El 19 de enero de 2018 sería el cumpleaños número 100 del Dr. Arístides Calvani. Esta fecha invoca el recuerdo de un hombre que brindó aportes importantes a la democracia cristiana, no solo en Venezuela, sino en toda Latinoamérica. La Fundación Konrad Adenauer tiene mucho que agradecerle, motivo suficiente para dedicar algunas palabras conmemorativas.

Arístides Calvani nació el 19 de enero de 1918 en Puerto España, Trinidad, donde su padre se desempeñaba como cónsul de Venezuela. Tempranamente se percibió que era una persona extraordinaria, dotada de una fe cristiana católica profunda y consecuente, así como de una inteligencia destacada, complementada por las virtudes de la tolerancia y la humildad.

Otros rasgos con los cuales impresionó a su entorno eran su modestia y su humanidad carismática que irradiaba con tanta naturalidad y gentileza. Posteriormente, su padre ejerció de cónsul en Suiza y Bélgica, circunstancia que permitió que su hijo concluyera su formación escolar e iniciara sus estudios de derecho en la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica. Durante ese tiempo se dedicó también a temas de la filosofía social, sobre todo aquellos relacionados con la justicia social. Continuó sus estudios en la Universidad de Bogotá, Colombia, y egresó en 1942 de la Universidad Central de Venezuela (UCV) en Caracas. Fue allí donde inició, a la par de su labor como abogado, una destacada carrera docente que extendió también a la Universidad Católica Andrés Bello.

Posteriormente fue diputado y también fundador y director de varios institutos de formación. Durante el primer gobierno del presidente democratacristiano Rafael Caldera (1969-1974), este lo designó ministro de Relaciones Exteriores, cargo en el cual desplegó su compromiso para solucionar los problemas sociales en Latinoamérica. Es autor del concepto de la justicia social internacional como pilar de la cooperación. Entre 1977 y 1985 fue secretario general de la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA). Desde 1962, hasta su trágica muerte el día 18 de enero de 1986 en Guatemala, fue para la Fundación Konrad Adenauer un amigo y consejero importante y confiable.

El 1 de julio de 1962 inició funciones el Institut für Internationale Solidarität, que en Latinoamérica se hizo rápidamente conocido como Instituto de Solidaridad Internacional (ISI). Con ello se dio comienzo a la labor internacional de la Fundación Konrad Adenauer (KAS, por sus siglas en alemán). Latinoamérica era el subcontinente con el que la Fundación mantenía los mejores contactos, tanto con los líderes de los partidos democratacristianos como con los sindicatos cristianos. Venezuela y Chile fueron los países donde la KAS apoyó los primeros proyectos en el año 1962. Dos conceptos servían de base para la cooperación. La solidaridad es uno de los valores sustanciales de la doctrina social católica. Es parte de la concepción cristiana del ser humano. Quienes se declaran solidarios con otras personas manifiestan su voluntad y disposición para involucrarse a su favor y prestarles ayuda. La solidaridad se puede dar en forma de apoyo espiritual, material y político. Viene de la mano con el concepto de asociación. La solidaridad es imposible si no se da en un marco de asociación. Desde un comienzo, la KAS quiso cooperar con contrapartes que tuvieran los mismos derechos. Ambas contrapartes, la KAS y los asociados del proyecto, mantienen sus propios intereses y su independencia. Sostienen un diálogo permanente y conversan en pie de igualdad. Esto da lugar a una asociación solidaria eficiente, pero que a ratos implica también un arduo trabajo.

Fue en Venezuela que se dio inicio a la cooperación de la KAS con las contrapartes en Latinoamérica. Poco después de haber fundado el ISI, se concretaron y se apoyaron los primeros proyectos. Arístides Calvani resultó ser un actor y colaborador grato, convincente y valioso. A raíz de su iniciativa se abrió el Instituto Nacional de Estudios Sociales (INES), un centro de formación para sindicalistas, y el Instituto de Formación Demócrata Cristiana (Ifedec), dedicado a la formación política. La KAS financió los programas de ambos institutos.

Bajo el mando de Arístides Calvani, el Ifedec se convirtió rápidamente en el instituto de formación líder de los partidos democratacristianos, no solo en Venezuela para el partido Copei, sino también en varios países latinoamericanos. Esto fue el mérito de Arístides Calvani, quien en los primeros años del Ifedec formuló aportes importantes que sirvieron de hilo conductor para el desarrollo de la idea democratacristiana como alternativa política en Latinoamérica. Los textos de sus ponencias realizadas en el Ifedec y el INES se reprodujeron y sirvieron de documentos base para los partidos, sindicatos y los institutos de formación que se fundaron sucesivamente en los distintos países.

