A propósito del Mundial y las mujeres

Completando el álbum del Mundial en familia hice en voz alta la siguiente pregunta: ¿Por qué no hay una sola mujer en más de 600 postales? A lo que me respondieron, con total naturalidad, «porque es un álbum del Mundial de Fútbol de hombres».

El fútbol jugado por mujeres sigue ganando espacios | Foto: Lucía Casanova, arte digital: Virginia Daglio

El fútbol jugado por mujeres sigue ganando espacios | Foto: Lucía Casanova, arte digital: Virginia Daglio

Entonces me pregunté si no existe acaso una mujer que merezca una figurita-postal, alguna hincha de la barra que haya acompañado a su equipo o selección, alguna profesional, médica, reportera, alguna esposa, mamá, o tal vez una foto de la tan renombrada abuela de Messi, ¡qué sé yo, alguien! Para quienes no lo han visto, el álbum oficial del Mundial trae, además de las fotos de los jugadores, fotos de los equipos, de los estadios, de las leyendas del fútbol y hasta imágenes de la emblemática catedral de San Basilio, pero mujeres no, ni una matrioska [1] como símbolo de la cultura rusa.

Semanas después me enteré que la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) entregó a periodistas que cubrirán esta gran fiesta del fútbol un manual sobre el idioma y cultura rusa en el que se incluyó una sección sobre «qué hacer para tener alguna oportunidad con una chica rusa», la cual consistía en técnicas de conquista que incluía «recomendaciones», algunos básicas como «ser limpio»(qué manera innecesaria de hacer quedar a los hombres como poco aseados) y otras más extrañas como «a las chicas rusas no les gusta que las vean como objetos»(¿a qué ser humano sí le gustará esto?, me pregunto); en fin, varias frases que me hicieron reaccionar: ¡Ah, caramba! Resulta que para ciertos aspectos del fútbol las mujeres sí son tenidas en cuenta, ¡eh!

Recordé entonces las imágenes de una reportera paraguaya que cubría las afueras del estadio en una fecha del torneo local, que en pleno reportaje fue acosada con besos y manoseos de los hinchas. Situaciones similares vivieron una reportera mexicana, otra francesa y quién sabe cuántas más ¿Por qué el fútbol tiene que ser un ambiente tan hostil para las mujeres?

Recordé también que una vez, jugando fútbol en el colegio, tuve uno de esos días en los que te salen todas las jugadas, ¡fue un buen partido! Al finalizar, un chico que no conocía se me acercó y me preguntó dónde tenía escondidos los testículos… Me sentí tan mal, ¡yo era una niña! Pero entendía lo que me estaba diciendo y me quedé muda. Le comenté lo ocurrido a un amigo y me dijo que yo no debía sentirme mal, que eso había sido un cumplido. «Si te tratan de nene es porque jugás bien», sentenció. Listo, me dejaron claro que las mujeres no podemos tener cierta destreza en el fútbol (y menos aún las nenas). También recuerdo escuchar al papá de una compañera decir que su hija era muy talentosa en el fútbol pero que dejó de llevarla a las prácticas porque se trataba de un «ambiente muy lésbico». Estructuras mentales, estereotipos y prejuicios que cortan alas.

¿Acaso estos espacios en donde los protagonistas «son hombres» tienen la finalidad de menospreciar y cosificar a la mujer? ¿Acaso en esos ambientes «masculinos» las mujeres solo merecen aparecer en calendarios y revistas XXX? Me niego a creerlo y, si fuese así, necesito cambiar esa realidad, porque me gusta el fútbol, porque a mi hija le gusta el fútbol, porque el fútbol es familia y amistad, y porque en el mundo cabemos todos con el mismo respeto y dignidad.

Ni hablar de la invisibilización de los logros y triunfos de los equipos de fútbol femeninos, esto con una gran cuota de responsabilidad de la prensa. Claudio Agurto lo ejemplifica muy bien en su artículo «Fútbol y mujeres en Chile en su minuto clave», haciendo referencia al titular de un medio escrito con motivo del triunfo de la selección chilena femenina en la reciente Copa América Femenina jugada en Chile: «La Alexis Sánchez que dejó a Chile con un pie en la ronda final de la Copa América». Esto, referido a María José Rojas y el gol que le dio el triunfo a Chile sobre Uruguay. [2]

Hay personas que no entienden mucho de fútbol pero que igual lo disfrutan porque reúne a la familia, personas que van a la escuelita de fútbol todos los días a llevar a su hijo o nieta que sueña con jugar un Mundial… ese sueño es suficiente para vivir la pasión futbolera. Recuerdo que mi profe de Inglés del colegio sabía el resultado de todos los partidos de cada fecha, de fútbol local, de la Liga Española y de la Premier League. Una vez le pregunté si siempre fue así y me dijo que no, que es un gusto que adquirió de grande porque el fútbol era la excusa para conversar más con su esposo y con sus hijos, y eso para ella era fantástico.

Claro que también hay mujeres que no la tienen muy clara, que no entienden cuando es córner y cuando es lateral, ni la injusticia de un offside o de eliminarte en Francia 98 con un perverso gol de oro (tenía 12 años, creo que fue la primera vez que lloré por amor). Pero también hay hombres que no saben cómo cambiarle los pañales de sus hijos y nadie los excluye de la vida social a causa de eso, ¿no? Y el fútbol es de interés lúdico y la paternidad responsable, un deber. Pero bueno, prioridades.

Termino estas reflexiones futboleras con un fragmento de la carta que la diputada Cornelia Schmidt-Liermann envió a la AFA tras el escándalo del manual arriba citado:

«Pareciera que la celebración del Mundial es un evento exclusivamente masculino en el que se aprovecharía a “conquistar” a las mujeres locales. […] el Mundial de Fútbol representa la oportunidad de aunar familias […]. El fútbol, nuestro deporte más popular, funciona inevitablemente como la imagen reflejada de la sociedad, y representa una pasión única a nivel mundial».

Por segunda vez consecutiva mi selección no va al Mundial, pero igual voy a seguir esta fiesta del fútbol, a ver si la Copa sigue en el viejo continente o si por fin vuelve a Latinoamérica. A los latinos que van después de mucho tiempo les deseo buena suerte; a los caídos hace cuatro años, mucha fuerza para levantar cabeza; a los que han lograron posicionarse como revelación les deseo tenacidad; y a los que aman el fútbol (hombres y mujeres), el tiempo y el respeto necesarios para vivir con pasión y altura esta fiesta del deporte.

¡Nos vemos en Qatar!

 

[1] Tradicional muñeca rusa que alberga en su interior a más muñecas.

[2] Publicado en Diálogo Político, edición especial sobre «Sociedad, política y fútbol», mayo de 2018, p. 51