«En tiempos vertiginosos, por un momento las agujas de los relojes se paralizaron. Los alemanes nos detuvimos y sentimos que un pedazo del camino de nuestra historia finalizó, con la muerte del hombre que la había marcado tanto». Con estas palabras el presidente federal Frank-Walter Steinmeier comenzaba su alocución por la muerte del excanciller federal Dr. Helmut Kohl.

«Quédate tranquilo, quédate con Kohl», juego de palabras utilizado como lema de campaña de la Unión Joven (CDU) en 1998.

Así, el presidente federal puso palabras a los sentimientos de muchos alemanes. La noticia del fallecimiento de Helmut Kohl nos alcanzó el viernes en la tarde, es decir, a poco de comenzar el fin de semana. Como tantos otros, estaba haciendo las compras para el fin de semana y quedé conmocionado cuando la noticia apareció en mi celular. La generación a la que pertenezco quedó marcada por su obra. Por eso siento que una parte del camino de nuestra historia llega a su fin.

Nací en 1982, en el mismo año en que Helmut Kohl asumió como canciller de Alemania. Durante los primeros 16 años de mi vida solamente hubo un canciller. Por esa razón, la elección perdida en 1998 me provocó por esa razón un gran shock. [1] Me llevó bastante tiempo acostumbrarme a la idea de que el canciller ahora se llamaba Schröder y no más Kohl. La alegría de la mayoría de los profesores y alumnos después del triunfo de la coalición rojiverde (del Partido Socialdemócrata y el partido Verdes) me motivó entonces a ingresar en la Unión Demócrata Cristiana (CDU). Un año antes había entrado en la Unión Joven (agrupación juvenil de la CDU). Con la campaña «Bleib cool – keep Kohl!» fuimos a la campaña electoral, aunque lamentablemente sin éxito.

Mis primeras experiencias personales con Helmut Kohl habían sido a comienzos de los noventa, en mi ciudad natal Schwerin. Son inolvidables sus intervenciones durante la campaña en el Alten Garten, frente al castillo. Allí miles de personas ovacionaban al canciller de la unidad alemana. A los pocos izquierdistas que protestaban les dijo: «¡Algún día ustedes van a pagar impuestos y entonces van a votar a la Unión!». Esa exclamación se fijó en mi memoria hasta hoy. Yo había tenido muy temprano la fortuna de conocer algunos entretelones de la república de Bonn. [2] En 1990, mi padre fue miembro de la primera Cámara elegida libremente, en la ex República Democrática Alemana (RDA), y fue elegido en 1994 al Parlamento Federal Alemán. Las anécdotas sobre charlas íntimas con Helmut Kohl eran relatadas los fines de semana. Todo eso me resultaba muy interesante, aunque no lo entendiera completamente a mis diez años de edad.

Inolvidable es su discurso en el congreso de la Unión Joven en la ciudad de Oldenburg, en 2004. Después del problema de las donaciones, [3] sus vínculos con algunos sectores del partido estaban dañados. Y fue justamente la Unión Joven, liderada por el lamentablemente fallecido Philipp Mißfelder, que volvió a juntar a Kohl con el partido. Su discurso fue interrumpido una y otra vez por ovaciones de pie y consignas como «Tenemos un ídolo, Helmut Kohl». Fue una mañana de domingo cargada de emociones. Muchos de nosotros teníamos lágrimas en los ojos.

Mi generación en la RDA debe agradecerle haber crecido gozando de paz y libertad. Las ciudades de Schwerin, Dresden, Potsdam, Erfurt y Leipzig se convirtieron en perlas en los últimos 27 años. Quien hoy recorre el este de Alemania con ojos abiertos verá los paisajes florecidos que habían sido prometidos. Helmut Kohl fue un patriota y un gran europeo. Sus enormes méritos respecto a Alemania y a Europa son reconocidos. La generación Kohl dice ¡gracias!

 

[1] Elecciones al Parlamento Federal Alemán celebradas el domingo 27 de septiembre de 1998. El Partido Socialdemócrata de Alemania, con Gerhard Schröder a la cabeza, se impuso con 295 escaños de un total de 669. La CDU, liderada por Helmut Kohl, en su peor votación desde 1949, perdió 35 bancas y totalizó 245.

[2] República de Bonn es un término acuñado por historiadores para referirse a la antigua Alemania Occidental.

[3] El 3 de enero de 2000 la fiscalía de Bonn abrió una investigación a Kohl por donaciones a la CDU cuyo origen no estaba identificado en los registros. Kohl dimitió como presidente honorario del partido aunque luego la fiscalía cerró el caso sin formular acusación.

 

Sebastian Ehlers
Diputado de la CDU en el Parlamento del estado federado de Mecklenburg-Vorpommern

Traducción de Manfred Steffen, coordinador de programas de la Fundación Konrad Adenauer, oficina Montevideo