Ahora bien, no fueron solo sus textos profundos que causaron impacto, ejercieron influencia y lograron generar convencimiento, fue sobre todo su personalidad que cautivó a las personas. Era un individuo especial, de profunda espiritualidad cristiana, muy culta; había absuelto visitas de estudio en Bogotá y Lovaina, Bélgica; era multilingüe y dotado de una personalidad extraordinaria y un carisma personal impresionante. Logró impactar y convencer gracias a su pensamiento, su comportamiento y su acción. Actuaba de acuerdo con lo que predicaba. Calvani se caracterizó por un alto grado de credibilidad, que inspiraba confianza.

Mi esposa y yo aterrizamos en el aeropuerto de Maiquetía durante la tarde del 2 de octubre de 1966 luego de un vuelo desde Nueva York. Hicimos escala en Caracas en nuestro viaje hacia Guatemala, donde yo iba a trabajar como el primer representante de la Fundación para Centroamérica. Estaba previsto que nos familiarizáramos con la labor del INES y del Ifedec. Para nosotros fue el primer contacto con la realidad latinoamericana. Tuvimos la suerte de que a poco tiempo de llegar conociéramos a Arístides Calvani y a otras personalidades del Copei, de los sindicatos, etc. Recuerdo nítidamente la primera impresión que me dejó el encuentro con Arístides Calvani en el Ifedec. Su saludo fue afectuoso. Irradiaba una humanidad maravillosa que era muy agradable pero, al mismo tiempo, conservaba gran humildad. De inmediato se percibía que él era una persona especial. Yo, siendo 20 años menor que él, le hice saber que mis conocimientos del idioma español todavía tenían mucho que mejorar luego de haber estudiado esta lengua en Madrid durante tres meses. Él me dio ánimo, también por el hecho de que su español —pese a ser muy rico en contenido— era fácil de entender, lo cual facilitó la comprensión de sus pensamientos, análisis y conceptos. Durante mi estadía en Caracas nos reunimos reiteradas veces. Fue muy paciente conmigo y yo escuchaba atentamente cuando me explicaba las particularidades culturales, sociales, históricas y políticas de Venezuela y de Latinoamérica. Desde la retrospectiva puedo decir que muchos de sus pensamientos y conceptos me han acompañado en mi trabajo y han influido en mis propias orientaciones.

Con esta experiencia y preparación continuamos nuestro viaje a Guatemala el 19 de octubre de 1966, país donde me desempeñé para la KAS hasta el año 1971. La estadía fue seguida por dos años en Colombia y luego en 1973 el retorno a la sede central en Alemania. Durante los años siguientes me encontré regularmente con Arístides Calvani durante seminarios del Ifedec o sus estadías en Centroamérica. Como resultado del breve período de aprendizaje y de las conversaciones con él, el 28 de noviembre de 1968 logré fundar, junto a representantes de los partidos democratacristianos en Centroamérica, el Instituto Centroamericano de Estudios Políticos (Incep), el cual, con el firme apoyo de la KAS, se convirtió rápidamente en un instrumento importante para fortalecer los partidos democratacristianos en Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Panamá. Durante la fundación y concepción del Incep tuvimos muy presentes los pensamientos, ideas y observaciones estratégicas y de fondo que aportó Arístides Calvani.

A partir de 1963 llegaron a Latinoamérica los primeros colaboradores de la KAS. El contacto del personal con Arístides Calvani fue estrechándose. Cuando en 1968 el Dr. Bruno Heck asumió como presidente de la Fundación, se dieron los primeros contactos y conversaciones con Arístides Calvani. Durante los numerosos diálogos y encuentros que seguirían en los años siguientes en Alemania o Latinoamérica y también en el marco de convenciones de la Unión Demócrata Cristiana (CDU, por sus siglas en alemán), a las cuales fue invitado y donde participó, se forjó algo así como una asociación espiritual. Los dos se caracterizaban por sus profundas raíces en la fe católica y aportaban reflexiones muy lúcidas sobre el cristianismo en la política. En lo personal, fueron para nosotros, que tuvimos el privilegio de ser parte de este proceso, y también para la KAS, años muy fructíferos que contribuyeron a que se llenaran de contenido nuestros dos principios: solidaridad y asociación, y se dotaran de ideas concretas, objetivos, instrumentos y perspectivas. Para quienes tuvimos contacto con él, así como también para la KAS, Arístides Calvani era un excelente maestro, consejero y un amigo participativo y confiable.

