Si la situación política, económica y social de Venezuela es a todas luces crítica y su inestabilidad democrática evidente en toda América, es gravísimo que organismos e instituciones latinoamericanos como el Parlasur, en condiciones de gravitar sobre el futuro del hermano país, dilaten sus pronunciamientos por excusas que minimizan la violencia y la violación de derechos humanos en ese país.

Sesión del Parlasur en su sede de Montevideo | Foto: Carlos Romero

Sesión del Parlasur en su sede de Montevideo | Foto: Carlos Romero

La calificación de simple «crisis humanitaria y/o alimentaria» a la situación que vive el pueblo venezolano, por parte de parlamentarios argentinos del otrora Frente para la Victoria, confirma la complicidad con el actual régimen de Nicolás Maduro, promotor de un centenar de muertos en una ya innegable guerra civil nacional.

La identificación ideológica del kirchnerismo con el chavismo obstaculiza las decisiones en el seno del Parlasur, y ejerce una oposición que defiende con endebles argumentos el actual statu quo de un régimen que se sostiene exclusivamente por el uso de la fuerza militar y la prepotencia en sus decisiones unilaterales.

Argumentar que en Venezuela solamente existe una crisis humanitaria o alimentaria es bajarle el precio al sistema democrático, devastado por el autoritarismo oficialista que ha convocado a una asamblea constituyente ilegítima y ha establecido un estado de represión generalizado y de persecución a los opositores.

El seno del Parlasur tiene la obligación de contribuir con el restablecimiento de la democracia en Venezuela, como lo han hecho otros organismos continentales, aun cuando les fueran cerradas las puertas del país como ocurrió con la Organización de Estados Americanos (OEA).

Las dilaciones de los parlamentarios kirchneristas impiden que el organismo tome decisiones determinantes en esta cuestión. Los enredos infantiles y la verborragia ideológica que se suceden en cada encuentro parlamentario alejan los acuerdos y obstaculizan las decisiones del cuerpo.

Por una ceguera ideológica francamente inadmisible, niegan terminantemente el nivel de gravedad institucional en que se encuentra Venezuela. Mientras ello ocurre, en territorio venezolano continúan muriendo civiles todos los días a manos de una dictadura que ya no disimula sus formas ni sus objetivos. Consecuente con su estilo, Maduro ha manifestado: «lo que no se puede con los votos, lo haríamos con las armas», expresión clara de un herrumbroso régimen político antidemocrático.

 

Claudio Romero | @CRomeroOk
Argentino. Parlamentario del Mercosur