Días convulsionados son los que le toca atravesar a nuestra América Latina. Violencia que colma las calles, y la incertidumbre a la orden del día…

Incidentes en Asunción el 1 de abril de 2017

Sin embargo, hay un sentimiento que aún no pueden derribar, y es la esperanza. Esperanza y fe de que ninguna persona, ni ningún gobierno podrá arrebatarnos nuestra libertad. La libertad de pensamiento, de elegir nuestros gobernantes y representantes, libertad en todo sentido. Hablamos ni más ni menos de nuestros derechos, civiles, políticos, sociales y económicos.

Hablamos de Derechos Humanos, aquellos que poseemos por el solo hecho de ser personas y que nos otorgan dignidad. Aquellos que el Estado debiera proteger, defender y promover, y sin embargo muchas veces esto no es así, no solo no nos protege el Estado, sino que es él mismo el encargado de vulnerarlos.

¿Qué te está pasando América Latina? O mejor dicho ¿Qué sucede con algunos gobiernos de nuestra América? Por favor, no naturalicemos la violencia. No permitamos que avasallen nuestros derechos. Estos son nuestros, no de ningún gobierno de turno que intenta arrogarse facultades que no le son propias, yendo hasta desbaratar los cimientos mismos de un Estado de Derecho que se precie de tal.

Ya nos hemos casi acostumbrado a las malas noticias provenientes de Venezuela. Por favor, no naturalicemos. Solidaricémonos con el hermano pueblo de Venezuela, entendamos y acompañemos a millones de venezolanos que están saliendo a las calles a defender su democracia, porque su presidente Nicolás Maduro decidió a través del Tribunal Supremo de Justicia disolver la Asamblea Nacional, aunque ahora intente confundirnos diciendo que algunos puntos de la medida serán revisados. Todo ha sido contrario a la Constitución, la decisión del TSJ, como la virtual marcha atrás de Maduro. En un mar de confusión, Venezuela clama por elecciones libres, por el respeto de sus Derechos, los cuales han sido totalmente quebrantados.

Por si todo esto fuera poco, anoche las noticias que llegaban desde Paraguay eran muy tristes. La represión colmaba las calles, el Congreso de la Nación fue incendiado, un joven militante fue asesinado en la sede de su partido, mientras la policía ingresaba al local del partido. Caos, muerte, descontrol. Todo a consecuencia del deseo de modificar la Constitución, para permitir la reelección del Presidente de la República, lo cual hasta el momento no se permite en dicho país.

Cuánto irrespeto por las instituciones, por la persona. ¿Qué te pasa América Latina? Cuánto duele tanta mezquindad, tanto egoísmo. Cuántos se han olvidado que debieran gobernar por el bien común y que se deben a sus representados.

 

Lic. Paula Sanmarti |@pausanmarti

Coordinadora Red Humanista por Latinoamérica