En Honduras se acerca un nuevo proceso electoral. Es un deber ciudadano participar en la selección de la persona que va a dirigir nuestro país durante los próximos cuatro años. No podemos dejar de opinar o guardar silencio ante tan importante acontecimiento. La abstención no es una opción.

Candidatos presidenciales Salvador Nasralla, Juan Orlando Hernández y Luis Zelaya

Candidatos presidenciales Salvador Nasralla, Juan Orlando Hernández y Luis Zelaya

Una vez dejado claro esto, debemos manifestar que solo se puede elegir entre los candidatos válidamente inscritos y aceptados por el Tribunal Supremo Electoral. Es decir, escoger entre ellos, con sus virtudes y defectos. No se trata de buscar un candidato ideal, sino de seleccionar el mejor o el menos malo de entre los candidatos que están inscritos. El voto nulo o en blanco tampoco es una opción.

Hay nueve candidatos definitivos, de los cuales solo tres tienen importantes caudales de votos y por tanto posibilidades de ganar los comicios, según los estudios de opinión disponibles al público. Ellos son: Juan Orlando Hernández, Salvador Nasralla y Luis Zelaya. Vamos a revisar cada una de estas candidaturas.

Salvador Nasralla, candidato de la Alianza de la Oposición: es un hombre de la televisión que destaca por propuestas de gobierno populistas y demagógicas. Es el candidato del Partido Libre, de tendencia comunista. Apoya públicamente a la dictadura de Venezuela que lleva más de 19 años en el poder, la cual destruyó uno de los países más ricos del mundo a límites impensables, llevando a la población a un 83 % de pobreza y a un desabastecimiento total de alimentos, medicinas, productos de higiene personal, productos del hogar, repuestos de vehículos, etcétera. Además de las graves violaciones a los derechos humanos, los más de 400 presos políticos, las violaciones a principios democráticos básicos, la persecución a la disidencia política, los alarmantes niveles de corrupción y narcotráfico, entre muchas otras cosas que suceden en Venezuela. Ese es el modelo que pretende el Partido Libre implantar en Honduras, con expropiaciones y un control exacerbado de los medios de producción por el Estado.

Según mi criterio, Nasralla representa el caos, la ingobernabilidad, la división social y el retroceso para Honduras, por lo que no califica para ser presidente de la República. Es un salto al vacío.

El otro candidato opositor es Luis Zelaya, quien, según todas las encuestas serias, se mantiene relegado en un lejano tercer lugar en las preferencias del electorado. Sobre este aspirante podemos decir que es una persona con poco carisma, tiene una imagen muy elitista y no demuestra, en sus gestos y actuaciones, sensibilidad social. Además, no tiene trayectoria política ni experiencia en la gestión pública. Ganó la candidatura del Partido Liberal ante la ausencia de liderazgo en esa organización política, lo que le permitió imponerse a través de una campaña electoral muy fuerte en las primarias.

Por último, tenemos al actual presidente, Juan Orlando Hernández, quien pudo ser candidato gracias a una sentencia de la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) que desaplicó la prohibición absoluta de reelección presidencial, que se consagraba en un artículo pétreo.

Hay que dejar claro que el mecanismo que se utilizó para establecer la reelección presidencial en Honduras no fue el más idóneo desde el punto de vista jurídico, ya que la vía constitucional para modificar esa prohibición era a través de una asamblea nacional constituyente. Pero ya se tiene un antecedente idéntico en Nicaragua, que paradójicamente es apoyado y aplaudido por la izquierda hondureña, mientras que lo critica en su propio país.

Sin embargo, la realidad fáctica es que se hizo a través de una sentencia confirmada por la Sala Plena de la Corte Suprema y apoyada por la Fiscalía General de la República, el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos, el Congreso Nacional, la Procuraduría General de la República, el Tribunal Superior de Cuentas, el Tribunal Supremo Electoral, las Fuerzas Armadas y las Iglesias, e indirectamente fue legitimada por el pueblo al obtener Juan Orlando Hernández la mayor cantidad de votos en las elecciones primarias que celebraron los partidos más importantes.

Siendo esto así, mi postura jurídica frente a la sentencia de la CSJ es solo una simple opinión legal sin efectos válidos. La reelección es una realidad autorizada en Honduras y, en consecuencia, estamos obligados a ponderar y analizar la candidatura del actual presidente desde el punto de vista político, una vez superado el obstáculo jurídico que tenía.

Juan Orlando Hernández en su periodo de gobierno ha demostrado que es un hombre de grandes decisiones y de grandes metas que están encaminando al país hacia puerto seguro. Se ha comportado como un verdadero estadista. No se puede negar que este gobierno ha tomado las medidas económicas necesarias para estabilizar nuestro país. Ya las calificadoras de riesgo internacionales más importantes han otorgado mejores índices a Honduras, con lo que se hace más atractiva para los inversionistas. Se logró controlar la inflación (a menos del 4 %) y precio del dólar, dos indicadores que se mantienen estables y sin variaciones de importancia. Todas las cifras macroeconómicas del país han sido estabilizadas y hoy Honduras muestra una economía más sólida, más fuerte y más atractiva para los inversionistas, con una excelente tasa de crecimiento económico.

Honduras era un país desorganizado en sus finanzas, sin un norte claro, dominado por el crimen y el narcotráfico, con mucha pobreza, pero en casi cuatro años Juan Orlando Hernández organizó la economía y generó un rumbo claro. Ha dado golpes importantes al crimen organizado y ahora el reto es reducir la pobreza.

 

Álvaro F. Albornoz
Venezolano-hondureño. Abogado. Magíster Scientiarum en Derecho Administrativo. Doctor en Derecho Constitucional