El corazón de América Latina en Alemania

Un intercambio que ha dejado una huella, que modificó nuestras estructuras y perspectivas del ejercicio público y los vínculos humanos.

Grupo visitante acompañado por la canciller Angela Merkel | Foto: Harald Kirschner

Grupo visitante acompañado por la canciller Angela Merkel | Foto: Harald Kirschner

Conocer más sobre Alemania y su impacto en lo político, público y demócrata humanista, seguirá siendo un factor de acción en nuestro quehacer. Regresamos a casa con satisfacción y amor a nuestros países, además de admiración por quienes construyen a lograr el bien común entre las naciones. Un intercambio que ha dejado una huella, que modificó nuestras estructuras y perspectivas del ejercicio público y los vínculos humanos.

Dieciséis jóvenes de Latinoamérica nos encontrábamos rumbo a una de las mejores experiencias antes vividas que marcarían nuestras vidas. Todos integrantes de la red de becarios del Programa Regional Partidos Políticos y Democracia en América Latina conocimos sobre la cultura política de Alemania, las estructuras partidarias juveniles, así como lo que viven los legisladores día a día en el antiguo continente.

En nuestro paso por Berlín, la capital de Alemania, una ciudad que llamó mi atención por su arte en todo sitio, cualquier edificio contaba con muestras de arte contemporáneo y de todo estilo en sus espacios, la metrópoli de la libertad de expresión y uno de los dieciséis estados federados alemanes. Ahí fue donde comenzamos nuestra aventura.

Visitamos la sede matriz de la Konrad Adenauer Stiftung, conocimos el trabajo que se realiza y el impacto que este genera en el mundo y la democracia en aras de consolidar la paz y la libertad, construyendo con ello un continuo diálogo sobre política exterior, así como el intercambio entre las diversas culturas y religiones.

Estuvimos en la sede de la CDU, un impresionante edificio con la solidez que requiere una institución partidista que ha construido una de las mejores potencias a nivel mundial, mucho el trabajo que se realiza con la población alemana, de ideas y de batallas ganadas.

Las instituciones de partidos políticos son un espacio para servir, un puente y un hogar donde aprendes a ser voz y decidir por muchos. Eso es lo que creo que es y hace el servicio público y grande el trabajo que realiza la canciller Angela Merkel.

Conversamos con Danny Freymark, un joven diputado regional, impregnado de cariño por su nación y su ciudad natal, quien nos contó paso a paso su labor y la auténtica cercanía con la población de su distrito.

Las características genuinas de los integrantes del viaje cada día se hacían notar. Las diferencias en el lenguaje hispano y costumbres de nuestros países con el paso de los días hacían ver con sus particularidades, los acentos, el reflejo de una pluralidad mayúscula y las coincidencias, visibles en todos lados, en las historias de vida, la actividad política humanista, las tradiciones, lo político y los hábitos.

Conversamos también con el Dr. Ozcar Nierdermaier, quien nos acercó un diagnóstico del comportamiento electoral, en las instalaciones de la Universidad Libre de Alemania.

Desde un análisis académico, basado en una interpretación de estudios estadísticos electorales de los últimos tres años de todos los partidos, el profesor enmarcó los hechos que habían generado disturbios, declives y proclives de las tendencias en favor de algunos partidos radicales; las razones en las que se basan los electores para llegar a determinados votos y la fundación de los últimos partidos políticos, que surgen únicamente de acuerdo con las demandas sociales de actualidad.

Nos habló de los asuntos migratorios en la entidad, por lo que creo que importante trabajar en el reconocimiento absoluto de las ideas, pensamientos, credos y costumbres; ya que es vital para continuar en una dinámica de armonía en el espectro social de Europa y el mundo, que se encuentra polarizado por este fenómeno.

Las juventudes representantes de nuestros países nos encaminamos luego a Hamburgo, otro de los estados federados de Alemania, una ciudad donde la brisa del mar nórdico rozaba nuestras mejillas y el frío se hacía presente. Conversamos con otro legislador, Philipp Heissner, un joven que conversó con nosotros acerca de su labor en esa ciudad y un poco de lo que también realiza en la Junge Union.

Nos dio la premisa del maravilloso evento al que asistimos como delegación internacional, el Deustschlandtag 2018. Agradecemos la hospitalidad de Paul Ziemiak.

Conocer jóvenes de otros países, con las mismas intenciones de buscar fortalecer el bienestar de las familias en sus entidades, es la riqueza y experiencia que nos llevamos como jóvenes políticos que somos, la labor de impulsar cada política, programa o gestión en favor de su desarrollo.

Encontrarme tantas almas comprometidas con el desarrollo de ideas y valores me recuerda que el amor de la juventud a nuestras naciones también es universal.

De entre tanto, nuestra visita al país de la cerveza y la salchicha, el arte y la resiliencia, nos permitió ampliar el horizonte respecto a otras culturas y dinámicas sociales con relación a las que vivimos en América Latina, acompañados de las caminatas entre diversos espacios con árboles grandes y de hermosos paisajes.

Finalmente, con alegría y nostalgia nos despedimos. Partimos a nuestros países seguros de que nunca antes habíamos sentido tanta emoción al escuchar experiencias de otros sobre el ejercicio político, ni nos habíamos inundado de ganas por continuar fortaleciendo la democracia en nuestro continente.

Conocer más sobre Alemania y su impacto en lo político, público y demócrata humanista, seguirá siendo un factor de acción en nuestro quehacer. Regresamos a casa con satisfacción y amor a nuestros países, además de admiración por quienes construyen para lograr el bien común entre las naciones.

¡Somos jóvenes, somos activistas enamorados de nuestros orígenes!

Agradecemos el soporte que hoy nos unió, el vehículo promotor de armonía entre cada país e ideología. A la Konrad Adenauer Stiftung, a los programas regionales, a Kristin y a Soeren, que con esta experiencia no solo dejan un precedente, sino que marcan un parteaguas en nuestra forma de hacer política para nuestro país y para el mundo.