Dictaduras de ayer y hoy, a 30 años del «no»

La dictadura tenía fecha de vencimiento, después de tantos desaparecidos, asesinados, torturados. Después de tanto despotismo, 30 años atrás, los ciudadanos chilenos decían ¡basta! Con más del 55% de los votos, Chile le decía a Augusto Pinochet que tenía que dejar el poder.

Nicolas Maduro

Nicolas Maduro

Fueron 15 años de oscuridad y de usurpación del poder por un gobierno cívico-militar, donde los militares tenían la última palabra, respaldados por las armas y el terrismo de Estado.

La presión internacional fue fundamental para llevar al régimen chileno a una consulta popular. Los gobiernos democráticos de la región habían expulsado de sus territorios a los embajadores de la dictadura y habían llamado a consultas a sus representantes en Chile. La condena a las actuaciones de Pinochet eran constantes, acompañadas por acciones concretas.

El 5 de octubre de 1988 se convocó al referéndum y previamente se abrió un periodo de propaganda electoral. En la televisión nacional se emitían las campañas para cada una de las opciones, 15 minutos para el sí y 15 minutos para el no.

El 2 de febrero de 1988 se creó la Concertación de Partidos por la Democracia, una coalición de partidos políticos que sumaba a todas las fuerzas opositoras a la dictadura, promotora del no para el plebiscito. Esta coalición se caracterizó por su firmeza contra Augusto Pinochet, mientras simultáneamente ofrecían a la población una alternativa clara de país con la campaña “Chile la alegría ya viene”. Los ciudadanos chilenos tenían confianza en esta coalición, no había ningún tipo de dudas de que sus líderes estaban comprometidos con el objetivo de liberar a Chile de la dictadura militar.La tensión abrumaba a los ciudadanos chilenos, rumores de boicot y de fraude electoral recorrían las calles, las dudas de que la dictadura militar reconociera su derrota en las urnas eran latentes. Los resultados finalmente fueron publicados. Con el 55% de los votos a favor del no, la dictadura era derrotada y Augusto Pinochet aceptaba su derrota.

Chile, ayer un país sumido en una dictadura militar feroz, hoy es un ejemplo de democracia y de progreso en América Latina. Logró superar los obstáculos, las divisiones y fortaleció a las instituciones que conforman el Estado. Lamentablemente, sobre la región latinoamericana no se puede decir lo mismo. La consolidación y el surgimiento de regímenes despóticos y autoritarios no se ha podido detener. Cuba, Venezuela y Nicaragua son un claro ejemplo de esto.

El 11 de septiembre del año 2001 se firmó en el seno de la Organización de Estados Americanos la Carta Democrática Interamericana, un instrumento por el que los Estados miembros de esta organización se comprometían a defender y proteger los derechos humanos y la democracia en el continente americano. Hoy vemos como en la región progresivamente se ha normalizado la convivencia con regímenes dictatoriales. Hoy los Estados democráticos tienen representación en lugares donde las libertades individuales, políticas y económicas son totalmente coaccionadas por el terrorismo de Estado. Hoy vemos cómo Estados democráticos brindan inmunidad diplomática a representantes de gobiernos que persiguen y encarcelan a opositores, mientras se refugian en discursos retóricos que constantemente son repetidos en foros internacionales y entrevistas, pero que no significan una presión real contra los opresores.

A 30 años del plebiscito histórico que puso fin a la dictadura de Pinochet, Latinoamérica tiene muchas tareas pendientes en cuanto al derecho de protección. Millones de personas víctimas de regímenes no democráticos huyen a otros países y generan crisis migratorias como la que actualmente viven los venezolanos. En las relaciones internacionales, las declaraciones sin acciones quedan en buenas intenciones. Las dictaduras de ayer fueron presionadas y condenadas; las dictaduras de hoy deben ser condenadas y presionadas. Los derechos fundamentales y universales del ser humano deben ser protegidos y la democracia debe ser fortalecida diariamente con educación y cultura política.

Para la reflexión, ¿hoy se podría repetir un plebiscito como el realizado en Chile de 1988 en Cuba, Nicaragua y Venezuela?