No llegamos a la mitad de 2017 y el año ya está marcado por grandes acontecimientos políticos.

Protestas en Brasilia en 2016 Foto: Agência Brasil Fotografias, vía Flickr

Cuando abrimos el noticiero, pronto nos encontramos con noticias que muestran una gran crisis política, económica e institucional en algunos países de América Latina, como Venezuela, Bolivia y Brasil. No es raro oír que personas murieron mientras luchaban por sus derechos en Venezuela y, en respuesta a ello, el actual presidente quiso convocar una nueva Asamblea Constituyente. Mientras los venezolanos luchan para cambiar esa situación, los brasileños se enfrentan una “bomba política” cada semana.

Hace un año el país pasó por un proceso de destitución (impeachment) de la entonces presidenta Dilma Rousseff y por la destitución del cargo del exdiputado Eduardo Cunha (entonces presidente de la Cámara de Diputados de Brasil). En ese momento Brasil ya estaba inmerso en grandes escándalos de corrupción y se sucedían las manifestaciones populares. Movimientos de jóvenes, partidarios y apartidistas salían a las calles a defender sus ideales. El boom de este escándalo se inició con el conflicto institucional que surgió entre Legislativo y Ejecutivo dando vida al pedido de impeachment de la presidenta Rousseff. No podemos dejar de citar las delaciones premiadas de dueños de contratistas, como Odebrecht y Camargo Correa, que menciona nombres de varios políticos como receptores de “propinas”. Esta operación es conocida como Lava Chorro.

Con el impeachment de la presidenta Rousseff, su vicepresidente, Michel Temer asume el cargo. Ya ha pasado un año del nuevo gobierno y las investigaciones a políticos aún continúan. Con esos acontecimientos fuimos incluso sorprendidos con la posibilidad de nuevos cambios en nuestros derechos laborales y previsionales.

Es notable que el país está pasando por una crisis financiera y altos índices de desempleo. Para intentar revertir este escenario, el presidente Michel Temer pidió que dos reformas fueran analizadas y votadas con urgencia: la reforma laboral y la jubilatoria, ambas ligadas a los derechos del trabajador brasileño. Existe una gran divergencia de opinión entre los partidos políticos y los ciudadanos, lo que hace que estas reformas se desarrollen a corto plazo. Es necesaria una mayoría absoluta de votos en el Congreso Nacional Brasileño para que esas reformas sean aprobadas, y el Presidente Temer está luchando por ello.

En el transcurso de las negociaciones políticas en busca de esa mayoría, surgió una nueva delación premiada de empresarios de la empresa de frigoríficos JBS y con ella una declaración que sacudió al país: el actual Presidente de la República también estaría involucrado en escándalos de corrupción. En pocas horas surgió un pedido de destitución y una manifestación por “elecciones directas ya”. Este es uno de los movimientos de mayor participación popular de la historia de Brasil, iniciado en 1983 y que proponía elecciones directas para el cargo de Presidente de la República en casos como ese. En este sentido Rodrigo Janot, Procurador General de la República, afirmó: “Tres años después de la deflagración de la Operación Lava Jato, con todos los desdoblamientos que se sucedieron, difícil concebir que algún hecho nuevo aún fuese capaz de probar tan intensamente los límites de las instituciones. Pero el guión de la vida real es sorprendente”. Cabe resaltar que las investigaciones de los políticos citados en corrupción aún continúan. Es un escenario muy imprevisible.

Hoy podemos decir que los brasileños no están preocupados por la imagen del partido político A o B sino por el futuro de su país. Los jóvenes que salieron a las calles en 2016 hoy vuelven a ellas, clamando por cambios y por justicia. Es un momento muy delicado, que requiere cautela. No se sabe adónde va el país después de esta avalancha de denuncias. Pero una cosa es cierta: el pueblo brasileño ya no quiere eso.

A pesar de estar viviendo una de las mayores crisis política y económica, causante de la mayor recesión de la historia, todavía creo que Brasil va a superar este momento, así como ha superado tantas otras dificultades. Hay que confiar en la justicia y luchar por un Brasil limpio o una nueva República.

Nota: El análisis del Procurador General de la República Rodrigo Janot fue publicado el 23 de mayo en UOL.com

 

Rayssa Moura | @rayvyp


Brasileña. Licenciada en Ciencia Política