La legitimidad: el factor clave

En Venezuela, la falta de legitimidad es una de las causas de división y sumisión del país en la severa crisis en que se encuentra.

«Nicolás ilegítimo». Venezolanos en Buenos Aires denuncian fraude electoral | Foto: Leandro Kibisz, vía Flickr

«Nicolás ilegítimo». Venezolanos en Buenos Aires denuncian fraude electoral | Foto: Leandro Kibisz, vía Flickr

 

«Todo poder que no tenga límites no puede ser legítimo».
Montesquieu

El proceso de pérdida de legitimidad no se dio de la noche a la mañana, ha llevado tiempo y cada día empeora. ¿Hasta qué punto el régimen podrá seguir manteniéndose en el poder con la poca o nula legitimidad que posee?

Max Weber explica en El político y el científico (México, Alianza, 1992) que la legitimidad está relacionada con la dominación o autoridad, y que existen tres formas en las que esta se legitima. La primera forma es la tradicional, que se da por haber tenido desde siempre la autoridad. Weber lo describió como la autoridad del ayer eterno; es el caso de los títulos nobiliarios en las monarquías. Luego tenemos la autoridad carismática, que se basa en las cualidades que posee un individuo y en la devoción afectiva que se le tiene. Por último, tenemos la legitimidad basada en la legalidad, donde la obediencia a la autoridad proviene de la aceptación de un conjunto de normas o leyes.

En una democracia, se manifiesta predominantemente la forma de dominación legal o racional; la autoridad carismática también tiene presencia pero se desgasta más rápido y suele estar ligada a prácticas populistas. La legitimidad de una autoridad, entonces, tiene mayor importancia e incidencia por la vía legal.

En el caso de Venezuela, la autoridad debería tener su origen en elecciones libres, universales, directas y secretas. Y digo debería porque no es un secreto que, para la casi totalidad de la ciudadanía, el sistema electoral venezolano actualmente no tiene nada de creíble.

Esta falla en la credibilidad de las elecciones ha provocado una distorsión en la legitimidad de origen. Por ejemplo, las últimas elecciones presidenciales fueron convocadas por la llamada Asamblea Nacional Constituyente, un órgano que cuenta con nula credibilidad y que no posee la competencia constitucional para convocar a elecciones; su única función es la de redactar una nueva Constitución. Dichas elecciones fueron convocadas ocho meses antes de la fecha prevista, y casi todos los partidos de oposición se encontraban inhabilitados. Las irregularidades en ese proceso electoral fueron inmensas y sus resultados generaron el rechazo tanto a nivel nacional como internacional.

A pesar de que el régimen ha buscado todas las maneras de aparentar legitimidad, ya sus trucos son conocidos por todos. Su falta de legitimidad no solo tiene que ver con el origen de las elecciones; su desempeño ha aumentado el rechazo y ha afectado lo que se conoce como legitimidad de desempeño.

La Constitución venezolana abre la posibilidad de revocar los mandatos a mitad de periodo, esto con el objetivo de no seguir con un gobierno que no respete los intereses de la ciudadanía. Ya en ocasiones anteriores se ha intentado revocar un mandato pero, por técnicas aplicadas desde diferentes instituciones, ello no ha sido posible.

Los efectos de todo esto están a la vista. La comunidad internacional rechaza cada vez más al régimen de Maduro. Dentro del país, la ciudadanía está cansada y cada día aspira más a un cambio. Esto se ve reflejado en el apoyo que ha recibido el presidente de la Asamblea Nacional Juan Guaidó cuando asumió de manera constitucional la presidencia de la República.

Por el camino que va, el régimen de Maduro no podrá seguir aferrándose al poder. Solo le quedan el chantaje y la represión; el poco carisma que poseía se ha ido desvaneciendo y su legalidad está en entredicho.

Max Weber tenía razón: los Estados y gobiernos son más estables y crean mayor bienestar cuando su legitimidad se basa en la legalidad más que en la tradición o el carisma. La legitimidad será un factor clave para construir una nueva Venezuela; es importante que todos lo comprendamos. El futuro gobierno deberá preocuparse por la legitimidad y darle el enfoque que se merece.