Jair Bolsonaro elegido nuevo presidente de Brasil

Una posible explicación para la victoria sin precedentes del populista de derecha.

Jair Bolsonaro

Jair Bolsonaro

El ultraderechista Jair Messias Bolsonaro (Partido Social Liberal, PSL) ganó la segunda vuelta electoral el pasado 28 de octubre con el 55,13 % de los votos. A partir del 1.º de enero va a gobernar el quinto país más grande del mundo. El candidato del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), Fernando Haddad, obtuvo el 44,87 % de los votos. La erosión del centro político, el rechazo hacia el PT y, sobre todo, la orientación en general del centro hacia la extrema derecha eran esperables. A los más de cuatro años de crisis en Brasil se le sumó la poca capacidad de los partidos tradicionales de resolver problemas, y así lograron que muchos votantes (otrora fieles al centro) se volvieran susceptibles a las promesas de solución de los populistas. El nuevo presidente es una caja negra: ni en Brasil ni en el extranjero se sabe qué esperar de él.

La mayoría electoral del candidato nacionalista de derecha del hasta entonces pequeño PSL es a primera vista indiscutible pero debe ser tomada con pinzas. Se trata de un resultado del sistema de mayoría de voto que rige en Brasil desde 1988, con sus típicas ventajas y desventajas. Jair Bolsonaro tuvo el 55 % de los votos válidos a su favor. Pero en números absolutos el resultado es un poco distinto: 58 millones votaron al populista de derecha, en 147 millones brasileros con derecho a voto y obligación de hacerlo en caso de tener entre 18 y 70 años. Teniendo en cuenta esto, solamente un tercio de los votantes activos se pronunciaron a favor del futuro presidente. De cada diez votantes, más de seis (más de 89 millones) votaron por el contrincante Haddad (alrededor de 47 millones) o bien por ninguno de los dos (alrededor de 42,3 millones). Debido a esto, su contrincante y varios críticos del sistema electoral ya plantearon dudas respecto a la legitimidad. El candidato del PT Haddad no felicitó al ganador la noche de las elecciones.

¿Quién es Jair Bolsonaro?

Con su eslogan «Brasil acima de tudo e Deus acima de todos» ‘Brasil sobre todos y Dios sobre todo’, el evangélico admirador de los militares logró ganarse —en tan solo un intento— las llaves del palacio presidencial Planalto. Esto es importante de destacar porque desde la elección de Henrique Cardoso (PSDB), hace un cuarto de siglo, ningún candidato había logrado ganar en su primera postulación. Como si esto fuera poco, Bolsonaro no tiene tampoco ningún tipo de experiencia en ocupar cargos dentro del Poder Ejecutivo. El otrora capitán militar es miembro electo del Congreso desde 1991. Sin embargo, ha estado ausente en muchas sesiones. En sus siete períodos legislativos, el ultraderechista de 63 años ha llamado más la atención por sus polémicas y contradictorias declaraciones, así como también por formar parte de nueve partidos diferentes (todos del espectro político de derecha), que por presentar proyectos de ley concretos. A pesar de esto, los brasileros lo perciben como una figura fuera del sistema de la velha política, es decir, de la política tradicional. Bolsonaro ha alimentado con fuerza esta idea que tiene el pueblo brasilero sobre él, ya que más de una vez ha dicho que en el pasado (a pesar de sus siete mandatos) lo han excluido de la política.

Doce explicaciones para la arrolladora victoria de Bolsonaro

Los votantes de los partidos tradicionales parecieran haberle querido darles a estos una lección, según muchos analizaron después de la primera vuelta electoral. Pero esta justificación parece muy breve para explicar la arrolladora victoria del populista de derecha en ambas vueltas electorales. ¿Cómo logró el hasta entonces irrelevante diputado, que no tenía base ni recursos financieros, para ganar las llaves del palacio presidencial en su primera candidatura?

1. Oleada de populismo en el mundo
2. Falta de eficiencia del gobierno y del Estado en general
3. Pérdida de la credibilidad política
4. Desaprovechamiento de la situación posterior al impeachment
5. Los dirigentes de los partidos políticos obstaculizan la renovación
6. Nostalgia de los viejos tiempos y glorificación del pasado
7. Pobre elaboración de la propia historia
8. Capacidad de entusiasmar
9. Redes sociales 1, campaña televisiva 0
10. Fake news en grupos de WhatsApp cerrados
11. Influencia de los evangélicos
12. Un claro voto anti-PT

El fenómeno Bolsonaro es evidentemente más que una lección y no es una sorpresa. Es el producto de numerosos factores actuando en conjunto. Si algunos de estos hubieran distintos (formar otras alianzas, renovación seria, mejor uso de los medios digitales durante la campaña), tal vez otro candidato hubiera podido obtener la llave del palacio presidencial Planalto. Sin embargo, esta hipótesis quedará sin respuesta concreta.

Perspectiva: caja negra

Después de incontables declaraciones polémicas, es válida la preocupación sobre cómo el nuevo presidente se va a relacionar con las instituciones democráticas, los principios del Estado de derecho y los derechos humanos de la mayor democracia de Sudamérica. A pesar de que con el correr del tiempo ha relativizado muchas de sus polémicas expresiones, la reiteración constante de estas muestra que no se ha tratado de simples errores. Dichas expresiones contrastan con su primera aparición pública en la televisión la noche de las elecciones. En un discurso de diez minutos Bolsonaro se mostró (al contrario de lo que muchos espectadores esperaban) conciliador, se declaró presidente de todos los brasileros y puso énfasis en que su gobierno defendería la Constitución, la democracia y la libertad. Este discurso da vitória significa un rayo de esperanza en el horizonte. Pero cómo actuará realmente como jefe de Estado y de gobierno es pura especulación en este momento.

Bolsonaro no ha presentado ninguna propuesta concreta sobre cómo pretende resolver de manera sostenible y duradera los problemas más urgentes de Brasil. Por ahora, ha utilizado una metáfora futbolística para responder a las preguntas sobre áreas en las que no tiene conocimiento: como presidente se ve como entrenador del país, que va a colocar a los mejores ministros como jugadores. Lo único seguro por ahora parece ser que algunos de estos van a ser antiguos generales. Lo que también es probable es que el asesor económico de Bolsonaro, Paulo Guedes, se desempeñe como ministro de Economía. Los inversores extranjeros y las empresas se alegrarían con las políticas liberales de este Chicago boy. Aparte, se espera a tecnócratas en el nuevo gabinete. Un astronauta sería, por ejemplo, el encargado del Ministerio de Ciencia y Técnología, según dijo Bolsonaro en julio pasado.

Debido al aumento en el número de diputados (el PSL cuenta con 52 escaños y constituye la segunda bancada parlamentaria), el nuevo presidente tendrá una base propia en el Congreso. Para llevar a cabo sus planes políticos va a depender sin embargo del llamado Centrão, el gran bloque de centroderecha, ya que el Partido de los Trabajadores (56 bancas en el Congreso) y otros partidos del espectro de izquierda formarán un importante contrapeso.

En resumen: los brasileros eligieron en realidad una caja negra. A partir del 1.º de enero de 2019 se podrá observar si el ruido de sables de la campaña se convierte o no en hechos concretos.

 

Este texto es un resumen del artículo publicado en la página web de la Fundación Konrad Adenauer. El análisis completo podrá leerse en la edición impresa de Diálogo Político, de próxima aparición.

Traducción: Sofia Cerillo, Jenny Schürmann y Manfred Steffen, de la Fundación Konrad Adenauer, oficina Montevideo.