De Ormuz al Amazonas: cómo se posiciona Sudamérica en el tablero petrolero

Los exportadores de crudo tienen la oportunidad de consolidar su relevancia geopolítica, apoyados en reservas abundantes, estabilidad y capacidad de ampliar la producción. Al mismo tiempo, un barril persistentemente caro trasladará a los importadores un mayor costo de la energía.

Por: Víctor Salmerón 26 Mar, 2026
Lectura: 7 min.
Producción de petróleo crudo. Foto: Shutterstock
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
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Occidente enfrenta un tablero petrolero convulso. Las sanciones a Moscú recortan las exportaciones de Rusia. Además, el boom del shale en Norteamérica muestra signos de agotamiento. Por otro lado, la guerra en Medio Oriente, con el cierre del estrecho de Ormuz y el ataque a instalaciones petroleras, expone como nunca la inestabilidad árabe. En este contexto, Sudamérica emerge como un actor estratégico. Es capaz de atraer inversión, aumentar la producción y convertirse en proveedor confiable.

El analista Juan Pablo Spinetto escribió en Bloomberg que “las dramáticas imágenes de misiles dirigidos a varios países del Golfo, un recordatorio del conflicto en Europa tras la invasión rusa de Ucrania en 2022, resaltan el valor perdurable de América Latina como una región de relativa paz, geografía estratégica y abundantes recursos”.

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Aunque la participación del petróleo en la matriz energética mundial ha disminuido, su consumo sigue creciendo. Hoy el mundo utiliza casi el doble de crudo que en los años setenta. Esto confirma que la transición energética avanza más lentamente de lo que sugieren algunos pronósticos. La demanda del barril es ahora más rígida, concentrada en transporte y petroquímica, sectores que todavía carecen de sustitutos masivos.

Las grandes multinacionales petroleras ya están posicionadas en Sudamérica. Según proyecciones de Rystad, Brasil, Guyana y Argentina serán responsables de más del 80% del crecimiento de la producción mundial de crudo fuera de la OPEP en los próximos cinco años. Además, a este escenario se suma el aumento de la producción. Tras la flexibilización de sanciones de Estados Unidos, se contempla para Venezuela —el país con las mayores reservas de petróleo del planeta— y la entrada de Surinam en el mapa energético regional.

Distintas realidades

Brasil apostó por explorar su costa sur y Petrobras. Con mayoría accionaria del Estado, se convirtió en pionera mundial en perforación en aguas profundas. Transformó el petróleo en motivo de orgullo nacional. Entre 2006 y 2010 llegaron los grandes descubrimientos del “presal”, una capa bajo el lecho marino que disparó expectativas y llevó a The Economist a retratar al Cristo Redentor como un cohete. En 2025, la producción promedió 3,7 millones de barriles diarios. Esta cifra es superior a la de Irán y Emiratos Árabes Unidos.

Las proyecciones apuntan a que en 2030 Brasil producirá cerca de 5 millones de barriles diarios. Para sostener ese crecimiento más allá de esta frontera, la OPEP considera clave el Margen Ecuatorial. Es una zona próxima a la desembocadura del Amazonas con reservas estimadas en 10.000 millones de barriles. En octubre de 2025 el gobierno autorizó la exploración. En la subasta, Petrobras, Exxon Mobil y Chevron obtuvieron derechos para iniciar operaciones en varios de los bloques ofrecidos.

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La decisión enfureció a los ecologistas. Aunque la cuenca Foz do Amazonas está a 500 kilómetros del río, los ambientalistas advierten que un eventual derrame podría ser arrastrado rápidamente por las corrientes hacia el caudal de agua dulce. Esto pondría en riesgo un ecosistema frágil y vital para las comunidades indígenas que dependen de la pesca. Sin embargo, la dirección del gobierno brasileño, al menos por ahora, se mantiene firme.

