Crisis, palabra que en el lenguaje de la política la encontraremos con frecuencia. Proviene del griego “κρίσις” con los significados de “separación”, “distinción”, “elección”, “discernimiento”, “disputa”, “decisión”, “juicio”, “resolución”, “sentencia”.

En su origen, la palabra no tiene una connotación negativa. La crisis es el momento en que la rutina ha dejado de servirnos como guía y necesitamos optar por un camino y renunciar a otro. Es por ello que los chinos dicen que una crisis puede ser un peligro o una oportunidad. Otra alternativa de significado es, el espacio que se da entre algo que está muriendo y algo que está por nacer.

Que el mundo está en crisis es más que evidente, por ahora en peligro y sin salida aparente. No sabemos si hay Aristóteles, San Agustines, Erasmos de Rotterdam, por nombrar a algunos de los que, con su pensamiento marcaron etapas en la humanidad tratando de buscar la oportunidad de un cambio.

La política ha demostrado su falta de creatividad y tiene el gran desafío de aportar soluciones para salir. Los sistemas políticos imperantes se debilitan o derrumban y no se visualizan alternativas que aporten las soluciones necesarias. Lo que hasta hace poco funcionaba, ha dejado de funcionar. Parecería ser que no se está en una época de cambios sino en un cambio de época.

A raíz de la falta de soluciones, se ha instalado una temible carencia de líderes y los pocos que se asoman no se los ve muy afectos a la democracia. La humanidad atraviesa un momento de falta de testimonios que encarnen valores, reina gran confusión y desconcierto en los ciudadanos. Trump y Putin representan proyectos políticos populistas y lejos están de ser los posibles artífices del cambio hacia un mundo más tolerante e inclusivo. En Europa encontramos a una solitaria Angela Merkel que trata de conducirla hacia la prudencia y armónica convivencia.

Quizás sean los chinos quienes bajo su proverbio ven en la crisis una gran oportunidad y están planteándose un nuevo mundo. Claro que con su impronta, donde no hay Estado de derecho sino el derecho del Estado ¿Cuándo Xi Jinping habla del sueño chino, lo está diciendo sólo para los chinos o también sueña con un modelo hegemónico mundial?
Si China logra ser el motor de la recuperación económica mundial puede ser que la crisis que el mundo vive, especialmente occidente, se convierta en la gran oportunidad que tenga Beijing de lograr un dominio impensado hasta ahora, que no solo estará limitado a lo económico, sino también en lo social y cultural.

No olvidemos que su cultura y sociedad tiene una visión colectiva, en ella no importa solo lo que cada persona desea, sino también importa el papel que cada individuo cumple en el conjunto, lo que determina la visión del “nosotros” contraria a la de occidente, donde se ha exacerbado el individualismo, perdiéndose en muchos casos, la práctica de políticas orientadas al bien común.

Occidente está en crisis, sufriendo unas discontinuidades tan profundas y una mutación tan acelerada, como quizás nunca antes en la historia humana se había visto.
Es de esperar que salga del peligro y logre encontrar la oportunidad.

 

Jorge Dell’Oro | @dellOroJorge
Consultor en comunicación política