Si las elecciones son el corazón de la democracia representativa, las actividades de la observación electoral constituyen un elemento generador de confianza y legitimidad. Aporta en la resolución pacífica de los disensos y conflictos así como en la disuasión de comportamientos que contravengan los marcos normativos. Este tipo de observación lleva a cabo una revisión del nivel de cumplimiento de los estándares democráticos y de los derechos humanos. Debe ser conducida de forma objetiva, bajo los fundamentos de imparcialidad y no intervención en el proceso.
Actualmente, el mundo experimenta un retroceso democrático donde sólo el 6,4% de la población global disfruta de una democracia plena. En reiteradas ocasiones se han evidenciado ciertos gobiernos que restringen derechos y
anulan los controles democráticos. Frente a esto se vuelve imperativo velar por el cumplimiento de los cuatro atributos básicos que deben contemplar las elecciones democráticas: ser inclusivas, limpias, competitivas y con cargos públicos electivos.
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El texto resalta la importancia de la observación electoral internacional y nacional. Sirve como recordatorio sobre la necesidad aunar esfuerzos para proteger su trabajo, garantizar su autonomía, libre desplazamiento y acceso irrestricto a la información. Sin duda, este aporte contribuye a la reflexión y al intercambio de experiencias en clave comparada para que la participación de grupos de observación electoral no dependa de decisiones discrecionales de la autoridad de turno. Promueve que avancemos hacia la institucionalización normativa para la plena inclusión de la observación electoral rigurosa e independiente en todo proceso electoral.
Edición: María Cecilia Galiñanes
ISBN 978-987-47707-3-8