Carolina Goic: una Merkel para Chile

Hoy más que nunca Chile necesita retomar la senda de los consensos, de la responsabilidad, y encauzar la prudencia gubernamental de antaño, que tantos frutos trajo consigo

Carolina Goic, presidenta del Partido Demócrata Cristiano de Chile y precandidata presidencial

Los últimos presidentes de la República, especialmente Michelle Bachelet y Sebastián Piñera, se han caracterizado por impulsar políticas con un claro sesgo, en razón de la presión ideológica total del partido o tendencia que representan, más que por acciones prudentes, asociadas a gobiernos mesurados y responsables como los hubo en el pasado.

Esto sumado a la ya tan redundante falta de confianza sobre lo político, ha producido en la sociedad chilena una sensación de desorganización o —si se le quiere llamar así— ingobernabilidad, debido a la benigna costumbre que se instauró en Chile desde el retorno a la democracia, hace ya 27 años, de gobernar con estadistas, caracterizados por implementar un sistema de funcionamiento político digno de imitar en otras regiones. Un modo de gobierno basado en el estoicismo que sin duda alguna trajo consigo la bonanza de crecimiento nacional de la que tanto se habló en el extranjero y que permitió llevar adelante las mejoras sociales, empero de una forma concienzuda, visionaria y, por sobre todo, con serenidad.

El país necesita un gobierno de centro, decidor pero mesurado. Por tanto, es imperioso contar con una figura con un poder inteligente, y eso en la actualidad lo genera una mujer que se ha posicionado como un ícono de uno de los partidos políticos más grandes de Chile.

Cuando la contingencia política del país nos dice que el próximo presidente será el precandidato de la derecha y exmandatario Sebastián Piñera o, también con clara posibilidad, el senador y precandidato independiente apoyado por el partido radical de la izquierda, Alejandro Guillier, aparece con fuerza, justo en el momento que más la situación lo amerita, una mujer que sigilosamente se ha ido posicionando: Carolina Goic Boroevic, senadora de la República y presidenta del Partido Demócrata Cristiano, el partido llamado a recalcar la prudencia.

Chile requiere hoy más que nunca retomar la senda de un gobierno que, si bien debe escuchar a la ciudadanía, también debe tomar decisiones con responsabilidad de cara al futuro del país. Cuando Carolina Goic habla, refleja la dulzura en su más alta expresión, pero muestra una convicción y poder de decisión que hacen resaltar de inmediato su gran liderazgo.

Carolina mantiene una semejanza con otros políticos en Chile, y esta es que ha ganado en elecciones abiertas como cualesquier candidato a un cargo de representación popular; sin embargo, mantiene también una notable diferencia con todos: Carolina le ganó al cáncer en el año 2013, una experiencia de vida que habla de lucha, perseverancia, tenacidad y cristianismo. Con más fuerza todavía, retomó la arena política y hoy carga consigo la inmensa responsabilidad y compromiso de instaurar nuevamente a la democracia cristiana como el partido más grande del país, así como enfrentar una probable contienda electoral por la presidencia de Chile.

En este contexto eleccionario y de necesidad de estabilidad socioeconómica que implora la sociedad es que Carolina perfectamente puede proyectarse. De igual forma, es válido comparar tipos de liderazgos que se ejercen en otras partes del orbe. Un caso símil que no se puede eludir es el de Alemania, en donde resalta la figura femenina de la canciller Angela Merkel, quien posee varias virtudes: inteligente, tenaz, conciliadora, responsable, decidora, entre muchas otras. Son esas virtudes que han permitido que Alemania últimamente mantenga una impecable estabilidad económica y no se vea afectada por las crisis que han padecido otros países europeos.

Estoy convencido de que Chile necesita una Merkel, y Carolina Goic es la mujer que encarna esas mismas cualidades: dulce en la forma pero fuerte y decidora en el fondo. Es el ideal de liderazgo gubernamental que extraña la sociedad chilena, el que debe imperar en las próximas elecciones presidenciales para que el país vuelva a progresar con el equilibrio que ya no tenemos.

Rodrigo Esparza | @rodrigo_esparza
Cientista social. Licenciado en Historia y en Educación