John McCain: el adiós de un gigante

El senador McCain vivió encarnando muchos valores que parecen olvidados en la política actual: espíritu de servicio, sacrificio, entrega, generosidad y honor.

John McCain

John McCain

Tras una larga batalla con el cáncer, John McCain ha fallecido esta madrugada en su residencia de Arizona, el estado al que representó en el Senado durante más de treinta años. McCain será recordado como uno de los grandes referentes de la política de Estados Unidos en las últimas décadas. En 2008, cuando ganó la nominación republicana para enfrentarse a Barack Obama, la revista Newsweek afirmaba que su historia personal «dejaba a los demás candidatos como pigmeos». Diez años después, cuando tanto abunda la mediocridad entre la clase política, tal afirmación sigue plenamente vigente. McCain vivió encarnando muchos valores que parecen olvidados en la política actual: espíritu de servicio, sacrificio, entrega, generosidad y honor.

Será recordado como el candidato que no pudo ganar a Barack Obama en su primera campaña, pero su trayectoria va mucho más allá. Hijo de una familia de soldados, John Sydney McCain III nació en 1936 en Coco Solo, en una base militar de la zona del canal de Panamá. Su abuelo, John S. McCain Sr., fue un famoso almirante de la Marina, que tuvo un papel decisivo como piloto en la batalla de Okinawa en 1945 y que contribuyó a que Estados Unidos ganara la II Guerra Mundial. Su hijo, John S. McCain, también sirvió en la Marina, con el mismo rango de almirante y participó activamente en la guerra de Vietnam.

En 1954, tras concluir sus estudios en el norte de Virginia en un colegio episcopaliano, religión que profesaba, entró en la Academia Naval, por donde habían pasado su abuelo y su padre. Su primer destino fue en Pensacola, Florida, y luego Corpus Christi, Texas. Allí se formó como piloto y tuvo el primero de varios accidentes aéreos, de los que siempre salió ileso.

Comenzaban los años sesenta, una década convulsa para Estados Unidos que McCain presenció vestido de uniforme y recién casado. En 1965 contrajo matrimonio con Carol Sheep, una joven modelo de Pensilvania. Adoptó a sus dos hijos de tres y cinco años y poco después tuvieron una hija biológica. En dos años la vida de John McCain había cambiado mucho. Y lo seguiría haciendo todavía más a partir de entonces. A los dos meses de su estrenada paternidad solicitó un destino de combate y fue enviado al buque USS Forrestal, donde pilotaba un avión A4 Shyhawk.

Capturado en Vietnam

El 26 de octubre de 1967, a sus 31 años, McCain realizaba su misión número 23, en Hanoi. Un cohete antimisiles derribó su avión cayendo al lago Truc Bach. Sufrió graves heridas en las piernas y se rompió un brazo. Pero lo peor estaba por llegar. Quedó inconsciente y fue capturado por el ejército norvietnamita, no sin antes ser golpeado, pateado y torturado. La culata de un rifle le dislocó un hombro y su pie izquierdo fue destrozado por una bayoneta de uno de sus captores.

La prisión de Hoa Lo Prison, conocida irónicamente como Hanoi Hilton, fue su nuevo destino, donde fue interrogado y torturado en una pequeña y húmeda celda. McCain se negó a ofrecer información sobre su misión y su identidad, pero el ejército norvietnamita descubrió que era el hijo del comandante en jefe de las fuerzas estadounidenses en el Pacífico, lo que suponía un gran golpe de efecto para su propaganda. El Gobierno de Hanoi ofreció al joven McCain ser liberado a cambio de reconocer que Estados Unidos había cometido crímenes de guerra. Pero McCain se negó y, siguiendo el código militar que establece que los prisioneros deben ser liberados en el orden en el que son capturados, rechazó su libertad. Ese gesto le supuso cinco largos años de prisión, de golpes y de torturas en el Hanoi Hilton. En su celda, de dos por dos metros, padeció frecuentes golpes de bayoneta en los tobillos, junto con largas y dolorosas sesiones en las que era colgado durante horas por las muñecas.

