Prólogo
¿Contraparte, competidor o rival sistémico? ¿O, tal vez, las tres cosas a la vez? Lo cierto es que la República Popular de China se convirtió en un factor ineludible en el ámbito internacional. Comercio, cambio climático, explotación de recursos, inversiones, redes, ninguno de estos temas puede tratarse seriamente sin tener en cuenta el papel creciente de China.
En un contexto signado por guerras y tensiones geopolíticas, debemos observar con atención y ante todo aprender de lo que es explícito y lo que no lo es de la política china. Esto aplica a Latinoamérica y al mundo. El enfrentamiento entre dos modelos de sociedad se evidencia en diferentes áreas. El «destino compartido de la comunidad humana» ya no estará dirigido por Occidente. Así cita Shi Ming a Xi Jinping. Nuestro autor advierte que China «podría estar acercándose peligrosamente al nivel de alta tecnología de los Estados Unidos».
Respecto al área económica, Alicia García Herrero afirma que «el crecimiento sostenido ha mantenido bajos los costos laborales de China durante un período prolongado y le ha ayudado a seguir siendo competitiva a nivel mundial». Este es uno de los factores que explican el milagro económico chino y el logro de haber sacado de la pobreza a 800 millones de personas. La contracara es la represión de los derechos humanos que comenta la autora Alicia Hennig.
China constituye un desafío a la democracia y a la libertad. Los logros económicos y tecnológicos la posicionan como una potencia ya no solamente regional sino mundial. Es notorio que detrás de la política blanda y de las irresistibles ofertas de su gigantesco mercado se esconden objetivos geopolíticos. Detrás de las oportunidades de exportación hay riesgos que conviene identificar a tiempo.
Desde DIÁLOGO POLÍTICO queremos provocar la reflexión sobre este gigantesco desafío que parece no siempre ser reconocido suficientemente por las autoridades, los partidos políticos ni la opinión pública en América Latina. No es tiempo de creer ingenuamente en ofrecimientos de apariencia generosa. Por el contrario, es necesario leer la letra chica de contratos y acuerdos.
La supervivencia de la democracia, del orden basado en reglas, de la vigencia irrestricta de los derechos humanos está en juego. Para enfrentar este desafío es necesario aprender. Conocer bien a China es el primer paso para relacionarse bien con ella. Deseamos que esta edición especial constituya un aporte a este aprendizaje.
Sebastian Grundberger y Manfred Steffen
Claves para entender a China
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