Valores democratacristianos: una caja de herramientas

La cuestión de los refugiados, amenazas de atentados, los Panamá papers… ¿Alguien tiene información suficiente sobre todos estos asuntos, que permita hacer un análisis sólido para formarse una posición y actuar en consecuencia? Nadie puede y, en realidad, nadie debe hacerlo. Sin embargo, para una toma de decisiones fundada se nos ofrecen algunas pistas a partir de nuestra caja de herramientas democratacristiana.

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«A veces soy liberal, a veces conservadora, a veces soy socialcristiana, y esto es característico de la CDU», contestaba la canciller federal Angela Merkel en un programa televisivo a la pregunta sobre cómo ella se ubica en el partido CDU. Lo que nos diferencia de otras opciones políticas son nuestras raíces como partido popular: la parte socialcristiana, la conservadora y la liberal. Estos valores están no pocas veces en tensión. La búsqueda de respuestas políticas correctas es, por lo tanto, compleja y se enfrenta a nuevos desafíos a la luz de nuevos desarrollos (por ejemplo, la política relacionada con la energía nuclear).

Veamos algunos de esos valores fundantes.

Liberal. Significa ‘amante de la libertad’ y denota desde su origen (como movimiento de oposición al Estado absolutista) el escepticismo frente a la intervención estatal. Esto refiere particularmente a la prudencia frente a intervenciones «orientadoras» en la estructura económica, especialmente en lo relacionado con la formación de los precios, que pueden provocar efectos no deseados.

Conservador. Es decir, ‘que mantiene y preserva’ (esto incluye salvaguardar la Creación, desde una perspectiva ecológica). Significa no solamente el respeto a las tradiciones y a las normas y valores trasmitidos, sino también el escepticismo frente a diseños sociales de pretensión universal en los que el ser humano debe «adaptarse» al Estado (mediante la «bienintencionada» intervención del Estado mismo o de una autoproclamada vanguardia). Esto se contrapone con la predisposición típica de la socialdemocracia a aplicar subvenciones y estímulos, y a su concepción de que —expresado en forma simplista— lo justo solo alcanza cuando todos tienen lo mismo. Otro aspecto de la preservación está relacionado con el principio de sustentabilidad. Esto significa que nuestra acción en lo social, lo económico y lo político no debería afectar negativamente la vida de las generaciones futuras.

Socialcristiano. Refiere a la concepción cristiana del ser humano y a la doctrina socialcristiana. Sus principios se explican claramente en las tres columnas de la economía social de mercado: personalidad, subsidiariedad y solidaridad.

Personalidad. Dios nos hizo como seres humanos, que poseen la capacidad como individuos de discernir entre el bien y el mal, entre lo correcto y lo equivocado. Por esta razón ni la Iglesia, ni el Estado, ni ningún salvador lo pueden hacer por nosotros. La personalidad comprende la responsabilidad sobre las consecuencias de nuestra acción o inacción. Ejemplo: quien se niega a trabajar por voluntad propia no puede reivindicar la manutención del Estado.

Subsidiariedad (del latín subsidium, ‘reserva, ayuda’). Significa que un nivel superior interviene recién cuando el nivel inmediatamente por debajo está claramente desbordado por la situación. En concreto: si la familia está sobreexigida, el servicio social le servirá de apoyo. Si esta ayuda no es posible en el nivel municipal, entonces la apoyará el nivel provincial. El Estado federal solamente intervendrá en última instancia. Detrás de esto está el principio de la responsabilidad local, es decir, del lugar donde también se encuentra la mayor competencia para resolver el problema.

Solidaridad. Tiene sus raíces en la conciencia de que los seres humanos no estamos provistos (sea por Dios o por la naturaleza) de iguales capacidades y posibilidades. Quien dispone de mejores oportunidades y dones tiene, al mismo tiempo, el deber de no utilizarlos solamente en provecho propio. Debe, en cambio, apoyar a los débiles, de manera de permitirles también una vida digna. A largo plazo, una sociedad sin solidaridad no podrá funcionar.

Dr. Stefan Hofmann | @Stefan_Hofmann
Director del Foro de Formación Política de Baden-Württemberg, Fundación Konrad Adenauer

Traducción de Manfred Steffen, coordinador de programas de la Fundación Konrad Adenauer, oficina Montevideo