Uruguay: un nuevo río de libertad

El diálogo interpartidario entre las juventudes de las fuerzas políticas uruguayas llevó a realizar un acto en el que se honró a la democracia y a todos los que lucharon por ella. Los jóvenes asistentes creen que más que nunca se deben defender los valores republicanos.

Celebración de los 35 años del «Rio de Libertad», Montevideo, 28 de noviembre de 2018

Celebración de los 35 años del «Rio de Libertad», Montevideo, 28 de noviembre de 2018

El 27 de noviembre de 1983 frente al Obelisco a los Constituyentes de 1830, el pueblo uruguayo se alzó unificado en un grito: «¡Viva la patria, viva la libertad, viva la república, viva la democracia!». Después de diez largos años de dictadura militar, los orientales volvían a hacer escuchar su voz. En la marcha estuvieron presentes todos los partidos políticos de aquel momento, sin excepciones. Fue la manifestación más multitudinaria que se recuerda en la historia moderna del país.

Tras 35 años de aquel episodio, este 27 de noviembre los uruguayos demostraron en la explanada del Palacio Legislativo en la ciudad de Montevideo que ellos continúan firmes en su apoyo a la democracia. El acto fue convocado por las juventudes de los partidos políticos (Partido Nacional, Frente Amplio, Partido Independiente y Partido Colorado) y una de las consignas fue no izar otra bandera distinta a la nacional. Cientos de personas se reunieron frente a la sede del Parlamento a apoyar la idea de los jóvenes que celebraron esta fecha en conjunto.

Se debe resaltar la relevancia del diálogo interpartidario, sobre todo si se tiene en cuenta la situación actual en varias partes de la región, donde las ideas políticas están tan polarizadas que llegan a irritar a la sociedad. No se debe olvidar que «es con los partidos como se mantiene la democracia y el sistema republicano». Que estos puedan dialogar es un muy buen síntoma; así como también que sean los jóvenes quienes lleven la interacción adelante, apostando a un futuro democrático donde el diálogo, sin importar las ideologías, tenga lugar.

En 1983, un par de años antes de que la dictadura militar finalmente llegara a su fin, la marcha se celebró para reivindicar el sistema democrático. Esta vez el motor fue resaltar que los cimientos de este sistema se mantienen firmes en tierra oriental. Para ello, tanto en aquel entonces como ahora, los partidos políticos, sin distinciones, debían estar presentes. Ellos son uno de los pilares esenciales de la existencia misma de la democracia. Tanto el pluripartidismo como la tolerancia son valores que deben estar a la orden del día en un país democrático.

La fragmentación social, la violencia, la polarización y el radicalismo ideológico son fenómenos que desembocan en ríos populistas que amenazan las estructuras democráticas a nivel mundial. Por eso hoy es más importante que nunca que los jóvenes de nuestro país demuestren que, a pesar de todo lo negativo que día a día se le atribuye a la democracia, esta sigue siendo la mejor forma de gobierno que un pueblo puede tener.

En 1983, el discurso había sido redactado por un líder del Partido Nacional y uno del Partido Colorado —Gonzalo Aguirre y Enrique Tarigo, respectivamente—, y leído por Alberto Candeau, figura de la Comedia Nacional. El hecho de que el discurso fuera leído por un personaje públicamente apartidario resaltó la integración entre los partidos, que era el eje principal del acto. Lo mismo ocurrió el pasado martes, cuando la joven Belén Barreto, estudiante de secundaria premiada por la NASA en Estados Unidos, leyó el discurso, sin ser representante de ningún partido político en particular. También esta vez, como en 1983, varios músicos cantaron diferentes canciones.

Hace 35 años la marcha se realizó bajo la consigna «Por un Uruguay sin exclusiones». Hoy, en un mundo que muchas veces no es lo suficientemente tolerante, deberíamos guiarnos por esta misma idea en todos los ámbitos de nuestra vida. Sin la existencia de diferentes opiniones y creencias, que abran debates y exijan acuerdos, la democracia no es posible. Por eso deberíamos, por una vez, estar agradecidos como país por la pluralidad de nuestras opiniones, porque gracias a ella existe la democracia.

Por eso, digamos esta vez: ¡Viva la patria, viva la libertad, viva la república, viva la democracia! Y, sobre todo, ¡viva la divergencia y la tolerancia entre el pueblo!