Dos visiones diferentes. Dos lecturas de un continente

La idiosincrasia latinoamericana (paradójica, esquiva, ecléctica) podría llegar a definirse si se lograra esbozar una síntesis entre estos ensayos antagónicos. Tarea compleja. Del buen salvaje al buen revolucionario refuta todos los mitos, leyendas y clichés del imaginario americanista. La idea de que los Estados Unidos no son los responsables del fracaso de nuestros países, en múltiples contextos, sigue resultando antipática y apátrida. Carlos Rangel es uno de los pocos autores que conozco que, en el fragor de los años setenta, se atrevió a decir en voz alta que éramos unos pueblos acomplejados y frustrados, principales causantes de nuestro estancamiento.

El libro de Galeano, por otro lado, a pesar de su valor documental y estilístico, se ha convertido en un panfleto. Los usos políticos de Las venas abiertas de América Latina han transformado su argumento en una especie de populismo for dummies. Este es el relato del continente violado, ultrajado por enemigos inclementes. Muchos recordarán que, en alguna de tantas cumbres internacionales inútiles, en uno de sus habituales números circenses, Hugo Chávez le regaló este libro a Barack Obama.

El gesto populista degrada, en gran medida, el trabajo ensayístico de Galeano. Las venas abiertas… es una tesis de la que se puede discrepar, pero el texto no deja ser un resumen completo y necesario sobre una vasta tradición de pensamiento latinoamericano que muchos políticos inescrupulosos han explotado a conveniencia. Una comprensión general de América pasa por hacer una mesa redonda sobre estas dos posturas, en apariencia irreconciliables.

 


 

Ficha técnica

Del buen salvaje al buen revolucionario
Carlos Rangel
Caracas, MonteÁvila Editores, 1976 (1.ª ed.)

Las venas abiertas de América Latina
Eduardo Galeano
Siglo XXI Editores, 1971 (1.ª ed.)