Después de haber participado como observadora electoral en las elecciones que adelantaron los jóvenes del Partido Nacional del Uruguay el pasado sábado 2 de septiembre, son varias las conclusiones a las que he llegado y que quizás compartan algunos de los compañeros que estuvieron conmigo en esta ocasión.

Observación electoral en el puesto de votación de la Casa del Partido Nacional de Uruguay | Foto: Castellar Granados

Observación electoral en el puesto de votación de la Casa del Partido Nacional de Uruguay | Foto: Castellar Granados

Casi 70.000 jóvenes votaron en las elecciones. Sin duda, una cifra que asombra y motiva, más aún cuando estamos hablando de un partido que tiene 181 años de historia y que, al igual que otros partidos en la región, como el mío —Partido Conservador Colombiano—, pareciera a simple vista que no atrae a la juventud fácilmente. Sin embargo, todo empieza a tener sentido cuando entablas una conversación con cualquier joven blanco. Son jóvenes que conocen la historia de su colectividad, que saben de dónde viene, cómo nació, cuáles han sido sus líderes, sus banderas, sus costumbres, qué significa el Partido Nacional para la historia uruguaya y qué significa ser blanco en ese país.

Aquí es donde puedo deducir que la lección que nos dejan nuestros queridos amigos que orgullosamente conforman la Juventud del Partido Nacional en Uruguay es que no solo necesitas capacitarte sobre cómo hacer política desde un partido, es sumamente necesario apasionarse como militante y escarbar en la historia más profunda del partido político que representas. Sólo eso y a través de eso va a ser posible y mucho más fácil llegar a la mente, el corazón y, en consecuencia al voto de cientos de jóvenes.

Ocurre en varios países de nuestra región que los jóvenes inician su carrera como militantes porque alguien les prometió un trabajo, porque quieren sacar adelante un candidato o, simplemente, porque su padrino político es de esa colectividad, y esto hace que los partidos políticos pierdan fuerza, porque sus bases no conocen la ideología. No puedo afirmar que esto es siempre así, estaría mintiendo, hay muchos otros jóvenes que saben que a través de un partido político pueden contribuir con la democracia y porque la doctrina de ese partido es lo que representa sus necesidades y los motiva a militar. Sin embargo, no podemos negar que en muchos países la realidad es otra y quienes creemos en un partido de verdad, luchamos para incentivar una militancia de verdad en nuestras colectividades.

El ejemplo que nos dan los jóvenes blancos tiene una magnitud importantísima. Nos demostraron que con política, la política de verdad, puedes llegar a tocar la puerta de 68.197 jóvenes para que voten, es decir, que 68.197 jóvenes están creyendo en tu partido, en el voto y en la política. Aquí quiero resaltar las palabras del presidente de la Juventud del Partido Nacional, quien en una de sus últimas entrevistas en medios, dijo: «[…] probablemente muchos (jóvenes) terminen votando con el Partido Nacional, capaz que muchos no. Pero lo importante es que hay jóvenes de 14 a 29 años que se acercaron a una urna y realmente entendieron o por lo menos comprendieron que a través de la democracia se pueden cambiar cosas».

A pesar de no tener la mínima duda de que el trabajo que llevó a cabo la Juventud en los últimos meses de cara a las elecciones fue arduo y agotador, puedo decir sin temor a equivocarme que este trabajo se hizo mucho más fácil porque están trabajando con una juventud que comparte en gran parte la misma pasión partidaria. Me quedo con una lección enorme, con muchas herramientas para fortalecer la juventud de mi Partido Conservador y además me quedo con este lema, que no solo es el lema que está en el escudo del Partido Nacional del Uruguay, sino que sin lugar a dudas es el lema que todo blanco lleva consigo: «Somos idea. La UNIÓN nos hará fuerza».

 

Alejandra Hormaza | @ahormaza_
Colombiana. Comunicadora social y periodista. Magister en Relaciones Internacionales. Vicepresidenta de la Red Humanista por Latinoamérica