El sindicalismo argentino se encuentra en una encrucijada clave: renovarse o perecer con el uso de prácticas extorsivas.

Encuentro de la diputada Cornelia Schmid-Liermann con sindicato de floristas (vendedores ambulantes) que no apoyan el paro general.

La Argentina vive hoy algo que los sindicatos denominan “Paro General”. Una medida de fuerza que tiene como objetivo generar un impacto en la sociedad y en la opinión pública, para que el gobierno tome nota de un supuesto “reclamo”.

Considero que las políticas de paro y piquetes de los sindicalistas son el síntoma de una enfermedad crónica y tóxica: la de perpetuarse en el poder. ¿Su terapia? El trabajo, la fraternidad y el esfuerzo.

A lo largo de la historia, desde el retorno a la democracia, le hicieron 13 paros generales a Alfonsín, 8 a Menem y 9 a De La Rúa. Finalmente, nos preguntamos la efectividad de los mismos. Tras el paro del 6 de abril, deberemos cuestionarnos si ésta es la única salida. Creemos que hay otra, la del diálogo; e insistiremos en ello como el mejor modo para llegar a soluciones efectivas para nuestro país.

Los sindicalistas están en el último lugar de confianza, tal como pudo verse –por ejemplo- en la encuesta realizada por el Instituto de Ciencias Sociales y Disciplinas Proyectuales de la UADE y la consultora Voices. Allí, alcanzaron el 89 % de desconfianza de la opinión pública.

Hoy, yo no paro porque los sindicatos son instituciones que no me representan. Hay sindicalistas que llevan más de 50 años en sus cargos dentro de las instituciones. Fuere este el caso de Ramón Balassini que hace 51 años está al frente del gremio de Correos o de Omar Viviani que lo está hace 31 años en el de Taxis.

¿Quiénes pierden? En resumidas cuentas, perdemos todos. El país perderá de mínima, 1.000 millones de dólares. Hay sectores que pueden recomponerse rápidamente, otros que pierden toda su producción. Tal es el caso del transporte, lo que no se traslada hoy, es un día totalmente perdido e irrecuperable. A la industria, por ejemplo, las horas extras para recuperar lo perdido le significarán grandes pérdidas económicas.

A pesar de todo, hay ejemplos que señalan que este sistema corrupto cruje. Esto quedó demostrado el sábado 1 de abril con la marcha cívica histórica que salió a las calles a respaldar al presidente y su mandato democrático. También,  es el caso del Sindicato de Vendedores Ambulantes quienes decidieron lanzar la consigna de #NoParo. E incluso el sector agroindustrial que lanzó una campaña en las redes #ElCampoNoPara mostrando que en el interior productivo, todos continúan con el trabajo. Es evidente, que las mismas caras con las mismas viejas prácticas ya no dan resultado. La gente no cree en ellas.

Desde Cambiemos seguiremos apostando al diálogo para encontrar consensos que nos permitan hallar aquellos puntos de acuerdo para que el mañana nos encuentre tal como brega nuestro escudo nacional: “En Unión y Libertad”.

 

Cornelia Schmidt Liermann | @CorneliaSL
Diputada de la Nación, PRO-Cambiemos. Vicepresidente de la Comisión de Adicciones y Narcotráfico, Argentina