La nueva derecha: radical y populista

La tendencia es clara. Desde hace un par de décadas el mundo está presenciando el crecimiento de una derecha radical y populista.

Presencia de la nueva derecha en países de Europa | Fuente: Elaboración propia con base en datos del portal ‹http://www.parties-and-elections.eu›.

Presencia de la nueva derecha en países de Europa | Fuente : Elaboración propia con base en datos del portal ‹http://www.parties-and-elections.eu›.

Con Estados Unidos y Brasil la nueva derecha ha sumado entre sus socios nada menos que a la primera y a la novena economía mundial. El crecimiento global de estas formaciones y la consecuente erosión del centro político interpelan a los sistemas de partidos tradicionales.

En Europa, ese espacio político se ha expandido considerablemente. De representar en promedio el 14 % del electorado allá por el 2006, han crecido hasta alcanzar el 22 % en 2018, en un lapso de cuatro procesos electorales. Su irrupción y estabilización en los distintos sistemas de partidos ha forzado a que dejen de ser vistos como los parias del sistema. Están presentes en 17 parlamentos nacionales de la Unión Europea. Pero el ejemplo más claro de su ascenso lo constituye la entrada de algunos de ellos a sus respectivos gobiernos. Ya sea en solitario o en coalición, en seis países de la Unión Europea, formaciones de extrema derecha gobiernan o apoyan la coalición de gobierno; Austria (el FPÖ actualmente forma parte del gobierno y ya había gobernado en coalición en el período 2000-2006), Italia, Polonia, Bélgica y Hungría son los principales exponentes. En tanto, en Dinamarca, el Partido Popular Danés se ubicó como la primera fuerza del bloque de derecha que gobierna, con el 21% de los votos, aunque formalmente no entró en la coalición.

Naturalmente, no son formaciones políticas homogéneas, pero tienen notables similitudes si se las mira en perspectiva comparada. Se identifican por su marcado perfil nacionalista, populista y, a menudo, autoritario. Ello se refleja en demandas que son recurrentes y que siempre son patrocinadas por estas formaciones, tales como el combate a la inmigración, en muchos casos expresada a través de actitudes manifiestamente xenófobas. Se presentan como euroescépticos y, en varios casos, como antiglobalistas, contrarios al libre mercado y a los derechos de las minorías. Por ello es que desde el ámbito académico se lo define como una familia de partidos diferente a la derecha tradicional y a los grupos filonazis. Han colocado en agenda temas que no solían estar en el centro del debate público, y con ello han logrado incomodar a los partidos tradicionales. Cuestiones como la migración, creencias religiosas, nacionalidad o derechos de las minorías se definen como clivajes controversiales. Son asuntos profundamente polarizadores, que tienden a generar una mayor intolerancia y hostilidad.

¿Vamos hacia una polarización de nuevo orden? Puede que estemos avanzando hacia un nuevo orden en la competencia política o, simplemente, que estemos transitando por una etapa de turbulencias que requerirán la adaptación de los partidos de base socialdemócrata, democratacristianos, conservadores y liberales a una nueva configuración de demandas ciudadanas. Los politólogos Steven Levitsky y Daniel Ziblatt (2018) ven en estos fenómenos populistas (sean de derecha o de izquierda) una anomalía que tiende a socavar las democracias liberales. Contrariamente, Steve Bannon (exasesor de Donald Trump) catalogado como uno de los estrategas más influyentes de la nueva derecha, tiene una visión política distinta. Señala que «el mundo se verá obligado a elegir entre dos formas de populismo: el de derecha o el de izquierda. El centro está desapareciendo».

Los triunfos de Trump y Bolsonaro son dos procesos asociables a la irrupción de la derecha populista. En este sentido, se evidencia que los puntos de conexión son claros. Por una parte, se evidencia en los estilos de campaña y plataformas programáticas que promueven. Esos son aspectos frecuentemente señalados en los principales medios de prensa. Pero además hay una dimensión de incipiente coordinación transnacional que debería ser estudiada seriamente. Así es que la nueva derecha se diferencia de otras vertientes ideológicas, se proyecta internacionalmente y apoya a partidos y candidatos que abogan por el populismo nacionalista. En Europa ese ámbito o plataforma se denomina The Movement, una suerte de internacional populista impulsada por Steve Bannon. La versión latinoamericana de ese proyecto es la incipiente Cumbre Conservadora de las Américas, que cuenta con el apoyo de Bolsonaro.

Es urgente trabajar en soluciones democráticas que restablezcan la política de consensos. La confrontación de extremos, pautada por la intolerancia, constituye un escenario del cual difícilmente las instituciones democráticas podrán salir ilesas.