«Outsiders» a la uruguaya

La campaña para las elecciones internas en Uruguay comienza a tomar color. Constituyen el filtro por el cual deben pasar todos los partidos en el mes de junio de 2019, para luego concurrir con un candidato único a la elección nacional, a realizarse en el mes de octubre. La gran mayoría de los candidatos están proclamados. Las redes sociales y portales webs comienzan a inundarse de pop-ups, al tiempo que los pasacalles y muros también anuncian que empezó la temporada electoral.

Ernesto Talvi, Edgardo Novick, Juan Sartori

Ernesto Talvi, Edgardo Novick, Juan Sartori

Los distintos sondeos parecen indicar que estos comicios serán en extremo competitivos. El Frente Amplio irá por su cuarto gobierno consecutivo, luego de arribar al poder en el 2005. El desgaste se siente y la oposición lo sabe.

Una de las novedades que presentará la contienda electoral es la concurrencia de tres candidatos outsiders. En estas latitudes, donde los partidos Nacional y Colorado han celebrado 182 años de existencia y el Frente Amplio es una coalición de partidos creada en 1971, los outsiders no dejan de ser una rareza.

No obstante, hay algunos antecedentes al respecto. Por ejemplo, Roberto Canessa, sobreviviente de la tragedia que sufrió un equipo uruguayo de rugby en los Andes, se candidateó a la presidencia en 1994 bajo su propio lema, el Partido Azul, y obtuvo un muy magro resultado. Posteriormente, otro candidato presidencial fue Víctor Lissidini, director de Aduanas en el gobierno de Batlle. Creó el Partido Intransigente y se postuló a la presidencia en 2004. Le fue un poco mejor que a Canessa, pero no llegó a 10.000 votos. Pero el outsider más pintoresco hasta el momento ha sido Domingo Tortorelli. Se presentó como candidato a la presidencia allá por 1942 con su propio partido. Propuso construir calles en bajada (para ahorrar combustible) y canillas para el abastecimiento de leche en las esquinas. Obtuvo poco menos de 50 votos, pese a su lucidez propositiva.

Con los nuevos outsiders el sistema político uruguayo se pone a tono con la región. Hace un año el porcentaje de indecisos, votos en blanco y anulados llegaba al 40 %. Hoy ese guarismo ha descendido pero, en términos comparados, sigue siendo alto para el período. Los casos de corrupción que han tocado a los principales partidos, y en especial al gobierno, inocularon la apatía sobre el electorado.

Este contexto revela que Uruguay asiste tarde, pero asiste, a las tendencias regionales de desafección política. Seguramente los propios outsiders ven en este contexto el alpiste necesario para hacer crecer sus oportunidades. Eso sí, tengamos en cuenta que las candidaturas se procesan a la modalidad uruguaya.

Veamos: hasta el momento son tres los outsiders que han lanzado su candidatura.

El empresario local Edgardo Novick fue el primero en dar el paso. En 2015 presentó su candidatura a intendente de Montevideo dentro de una coalición que agrupaba a blancos (Partido Nacional) y colorados (Partido Colorado) para competir en la capital. En esa ocasión dio la sorpresa al ser el segundo candidato más votado. Luego de esa elección fundó el Partido de la Gente. Es el único de los outsiders que ha decidido competir desde fuera de los partidos tradicionales. Sus filas se han nutrido de algunos legisladores que pertenecían a los partidos Nacional y Colorado, por lo cual hoy tiene una estructura política más consolidada.

Otro de los candidatos es el economista Ernesto Talvi. Tiene un marcado perfil académico, ha sido director de un centro de investigación independiente dedicado al análisis económico. Se ha presentado como un hombre cercano al expresidente Jorge Batlle. Optó por ingresar a competir dentro del Partido Colorado creando su propio sector, denominado Ciudadanos.

El tercer candidato es el multimillonario Juan Sartori. Es el menos conocido por la ciudadanía. A tal punto es desconocido que para su presentación se utilizaron una campaña de expectativas “¿Quién es Juan Sartori?”. De hecho, llegó a Uruguay abruptamente para participar en las elecciones. Es dueño de un cuadro de fútbol inglés y casado con la hija de un magnate ruso. Presentó su precandidatura presidencial dentro del Partido Nacional.

La irrupción de estos tres candidatos constituye una novedad y una verdadera prueba para el sistema político. El clima de apatía solo se ve disimulado por la obligatoriedad de votar en las elecciones nacionales. Pero no así en las internas, donde la participación no llega al 50% del electorado.

Por lo pronto, a diferencias de lo que se ha visto en Estados Unidos o en Europa, los outsiders uruguayos no llegan con discursos antisistema. Por el contrario, Talvi y Sartori se insertan amablemente en los partidos tradicionales. En tanto, Novick, si bien compite desde su propio partido, coquetea con su propuesta de coaligarse con blancos y colorados en una nueva estructura.

Para ir cerrando, a modo de anexo ilustrativo, dejamos algunas frases de los candidatos:

«Más gestión, menos política», Edgardo Novick

«La política no tiene dueños», Juan Sartori

«Soy liberal, soy progresista, soy internacionalista», Ernesto Talvi