por lograr un escaño en el Senado antes que la Presidencia.

3. El conservadurismo paraguayo. Los paraguayos son mayormente conservadores, tanto en relación con las costumbres morales como en los aspectos económicos. El coprotagonismo de un partido de izquierda en GANAR posiblemente restó más de lo que sumó. Esta resistencia se incrementó con la figura desaliñada y poco convencional de Leo Rubín, candidato a vicepresidente. Jugaron un papel importante las posturas progresistas de Leo y del Frente Guasú sobre temas controversiales como el aborto y el matrimonio de personas del mismo sexo.

4. Desgaste de Efraín y del Partido Liberal. Un dato interesante es que el 37% de las personas que votaron por Marito no votaron por la ANR para la lista de senadores, lo cual evidencia una desconfianza hacia el Partido Colorado. Esta desconfianza no pudo ser capitalizada por la dupla Efraín-Leo. Los electores sencillamente no encontraron en el Partido Liberal un comportamiento distinto al del Partido Colorado. En cuanto a Efraín, su paso por el Ministerio de Obras Públicas le generó una serie de acusaciones de corrupción.

5. El costo de las incoherencias. Efraín construyó un relato y un prestigio durante la crisis del 2017 gracias a su defensa de la institucionalidad; sin embargo, al aliarse al Frente Guasú echó todo por la borda. Recordemos que durante la crisis del 2017 sucedieron varios hechos muy significativos: la quema del Congreso de la Nación, el ilegal atropello y asalto de la policía al local del PLRA y consecuente muerte del joven dirigente liberal Rodrigo Quintana. Tanto Marito como Efraín defendieron la Constitución Nacional y cuestionaron a Cartes, Lugo y Llano, quienes intentaron violentar la institucionalidad.

6. Marito primeramente se juntó con Cartes luego de las internas coloradas. La oportunidad que tenía Efraín de golpear a Marito construyendo un relato contra el cartismo y el atropello institucional fue desaprovechado al aliarse con el Frente Guasú, de Lugo. Esta alianza también significó un duro golpe a la credibilidad de Efraín.

La victoria de Mario Abdo implica pocas posibilidades de que se produzca un cambio brusco en las políticas públicas vigentes. Así también, dado el discurso de campaña que prometía coloradizar las instituciones, genera preocupación que haya un retroceso en las políticas de servicio civil, donde se ha buscado transparentar y establecer criterios claros de contratación y promoción de los funcionarios públicos.

Sin dudas, el gran desafío de Mario Abdo será la reconstrucción y recuperación de las institucionalidad que ha sido minada por el gobierno de Horacio Cartes. En este sentido, es muy probable que el nuevo gobierno tenga que guiar a la sociedad paraguaya a una anunciada reforma de la Constitución Nacional.

Paraguay viene transitando por un buen sendero económico, con un crecimiento sostenido y buenas perspectivas a futuro; es importante que el sector político acompañe el ritmo de la economía con instituciones fuertes y reglas claras y justas para todos.