Al mejor estilo de José Tadeo Monagas en 1848, grupos paramilitares del Estado asediaron la Asamblea Nacional por más de siete horas. Más de 350 personas fueron retenidas en el recinto parlamentario y resultaron heridos siete diputados y cinco trabajadores.

Sangre de parlamentarios y trabajadores mancha las paredes del Parlamento | Foto: Andrea Mesa

Signo de la violencia, sangre de parlamentarios y trabajadores en las paredes del Parlamento, 5 de julio de 2017 | Foto: Andrea Mesa

Este 5 de julio, día de la firma del Acta de la Independencia de Venezuela, quedó en evidencia una vez más la violencia del régimen de Nicolás Maduro.

Preparados para celebrar los actos del Día de la Independencia, nos reunimos en el Palacio Federal, cada quien a sus labores, para rendir honores a esta fecha patria. Ya muy temprano en la mañana, el día no pintaba pacífico. Altos funcionarios del gobierno —entre ellos, el vicepresidente, el ministro de Interior y el ministro de Defensa— se habían presentado en la sede de la Asamblea Nacional sorpresivamente para organizar un acto no previsto del Día de la Independencia, con seguidores del régimen. Luego las autoridades del Ejecutivo se retiraron, pero los seguidores permanecieron en el lugar.

Siguieron las horas y quienes hemos dado la lucha por el rescate de la institucionalidad y la libertad de nuestro país nos íbamos sumando al recinto parlamentario para dar al país una muestra de civismo, un acto en el que se resaltarían los valores democráticos de nuestra independencia.

Minutos después de comenzada la sesión especial de la Asamblea Nacional, un grupo de paramilitares asaltaron el Parlamento. Correr por nuestras vidas se hizo imperioso en ese momento: sabíamos que venían a hacernos daño.

En medio del asedio, quedé atrapada en la oficina de la Presidencia de la Asamblea. Allí, muchos trabajadores lloraban y gritaban. Desde la ventana vi cómo los paramilitares golpeaban a un diputado hasta más no poder.

Miedo, ira, impotencia corrían dentro de mí. Los órganos de seguridad del Estado veían cómo sucedía todo y no actuaron ni sacaron a los violentos hasta que los diputados ya no podían resistir más y estaban siendo golpeados cruelmente.

Apenas se retiraron, bajé de la oficina. Había manchas de sangre en las paredes y personas heridas recibían los primeros auxilios de nuestros compañeros. Me sentí llena de impotencia. Mientras el régimen de Maduro estaba haciendo un acto de la independencia, reinaba en nuestro país la «soberanía de la pólvora» —como diría Juan Germán Roscio, redactor del Acta de Independencia—.

Pasaron más de siete horas antes de que decidiéramos salir, aunque un grupo grande ya había logrado pasar en medio de un cordón de la Guardia Nacional. Sin embargo, se seguían escuchando detonaciones y pensaba que salir era una opción arriesgada.

Llegó el momento. Parados en la puerta, nos indicaron que debíamos evacuar. Un cordón de la guardia, que dejaba colar fuegos artificiales, cócteles molotov y artefactos explosivos era el camino por donde debíamos salir. Comencé a caminar y faltando unos cincuenta metros de donde nos esperaban los carros para salir, escuché a alguien decir: ¡no corran! Pero seguí. Y cuando estamos a menos de diez metros, sonó una detonación muy fuerte. No era distinta de las demás, solo que cada vez nos acercábamos más a ellas. Logramos llegar a un carro. Seguían las detonaciones. Habían cerrado la salida principal, pues los violentos ya estaban afuera esperándonos. Tras largas horas de angustia logré llegar a mi casa.

Aún con mi impotencia, con mi ira y mis ganas de tener un país mejor, me fue imposible no derramar lágrimas por lo sucedido. ¡Pero tengo la certeza de que los buenos somos más! Hoy estoy aun más firme. Creo que más temprano que tarde vamos a recuperar Venezuela. Seguiremos en la calle dando la batalla, seguiremos desde la Asamblea trabajando por reconstruir la república civil que logramos hace 206 años con nuestra independencia.

¡Feliz día de la Independencia de Venezuela!

Andrea Mesa | @AndreaMesaN
Abogada. Asistente parlamentario en la Asamblea Nacional de Venezuela. Militante de Primero Justicia