Cuencas del margen ecuatorial. Infográfico: Rodolfo Almeida/SUMAÚMA
Cuencas del margen ecuatorial. Infográfico: Rodolfo Almeida/SUMAÚMA

Apodada la “Patagonia Saudí”, Vaca Muerta concentra la segunda mayor reserva mundial de shale gas y la cuarta de shale oil. La cuenca empezó a desarrollarse hace una década, pero controles de capital, impuestos y la volatilidad económica frenaron su expansión. Con la llegada de Javier Milei y un giro promercado, la expectativa es que el yacimiento acelere su crecimiento. Hoy produce unos 440.000 barriles diarios y podría superar el millón en 2030. La EIA estima que Vaca Muerta cuenta con 16.000 millones de barriles técnicamente recuperables. Esto coloca a Argentina entre los cinco países con mayores recursos de hidrocarburos no convencionales.

En la Argentina Week realizada en Nueva York, Jacob Helberg, subsecretario de Energía y Medio Ambiente del Departamento de Estado, destacó: “La Argentina, en el hemisferio occidental, tiene mucho potencial porque está más cerca de casa. Tiene muchas afinidades culturales con Estados Unidos, y también cuenta con una enorme cantidad de recursos”.

YPF, Vaca Muerta, Argentina. Foto: Patagonia Shale
YPF, Vaca Muerta, Argentina. Foto: Patagonia Shale

Entre los focos de atención también resalta Guyana. Este país de solo 800 mil habitantes realizó una conferencia energética en febrero a la que asistieron ejecutivos petroleros de las grandes multinacionales. Exxon, Chevron y China National Offshore Oil Corporation lideran los proyectos en marcha. La producción de 900 mil barriles diarios aumentará hasta 1,3 millones de barriles en 2027.

En paralelo el descubrimiento de petróleo en Surinam incrementa la relevancia de los pequeños países de la región. En octubre de 2024 la multinacional francesa Total Energies anunció inversiones por 10.500 millones de dólares en Surinam para explotar un bloque aguas afuera con capacidad de generar 200.000 barriles diarios de petróleo. Dichos barriles comenzarán a exportarse a partir de 2028.

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La joya en cuanto a reservas y potencial es Venezuela. Si bien la producción colapsó y hoy es de solo un millón de barriles diarios, firmas como Síntesis Financiera proyectan que tras el tutelaje de Estados Unidos, un cambio legal que abrió el sector a la empresa privada y la inversión anunciada por Repsol, ENI, Chevron y Maurel & Prom, el país aumentará la producción hasta 1,3 millones de barriles este año. Además, en 2027 superará los 1,5 millones de barriles.

A mediano plazo, si Venezuela es capaz de atraer inversión de manera constante y masiva, en diez años el país podría alcanzar los 4 millones de barriles diarios. Así lo señalan estimaciones de expertos como Francisco Monaldi, director del Programa Latinoamericano de Energía del Instituto Baker de la Universidad Rice.

Colombia ocupa un lugar intermedio en el mapa petrolero latinoamericano. No es un gigante exportador, pero tampoco depende de las importaciones como la mayoría de sus vecinos. Esa posición hace que los shocks internacionales tengan efectos ambiguos. Un barril caro puede mejorar la recaudación fiscal, pero al mismo tiempo encarece el gas que tiene que comprar en el exterior.

Los afectados

Mientras los productores de la región refuerzan su peso geopolítico y se preparan para ingresos adicionales, los importadores de petróleo observan cómo una escalada sostenida del barril amenaza con acelerar la inflación a través del encarecimiento de la energía.

En una entrevista con CNN, Francisco Monaldi advirtió que en países como Chile, Uruguay, Perú, centroamericanos y caribeños, incluida República Dominicana, no hay alternativa. Si el conflicto en Medio Oriente se prolonga y el precio del barril sigue en alza, el costo de la energía terminará trasladándose directamente a los consumidores.

El impacto de un barril más caro no se siente de inmediato. Las reservas y los cargamentos en tránsito amortiguan la presión, y cada país aplica su propio esquema de ajuste. En Uruguay, por ejemplo, el precio se fija tomando el promedio del mes anterior y se mantiene estable durante dos meses. Así, la baja de febrero se reflejó en marzo. El próximo ajuste recién llegará el 1 de mayo, cuando se sabrá si la crisis fue pasajera o si marca una escalada prolongada.

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Víctor Salmerón

Víctor Salmerón

Periodista. Autor de los libros Petróleo y Desmadre y La Economía del Caos.

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