Lo sucedido en El Valle revela que la protesta en sectores populares tiene una dinámica particular. En “Sobre la Revolución”, Hannah Arendt describió las diferencias entre la Revolución Francesa y la Revolución Americana. La primera estuvo motivada por demandas sociales y derivó en violencia. La segunda se inició por exigencias políticas y configuró un espacio propicio para la deliberación racional.

Caracas en abril – foto de Daniel Montero

El 20 de abril, durante el día, protestamos pacíficamente y fuimos brutalmente reprimidos. Nuestra exigencia central es eminentemente política y racional: ¡Elecciones ya! En la noche, cuando se daba por finalizada la jornada, salió El Valle. Se mostró el descontento de aquellos venezolanos que sufren radicalmente los embates del socialismo del S XXI. Surgen varias preguntas: ¿Por qué protestan de noche? ¿Qué relación puede existir entre la manifestación que ocurre durante el día y los eventos de la noche? ¿Por qué se desata la violencia?
Comparto mi hipótesis. El Valle trabaja de día y protesta de noche. Son familias enteras que sobreviven jornada tras jornada. No se pueden permitir faltar a su trabajo para salir a manifestar. Acá es donde identifico la relación entre la manifestación del día y los eventos de la noche. Nuestro testimonio de lucha y la brutal represión quiebra la bóveda del miedo y los vecinos de El Valle encuentran fuerzas para dejarse ver.
El 20 de abril en la noche El Valle salió a protestar por hambre. Son ciudadanos. Sufren. Mueren por falta de medicinas. Comen dos veces al día. Han bajado entre 10 y 15 kilos de su peso corporal. Sus hijos no tienen oportunidades educativas. Han perdido a seres queridos a manos de la delincuencia. El chavismo, su gran esperanza, los utiliza y los invisibiliza. Están cargados de frustración y desesperanza. Hasta hace unas semanas se pensaban condenados al socialismo, ahora ven que el país demanda un cambio y quieren unirse a la lucha.
Avanzamos a la delicada pregunta sobre la violencia. Vuelvo a Arendt. La autora judeo alemana indica que el hambre puede nublar el juicio y animar acciones violentas, no racionales. Se trata del fin de la política. Sin ánimos de caer en determinismos o justificaciones superficiales, creo que esta consideración es importante. Hay que profundizar el estado de ánimo de quienes protestan de noche, ponernos en sus zapatos y ver el fenómeno en contexto.
A esta realidad debemos sumar un aspecto central: la irresponsabilidad de una dictadura que armó civiles y utiliza a las fuerzas públicas para reprimir a un pueblo hambriento. El principal responsable de la violencia es quien nos gobierna. La Revolución configuró el caos que somete radicalmente a quienes menos tienen. Esta dictadura nos arrojó al hambre y se empeña en deshumanizarnos. Ellos son los únicos responsables de los saqueos, los muertos y la violencia.
Finalizo con lo que considero es nuestro principal desafío político: unir al país en una sola manifestación que sea pacífica, resistente, centrada en lo social y que anime a la política. Debemos quebrar los muros de desigualdad que ha levantado el socialismo. Que se escuche un solo clamor. Me atrevo a decir que el primer paso para alcanzar esta noble tarea es escuchar y acompañar a quienes más sufren. Tenemos una oportunidad en puertas. Acompañemos a El Valle, leamos los sucesos en contexto y sigamos dando testimonios que quiebren la bóveda del miedo.

 

Paola Bautista de Aleman | @paoladealeman

Directora de la Fundación Juan Germán Roscio y vicepresidente de la Asociación Civil FORMA