Arístides Calvani visitó Alemania y a la Fundación en particular en varias ocasiones. Participó en convenciones de la CDU. La última vez fue en Essen, en marzo de 1985, acompañado por su esposa Adelita. Las conversaciones arrojaron también visiones diferentes. Durante sus estudios en la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica, Arístides Calvani se había familiarizado con el pensamiento neotomista de los filósofos sociales franceses Jacques Maritain y Emmanuel Mounier. Los conceptos ético-sociales que se desarrollaron a partir de aquella visión y que gozaban de una amplia difusión en Latinoamérica, se diferenciaron bastante de nuestras ideas de la doctrina social católica, fuertemente influenciadas por las encíclicas sociales del Papa, pero sobre todo por el pensamiento del padre jesuita Oswald von Nell-Breuning, muy influyente en ese tiempo, y el nuevo concepto de la economía social de mercado. Sin embargo, el diálogo exhaustivo y a veces apasionado que se desarrolló entre los interlocutores fue Percibido por ambos como una instancia valiosa y provechosa. A nosotros nos ayudó a comprender mejor la idiosincrasia latinoamericana y a Arístides Calvani a comprender mejor la nuestra.

Fue especialmente fértil e intensa la cooperación en Centroamérica entre la Fundación y Arístides Calvani. Un buen ejemplo para ello es Guatemala, país que en los años sesenta y setenta del siglo pasado fue azotado por la violencia, el terrorismo, gobiernos militares y autoritarios y conflictos con muchos muertos. El país estaba en búsqueda de una salida democrática. Un protagonista apropiado para ello parecía ser la Democracia Cristiana Guatemalteca (DCG). Fue difícil para ella triunfar en elecciones no democráticas cuyos resultados eran manipulados. Además, su labor fue obstaculizada por la extrema derecha y los militares, que llevaron a cabo el trabajo sucio para la derecha. Dirigentes del partido sufrieron persecución política, algunos militantes fueron asesinados. Pese a ello, la DCG se mantenía firme en abogar exclusivamente por una perspectiva de no violencia y por conseguir el cambio democrático de forma pacífica. No lo podían lograr solos, necesitaban ayuda desde Latinoamérica y Alemania. En Latinoamérica estuvieron dispuestos a ayudar Arístides Calvani y el gobierno del presidente venezolano Luis Herrera Campins (1979-1984). Desde Alemania, el desarrollo democrático en Guatemala ha sido apoyado por la KAS y la CDU, sobre todo después de que en 1982 asumiera el gobierno de Helmut Kohl.

En 1977 la KAS abrió una sede en Washington D.C., Estados Unidos. Con ello, la Fundación pretendía facilitar una cooperación continua y cercana a la política con la administración estadounidense, los partidos y otras instituciones importantes. En diciembre de 1979, Ronald Reagan, uno de los posibles candidatos del Partido Republicano para las siguientes elecciones presidenciales, estuvo de visita en Bonn. Entre otras reuniones quiso conversar con la KAS. El diálogo fue liderado por el Dr. Heck y algunos expertos de la Fundación, entre los cuales me encontraba yo. El Dr. Heck y yo le explicamos a Ronald Reagan y a sus acompañantes los programas y proyectos que promovía la Fundación en Latinoamérica, sobre todo en Centroamérica. Reagan nos escuchó atentamente y expresó su interés respecto a una futura cooperación. Con posterioridad a la conversación, el Dr. Heck y yo concluimos que era altamente probable que Reagan saliera electo en las próximas presidenciales de Estados Unidos y que por lo mismo sería provechoso mantener el contacto y la cooperación con sus colaboradores más estrechos. A raíz de ello organizamos durante mayo de 1980 en Washington un seminario con representantes del Partido Republicano, colaboradores y asesores de Reagan, así como con representantes de los partidos democratacristianos de Centroamérica. Entre los participantes estaba Vinicio Cerezo, el secretario general de la DCG en Guatemala y candidato de su partido para las elecciones del año 1985. El tema del seminario fue la situación y el desarrollo de Centroamérica. La instancia arrojó nuevas ideas e impulsos para el desarrollo democrático en la región. Vinicio Cerezo lo describe de la siguiente forma: «Conversando con Josef Thesing en Washington, él me expuso sus observaciones, las que fueron definitivas. Estaba seguro de que los republicanos ganarían las elecciones; era importante establecer contactos con ellos, además de los del Partido Demócrata que estaba gobernando. Sus argumentos eran claros: a) ellos ganarían y estarían en el gobierno los próximos cuatro años; b) ellos entonces necesitarían elementos de juicio sobre América Central, que no tenían, y así evitar que adoptaran la posición simplista de los derechistas latinoamericanos de apoyar a los gobiernos autoritarios por miedo a la guerrilla; c) los republicanos tenían una visión más pragmática que los demócratas; d) la Konrad Adenauer tenía una buena comunicación con ellos». [1]

