Chavismo: la peste del siglo XXI. Auge y quiebre de la revolución bolivariana

El 2 de febrero de 1992 Venezuela despertó al tronar de los disparos. El objetivo del asalto era la toma el poder político nacional y el ataque contra la mismísima familia presidencial.

Tras ser frustrada la hazaña, la buena fe de los demócratas venezolanos hizo posible que uno de los artífices del golpe anunciara ante los medios de comunicación la «temporal» rendición. La opinión pública nacional conocería esa mañana al comandante Hugo Chávez Frías. Era el anuncio de un fracaso militar y la alborada de un proyecto totalitario.

El documental «Chavismo: La peste del siglo XXI» (2018), dirigido por el exiliado venezolano Gustavo Tovar Arroyo, se propuso descomponer dos décadas del chavismo en una pieza documental que no persigue ningún fin de lucro y que fue realizada gracias al auspicio de la Fundación Humano y Libre.

Las voces que van construyendo el relato documental son personajes que han sido testigos del auge y el quiebre de la llamada revolución bolivariana. Algunos de ellos fueron parte de la gestión liderada por Hugo Chávez, ahora disidentes. Otros, eminentes voces de la democracia global, expresidentes, intelectuales, activistas sociales y de los derechos humanos, e inclusive galardonados con el Premio Nobel y actuales jefes de Estado, como Oscar Arias, Mario Vargas Llosa y Sebastián Piñera.

Fueron tres años de recolección de testimonios y entrevistas inéditas que enlazados con cruentas imágenes de sucesos de los últimos años en Venezuela logran una pieza audiovisual estremecedora que rememora a las víctimas, confronta a los defensores del proyecto bolivariano y, en especial, alerta frente al futuro de los peligros del populismo, la demagogia, la corrupción y las fracasadas prácticas totalitarias que a lo largo de la historia solo han acabado con la vida de miles inocentes por el delirio de unos pocos hombres.

La obra audiovisual devela la relación entre los líderes del chavismo y las mafias y acusa a sus miembros de la entrega de la soberanía nacional, de ser responsables de la crisis humanitaria e inclusive de sus presuntos vínculos con organizaciones criminales y Estados fallidos en el mundo entero. Es por ello que el expresidente boliviano Tuto Quiroga cataloga en la actualidad a Venezuela como un «narcoestado criminal fallido» y, así mismo, con voz firme, es el diputado venezolano Armando Armas quien bautiza este documental histórico al catalogar al proyecto político de Hugo Chávez y su sucesor como «la peste del siglo XXI».

Desde su estreno, en junio de este año, el documental ya tiene más de 1.500.000 visualizaciones en YouTube. Su producción, paradójicamente, se hizo en colaboración con RCTV Internacional (canal de televisión cerrado por Hugo Chávez) y NTN24 de Colombia (censurado desde 2014 por Nicolás Maduro). Pareciera que las barreras del totalitarismo no son más fuertes que la globalización y la lucha por la libertad. Son estos, en definitiva, los baluartes que permiten que dentro y fuera se pueda ser testigo de cómo «el país más rico de la región» cayó en un espiral de violencia, caos y miseria del cual aún lucha por salir y del que solo la conciencia podrá salvar.