La encrucijada venezolana

Tras el triunfo contundente opositor en el Parlamento y la muerte de Hugo Chávez la dictadura socialista venezolana ha iniciado su colapso. Se incrementa el autoritarismo y se profundiza la crisis económica.

Represión a manifestantes en Caracas, 4.4.2017 | Foto: Primero Justicia, @Pr1meroJusticia

El 29 de marzo la Sala Constitucional del Tribunal Supremo emitió dos sentencias: la 155 y 156. En ellas autorizan al Estado a contratar con empresas extranjeras sin control de la Asamblea Nacional, desconocen rango constitucional a la Carta Democrática de la OEA, eliminan la inmunidad parlamentaria y delegan en el presidente y la propia Sala las funciones legislativas. Todo en clara contravención de la Constitución.

Más de 30 países del mundo rechazaron el distanciamiento de la Constitución y 8 de ellos llamaron a sus embajadores. La fiscal general, quien desde hace tiempo se tornó silente y decidió no continuar apresando opositores —por lo cual el gobierno decidió acudir a la Fiscalía Militar— ha declarado abiertamente que esto se trata de la ruptura del orden constitucional. Posteriormente el presidente exhortó a revisar las sentencias, orden que fue obedecida inmediatamente por unos magistrados que usurpan funciones al ser electos inconstitucionalmente. Así suprimieron dos párrafos de las sentencias. Esta reforma de oficio prueba claramente la inexistencia de separación de poderes públicos y confiesa el golpe de Estado cometido.

No solo se ha roto el orden constitucional por esto. Se trata de un régimen político que al perder el Parlamento lo ha bloqueado con más de 50 sentencias, y al perder apoyo electoral, que hoy solo ronda el 20 %, desde 2016 tomó la decisión de evitar los procesos electorales: frenó el referendo revocatorio solicitado en 2016, no convocó a elecciones regionales que debieron realizarse en diciembre de ese mismo año y busca retrasar las municipales que deben realizarse en diciembre 2017.

En diciembre de 2018 deben realizarse elecciones para elegir un nuevo gobierno. ¿Pero es inevitable esta elección o que incluso se adelante ante la presión del mundo entero? Es la gran encrucijada política a la que se enfrenta el gobierno de Maduro, que enfrenta la presión internacional, el descontento del 80 % de los venezolanos y la disidencia interna.

Mientras tanto, la economía colapsa: 25 de 30 millones de venezolanos no obtienen el dinero suficiente para vivir, 16 millones se encuentran en la pobreza extrema, 10 millones no logran comer tres veces al día, 3 millones están comiendo de la basura y 1,2 millones están sufriendo de desnutrición; todo ello según el estudio de las universidades venezolanas ENCOVI 2016.

Venezuela necesita dinero para superar la crisis y el gobierno lo busca, pero para mantener el clientelismo de su poca militancia. La obtención de ese dinero sin aprobación del Parlamento sería ilegal e impagable a futuro. Esta fue la razón inicial de las sentencias mencionadas. Así, la crisis política y económica ha llegado a una encrucijada en la que se debate nuestro futuro. Al mundo y a Latinoamérica, decimos: gracias, es momento de no dejarnos solos.

Daniel Montero | @danmont
Abogado. Asistente parlamentario. Dirigente de Primero Justicia, estado Miranda, Venezuela