Las nuevas armas de Rusia: «¡Escúchennos ahora!»

Rusia quiere volver al pasado glorioso y mostrarse como potencia en la carrera armamentista. Emprende nuevas iniciativas nucleares de largo alcance. Vladimir Putin presentó estos avances sin dejar claro qué uso les dará en el futuro. «Antes de que tuviéramos los nuevos sistemas de armamento, nadie nos escuchaba. ¡Escúchennos ahora!».

Vladimir Putin | Foto: President of Russia CC BY 4.0

Vladimir Putin | Foto: President of Russia CC BY 4.0

El oso ruso despierta

Estos últimos días hemos asistido a dos muestras de expresividad que ponen de manifiesto la excelencia en lo que hemos siempre denominado el séptimo arte o arte de la actuación. El cine, o por lo menos la industria que representa parte de él, ha premiado a sus mejores exponentes con un show mediático a la altura de años anteriores, además de filtrar mensajes éticos y morales como muestra de sus supuestos principios y su sensibilidad. De igual manera, apenas 48 horas antes, asistimos a una puesta en escena digna de Hollywood, solo que tuvo lugar 9000 kilómetros hacia el este. Vladimir Putin ha anunciado un paquete de armas de última generación. Las manifestaciones de alarma no se hicieron esperar: «la vuelta de la guerra fría», «una escalada militar», «peligro de guerra», «otra Corea del Norte» fueron algunas de las frases que los analistas dejaron escapar.

El armamento y la realidad

Putin señala en primer lugar que se trata de prototipos. Es decir, que no hay una producción estable de estos: 1) Sarmat (también llamado Satán 2) es un sistema pesado de misiles intercontinentales, puede cargar ojivas nucleares y tiene un alcance ilimitado. 2) Un misil crucero de vuelo impredecible con una generación nuclear dentro, también con alcance ilimitado. 3) Vehículos subacuáticos no tripulados de propulsión nuclear, son silenciosos, de gran maniobrabilidad y «prácticamente invulnerables». 4) Kinzhal: sistema de misiles hipersónicos de lanzamiento aéreo (Daga) invulnerables a los sistemas actuales de defensa antiaérea y aérea. 5) Avangard: sistema de misiles estratégico con unidad hipersónica planeadora, «un tipo completamente nuevo de arma» capaz de maniobras laterales de miles de kilómetros. 6) Sistema de armas láser: Putin aseveró que su país había dado un paso notable también en la creación de armas láser. «Esto ya no es una teoría o un plan, ni siquiera el comienzo de su producción. Se ha suministrado un sistema láser de combate a las tropas desde el año pasado», aseguró.

Relativizando a Putin, no hubo pruebas de la existencia de estas armas, solo las declaraciones del premier. Por otro lado, expertos occidentales aseguran que desde hace tiempo los rusos están estudiando y probando las tecnologías necesarias para estas armas, de factible fabricación.

El entorno del anuncio

Vladimir Putin está en campaña electoral. El 18 de marzo buscará permanecer en el poder. Los rusos mantienen una percepción fuerte de volver a convertirse en el corto plazo en la potencia de antaño. Putin prometió un futuro de «brillantes victorias» si es reelegido en estos comicios, que según todos los sondeos ganará con una mayoría abrumadora. Ese pasado glorioso, atenazando cada mente rusa, es la mejor arma de seducción del presidente. Ese camino no puede recorrerse si no se es una potencia militar.

Donald Trump ha anunciado lo que quizás sea el mayor apoyo económico a la militarización en la historia de los Estados Unidos. China ha multiplicado varias veces el presupuesto militar y su proyecto espacial por ahora es un éxito. Putin no puede permitirse perder pie ante un mundo que se está convirtiendo en una mesa de tres patas (USA, China, Europa).

Si bien Rusia ha suministrado armamento a terceros por 15.000 millones de dólares en 2017 (ingresos que aprovecha), las sanciones económicas, la creciente autosuficiencia energética de Europa en desmedro del gas ruso (aún Alemania y Austria son demandantes) y los gastos militares derivados de intervenciones en Siria exigen un cuidado en el gasto hasta que eche raíces la recuperación económica que asomó en el tercer trimestre del 2017. Por ello, no es creíble una producción en serie de estas armas en el corto o mediano plazo.

¿Hacia donde va el oso ruso?

No podemos dejar de tomar en serio lo anunciado por el líder de una potencia mundial, pero tampoco podemos dejar de ver el entorno en que se hace, mostrando más una vocación política que militar.

Putin busca un golpe de efecto hacia adentro, dejando en evidencia el liderazgo que cada ruso quiere ver en su gobierno, harto ya de escuchar los desplantes de Trump y de sentir el temor del tigre asiático. Hacia el exterior, no cabe duda de que la opinión pública internacional se ocupará de este tema por semanas, se acrecentará su protagonismo (aun después de ganar las elecciones) y lo mantendrá en la primera fila junto a los temas urticantes sobre los que hay que tomar decisiones hoy en día (Siria, Irán, Turquía, Iraq, Palestina, Venezuela, las sucesiones en el poder en Oriente Medio este año, etc.).

Resumiendo, podemos decir que hay algo de verdad en estos anuncios. También mucho mito. Pero, sobre todo, son golpes con efecto mediático que alimentan colateralmente reacciones no deseadas. Algunas interrogantes:

  • ¿Putin cree que Trump no aceptará el reto de una carrera armamentista? (La ultima acabó con la URSS).
  • ¿Putin cree que Europa se alejará del levantamiento de sanciones ante un peligroso vecino bravucón?
  • ¿Putin cree que Xi Jinping (que presentó ante la Asamblea Nacional Popular un proyecto de incremento del 8,1 % en su presupuesto de defensa) potenciará el poderío militar en la frontera?

Desde nuestra perspectiva, en el corto plazo no preocupa tanto que alguien apriete el botón rojo como sí preocupa que los niveles intermedios en armamento (capaces de fogonear invasiones, intervenciones militares y dar de comer al terrorismo) invadan el mercado mientras estos señores de la guerra, irresponsablemente, alimentan sus egos imperiales.

Misiles de alcance ilimitado, sistemas de radares y detección supracontinental, ojivas de bajo rendimiento para misiles de mediano alcance se harán más accesibles a países de porte medio ante esta nueva carrera armamentista. Los celos y esfuerzos defensivos de las potencias crearán un nuevo nivel de armamento sofisticado solo para amenazarse, cuando el armamento que realmente hace posible las guerras y los atentados está al alcance de cualquier persona.

El mundo no es un lugar seguro. No es culpa de los anuncios de Putin. Estos son solo un síntoma de una enfermedad que lleva siglos. Hay una enorme desproporción entre lo que defendemos y los medios con los que lo defendemos. Peor aún, hay una imposibilidad real de dar marcha atrás. Es poco probable la destrucción de las armas que se han creado. La humanidad convivirá con el monstruo que lentamente ayudó a nacer.

 

Gustavo A. Calvo
Analista politico. Integrante de «Mesas» de En Perspectiva (www.enperspectiva.net). Columnista digital