La Cumbre Economía Verde, realizada en la ciudad de Córdoba, Argentina, con la presencia de Barack Obama, tuvo como ejes el cambio climático y el uso de las energías renovables para mitigarlo.

Imagen: Inchi9, vía Wikicommons

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Los días 5 y 6 de octubre de 2017, organizada por la Fundación Advanced Leadership, tuvo lugar la Cumbre Economía Verde, que se plantea el objetivo de formar nuevos líderes que transmitan el mensaje de la necesidad de apostar por una economía verde, ante la evidencia de que está en juego la vida y el futuro de las próximas generaciones.

El evento contó con la destacada presentación del expresidente de los Estados Unidos, Barack Obama, de incuestionable autoridad moral por su prédica y por su acción como líder mundial, que como primer mandatario de la primera potencia tomó medidas eficaces para combatir el calentamiento del planeta.

Fueron también oradores, entre muchos otros: dos premios Nobel de Economía, E. Phelps y E. Maskin; el presidente de la Suprema Corte argentina, Ricardo Lorenzetti; el nieto de Mandela, Ndaba Mandela; el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti; el presidente de la fundación organizadora, Juan Verde; la exasesora de Al Gore y de Bill Clinton y exministra de Medioambiente del estado de Pensilvania, Kathleen McGinty; gente del mundo académico y varios empresarios, como Alejandro Anderlic, de Microsoft.

La presencia de voces tan autorizadas testimonia un notable poder de convocatoria y capacidad de organización de la Fundación Advanced Leadership para reunir a tantos dirigentes y trescientos líderes ambientales, entre ellos periodistas, empresarios, escritores, activistas, funcionarios, académicos y científicos. Fue realmente un evento notable del que tuve el privilegio de participar y que creo que es una de las experiencias más descollantes entre las muchas que he tenido al respecto.

La cumbre trató como tema principal la profunda preocupación por la incidencia que tiene la actividad humana sobre el cambio climático. Una causalidad que, como destacó Obama, es la opinión prácticamente unánime de los científicos. «Nosotros creamos el problema, nosotros debemos solucionarlo» y agregó que esto ya no es una especulación o algo que podamos postergar para más adelante: es un problema que debemos solucionar ya.

Sin embargo, como también señaló el expresidente, estamos todavía a tiempo de revertir los riesgos apocalípticos que enfrenta y provoca la humanidad y cuya acción preventiva de mitigación sería muchísimo menos costosa ahora que las consecuencias que podríamos sufrir en el futuro, al límite de que podríamos provocar nuestra extinción como especie. Citando a un gobernador de su país, dijo que su generación —Obama tiene 56 años— es la primera que toma conciencia del problema del cambio climático y es la última que puede actuar antes de que sea demasiado tarde.

Destacó también algo que luego ratificó con mucho énfasis Juan Verde: para mitigar el cambio climático no hace falta resignar en nada el crecimiento económico y el bienestar de la humanidad. Un buen ejemplo de ello son las energías renovables que, además de ser más intensivas en el uso de mano de obra, ya son más económicas en muchos casos que los fósiles y lo serán mucho más en poco tiempo, con lo que la humanidad contará con energía barata, abundante y localizada en los rincones más marginados y recónditos de nuestro planeta, favoreciendo así principalmente a los más pobres.

Señaló también Obama que el Acuerdo de París es un gran avance para la solución del problema pero que, aun si se cumplieran todos sus objetivos, deberíamos fijarnos metas más ambiciosas para contar con una solución apropiada.

Juan Verde señaló que «actualmente estamos consumiendo muchos más recursos naturales de los que el planeta soporta, estamos hipotecando el futuro de las próximas generaciones en pos de un desarrollo que no es sustentable, pero podría serlo» y, por lo tanto, «la economía y el ambiente deben ir de la mano, porque sin planeta no hay economía». Por lo que «no solo tiene sentido ético y moral apostar por la innovación y la competitividad, sino que tiene sentido económico apostar por el modelo productivo hacia una economía verde, porque lo que está en juego es la vida y el futuro de las próximas generaciones».

El Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC, en inglés), que es el trabajo consensuado de muchos expertos coordinados por las Naciones Unidas, estima que el 66 % del problema del calentamiento del planeta se debe al uso como combustible de carbón, petróleo y gas. Por lo tanto, su ahorro y muy especialmente su remplazo por las energías renovables es la acción más inteligente que pueda emprender la humanidad. El sol nos aporta un potencial energético que es infinitamente más abundante que los combustibles no renovables que brutalmente extraemos de las entrañas de nuestro planeta. En un solo año la irradiación solar puede generar mucho más energía que todo lo que se lograría con la suma de todos los fósiles, en toda su vida útil —sin dejar de ver que en pocas generaciones agotaríamos las reservas de estos, sin ningún derecho y comprometiendo los importantes usos alternativos que seguramente necesitaremos en el futuro—.

Todos tenemos el derecho de creer o no en el calentamiento de nuestro planeta pero lo que no podemos hacer es desentendernos de analizar seriamente el tema, cuya consideración inteligente fue el objeto de esta cumbre.

 

Luis Rotaeche | @LRotaeche
Máster en Administración Pública (Universidad de Harvard) y en Economía  (Universidad Católica de Lovaina). Consultor internacional, coordinador de energías renovables no convencionales en el Instituto Argentino de la Energía «General Mosconi», exsubsecretario nacional de Planificación de Inversiones