Posteriormente, Vinicio Cerezo relató sus percepciones a Arístides Calvani, quien aceptó mi análisis. A partir de ello se creó un concepto basado en tres elementos: resistir la represión, luchar por una perspectiva pacífica y democrática y encontrar contrapartes nacionales e internacionales para el proyecto. Calvani expuso el concepto al presidente Herrera Campins, el cual estuvo de acuerdo y prometió su ayuda y apoyo. También la KAS, en coordinación con Arístides Calvani y Vinicio Cerezo, desplegaría sus posibilidades a través del Incep para apoyar el desarrollo democrático del país. Vinicio Cerezo, actor principal del proceso posterior, resume el desarrollo de la siguiente manera: «Fue providencial que hombres como Arístides Calvani, Luis Herrera Campins y Josef Thesing estuvieron en los puestos claves para respaldar el Plan. Ellos lograron no solo los respaldos necesarios, sino convencer a otros hombres, dirigentes y presidentes que le dieran continuidad al proyecto, aun después de los primeros éxitos, pero fue especialmente providencial para forjar una tercera vía, que fuera alternativa a la guerra, abriera un espacio político para la democracia e iniciara un proceso de paz, que permitiera después un desarrollo económico consistente, base y sustento del desarrollo social». [2]

Si bien Vinicio Cerezo lo expresó quizás de forma excesivamente eufórica y omitió que fue él mismo quien contribuyó sustancialmente al desarrollo positivo, sigue siendo un hecho que Arístides Calvani, Herrera Campins y la KAS no solo fueron partícipes en iniciar este proceso, sino que también lo apoyaron de forma enérgica. Vinicio Cerezo, el candidato de la DCG para las elecciones presidenciales de 1985, salió triunfante y se convirtió en el primer presidente democratacristiano del país. Con él se inició un proceso laborioso de desarrollo democrático, el cual no ha sido interrumpido hasta la fecha.

Arístides Calvani y su esposa Adela Abbo

Arístides Calvani y su esposa Adela Abbo

Con fecha 14 de enero de 1986 asumió su cargo el nuevo presidente Vinicio Cerezo. Fue un acontecimiento especial para Guatemala. Estuvieron presentes altos representantes de muchos países, entre ellos el vicepresidente estadounidense, George Bush. De la KAS fuimos invitados a participar el Dr. Bruno Heck y yo. El Dr. Arístides Calvani, su esposa Adela Abbo de Calvani y sus dos hijas Graciela y María Elena participaron como invitados del nuevo presidente. En la noche hubo una recepción en el Palacio Nacional. Fue más bien casual que el presidente Cerezo, Arístides Calvani, Dr. Heck y yo nos reuniéramos en este marco para intercambiar reflexiones. Arístides Calvani nos contó que, junto a su esposa y a sus hijas, pretendía realizar una visita a las ruinas de la ciudad maya Tikal en el Petén el 18 de enero de 1986. Vinicio Cerezo ofreció poner a su disposición el servicio aéreo. Arístides Calvani rechazó con la amabilidad y humildad tan características para él. Fue la última vez que lo vi en vida.

El 18 de enero de 1986 Arístides Calvani, su esposa y sus dos hijas partieron rumbo a Tikal. El avión nunca llegó a su destino. Se cayó poco antes del aterrizaje. Todos los pasajeros fallecieron. Todavía me encontraba en Guatemala cuando recibí la noticia, ya que me había quedado para dialogar con el nuevo gobierno y nuestras contrapartes en el proyecto. La noticia de su muerte fue difícil de asumir, fue un shock, algo que no se podía creer. Enterarnos de la muerte de Arístides Calvani, su esposa y sus hijas nos conmovió profundamente y significó para nosotros en la KAS un gran duelo. El entonces director general de la KAS, Dr. Lothar Kraft, quien también conocía bien a Calvani, expresó este sentir durante una misa conmemorativa en Bonn ese 22 de enero: «Perdimos a un político ejemplar. Perdimos a un amigo irremplazable. De él recibimos muchos aportes que seguirán influyendo en nuestra labor. Nos marcó, nos aconsejó, nos acompañó. Por ello queremos darle las gracias».

 

[1] Vinicio Cerezo (1997). «La transformación hacia la democracia en Guatemala», pp. 101-103, en: Guillermo León Escobar H. El hombre cristiano y su responsabilidad política. Bogotá: Unión Gráfica Editores.

[2] Ibídem.

 

Dr. h. c. Josef Thesing
Politólogo por la Universidad de Múnich (1964). Destacado colaborador y representante internacional de la Fundación Konrad Adenauer (1965-2000) y ex secretario general adjunto de la KAS (2000-2002). Desde 2003 es un jubilado activo. Autor de más de 70 libros publicados en 23 idiomas. Docente universitario y doctor honoris causa en Guatemala, Argentina y República Checa. Su nombre está fuertemente vinculado con los intereses democráticos latinoamericanos, así como con el acercamiento de los germano-polacos y de los cristiano-judíos.