La sociedad actual vive un momento de cambio y transición. Las nuevas tecnologías y las formas de comunicación han convertido al mundo en un escenario pequeño y más competitivo; en muchos aspectos, más violento y menos prójimo. En este contexto, se ha dejado de lado la importancia de dos grandes fuerzas que adecuadamente combinadas y enfocadas tienen el poder de cambiar el orden del mundo entero: el humanismo y los jóvenes.

Two candles in Frank Lloyd Wright designed cases | Imagen: Jorge Royan CC BY-SA 3.0, vía WikicommonsAnte nosotros tenemos un escenario mundial complejo, con populismos de izquierda, tan de moda en nuestra región, o de derecha, como el que amenazó con ganar en Francia y que ya altera el orden mundial con Trump; populismos que logran aceptación entre los jóvenes, por la naturaleza disruptiva y muchas veces radical de estos. Dentro de las corrientes libertarias hay ahora voces que nos incitan a dejar incluso lo más esencial en manos del mercado. Podríamos decir que ante nosotros tenemos un panorama incendiario que exacerba ideas y pasiones que dejan de lado la preocupación y el ánimo de servir humanamente.

Todo esto hace que el ciudadano promedio simplemente no se interese en política y deje su libertad y su destino en manos de personas que no necesariamente buscan cambiar para bien sus comunidades ni tienen la experiencia o preparación adecuada para hacerlo. Esto es particularmente cierto en los jóvenes, que en muchos casos se encuentran inmersos en situaciones que les impide explotar al máximo sus potencialidades y frecuentemente pierden valiosas oportunidades de crecimiento por la falta de un entorno social y económico adecuado.

Ante este desalentador escenario podemos decir que encontramos esperanza y cambio en la fuerza y la luz que representa el humanismo llevado de la mano por el ímpetu, la pasión y la energía de la juventud. A esa juventud debemos cuidarla y, sobre todo, formarla. Ella significará cambio y esperanza solo si la encauzamos en una dirección que permita a la sociedad aprovechar esa energía y transformarla en acciones concretas. Sí, es necesario formar a nuestra juventud con un sentido y vocación humanistas.

Pero ¿qué es el humanismo? Es la fuerza con la que perfeccionamos a la democracia. Solo con humanismo podemos establecer políticas públicas claras que permitan el crecimiento económico sin sacrificar el aspecto social. Solo con humanismo podemos darle otra cara a una sociedad egoísta y despreocupada de su propio entorno; solo con humanismo podemos convertirnos en actores positivos de la sociedad.

El humanismo es el conjunto de valores, pensamiento y acción que nos transforma de simples habitantes de una ciudad o de un país en verdaderos ciudadanos. Es lo que convierte al mero político en un estadista para su nación. Podemos entonces definir al ciudadano como aquella persona que se preocupa —y actúa— por lo que pueda pasar más allá del portal de su casa y sabe que si se preocupa por el bien común lo hace también por el propio.

Imaginemos por un instante a nuestros países y a nuestra región, en los que jóvenes humanistas empezaran a transformar cada engranaje de la sociedad con valores, mística y vocación de servicio. Sería el comienzo de un nuevo orden, de una nueva sociedad, que prospera pero siempre cuida a los suyos.

Como jóvenes políticos debemos estar dispuestos a darlo todo, para recordarle al mundo que la democracia solo es útil a la sociedad cuando es ejercida con valores y pone siempre en primer lugar la dignidad humana. Todos tenemos la obligación moral y cívica de participar en el proceso de construcción de nuestras sociedades. Solo en ese momento tendremos la fuerza para dar un golpe de timón certero que cambie los destinos de nuestra región y del mundo y nos permita llegar a buen puerto.

La tarea es ardua y requiere de constancia, disciplina y sentido del deber. El camino es largo y está lleno de obstáculos. Es hora de actuar.

 

Marco Castillo | @wiefelmark
Coordinador de formación de juventudes de La Cantera 6, la escuela de formación política y liderazgo del Partido Social Cristiano de Ecuador