Cuando el 15 de marzo de 1973 fue liberado su historia le convirtió en un héroe nacional. Caminaba con muletas y fue recibido por el presidente Nixon. Fue reconocido con numerosas condecoraciones como la Estrella de Plata, la Legión de Mérito, la Cruz de Aviación por Servicio Distinguido, la Estrella de Bronce o el Corazón Púrpura.

Su segunda carrera como servidor público

En 1976, ya en casa, ocupó un puesto que sería decisivo para su carrera política. Se convirtió en el enlace de la Marina con el Senado, lo que le permitió conocer desde dentro la maquinaria de Washington. Como reconocía el propio McCain comenzaba aquí su entrada «en el mundo de la política y el inicio de su segunda carrera como servidor público».

En su vida personal fueron años difíciles que tuvieron como consecuencia la ruptura de su matrimonio. Poco después conoció a una joven de Arizona, hija de un rico empresario, con quien contrajo matrimonio posteriormente y le convenció para mudarse a su estado. Allí en Phoenix se instaló y tras trabajar en la compañía de su suegro, Hensley Co, gran distribuidora de marcas como la cerveza Budweiser, comenzó a preparar su primera campaña electoral. En 1982 se presentó a la Cámara de Representantes por el primer distrito de Arizona. Consiguió importantes apoyos de la clase empresarial y política del estado y ganó. Dos años después consiguió la reelección. En 1986, uno de los iconos del Partido Conservador, originario de Arizona, Barry Goldwater, se retiró y John McCain se presentó como candidato al Senado. Se enfrentó a Richard Kimbal, demócrata y también muy querido en Arizona. Pero McCain logró el 60% de los votos, frente al 40% de su rival. Comenzaba así su larga carrera como senador.

Durante esos años su familia siguió creciendo: tuvo tres hijos con su nueva esposa y en 1991 decidieron adoptar a una niña de tres meses del orfanato de la Madre Teresa de Calcuta. Por tanto, McCain ya era padre de siete hijos.

Como senador fue reelegido en cinco ocasiones, en 1992, 1998, 2004, 2010 y 2016. En esos años presidió los comités de Comercio, Ciencia y Transporte y el de Asuntos Indígenas, entre otros. Además, participó activamente en el Comité de Relaciones Exteriores, uno de los más importantes. Desde su asiento McCain se granjeó la imagen de opositor a la línea dura de su partido, lo que siempre le ha generado una gran aceptación entre los votantes moderados e independientes.

En 2000 John McCain se lanzó a la carrera por la nominación republicana, pero tenía enfrente a George W. Bush, quien lanzó contra él una campaña no muy limpia, que a la larga acabó con sus aspiraciones. Su campaña de 2000 fue un primer modelo del uso de Internet, al generar una amplia red de seguidores por todo el país a través del correo electrónico, que años después siguió viva. En 2004 McCain apoyó sin reservas al presidente Bush y en 2008 fue el elegido por su partido para hacer frente a Barack Obama. Su derrota dejó huérfano al Partido Republicano, que diez años después sigue sin encontrar su rumbo.

McCain también será recordado por su mal genio y sus declaraciones polémicas y, cómo no, por su sentido del humor. En la campaña presidencial de 2008, con 71 años, le preguntaban que si su edad sería un problema para ganar la presidencia. Su respuesta siempre era la misma: que le preguntaran a su madre, Roberta McCain, de 93 años por entonces, si su hijo era viejo. El pasado mes de febrero John McCain celebró el 106 cumpleaños de su madre, que una vez más le ha acompañado durante los últimos meses en una batalla que no ha podido vencer antes de partir a su nuevo destino.

 

Publicado en El Confidencial el 26 de agosto de 2018.