La economía mundial se encuentra en un contexto de elevados niveles de incertidumbre. Por un lado, los factores relacionados con la pandemia, como el surgimiento de nuevas variantes del virus Covid-19 o de otros virus de alto contagio. Por otro, la crisis económica derivada, que ha dejado y continúa dejando secuelas, algunas transitorias, otras,
permanentes.
En el ámbito del comercio internacional, es posible observar los impactos que la pandemia tuvo en las cadenas de suministro en 2020, las cuales se vieron interrumpidas por las políticas de confinamiento implementadas por la mayoría de los gobiernos y por las medidas comerciales proteccionistas sobre productos médicos esenciales, resultando en una recesión mundial.
En 2021, con la gradual reapertura e inicio de la vacunación, se observa un impulso al consumo de bienes, al cual contribuyó un mayor ingreso disponible de los hogares debido a la política fiscal y monetaria expansiva. Sin embargo, el aumento de la demanda no fue suplido con el aumento equivalente en la producción. Además, ocurre un fuerte aumento en los costos de envío causado por los retrasos, la escasez de contenedores y la falta de personal en los puertos, complicando la logística y el comercio. La suma de todos estos factores ocasiona que a finales del año surjan presiones inflacionarias.
A este contexto, en 2022 se añade el conflicto entre Rusia y Ucrania, resultando en mayores riesgos para una economía mundial que aún no se ha recuperado por completo del impacto de la pandemia. Así, este año podrían empeorar tanto la inflación como el crecimiento, dado el incremento en los precios de variables clave como: alimentos, fertilizantes, minerales y energía. Se le añaden las fuertes medidas de restricción impuestas en China para contener el Covid-19, suspendiendo operaciones en puertos importantes para el comercio mundial; la desaceleración económica de Europa, por la cercanía al conflicto; y mayor incertidumbre en torno a la evolución del ritmo de crecimiento de Estados Unidos y
China.
Este artículo tiene como objetivo presentar un análisis de los aspectos que resultan en una combinación de riesgos para Centroamérica derivados eventos internacionales que están afectando la economía, a nivel mundial. Se presenta primero el contexto internacional, con énfasis en el crecimiento económico, el comercio y los precios de las materias primas, seguido de la situación macroeconómica de Centroamérica, para luego analizar dos factores relevantes de riesgo para la región. Por un lado, la evolución de los precios de los alimentos y su impacto en el ingreso y consumo en un contexto de inseguridad alimentaria. Por otro, la evolución en los precios del sector energético eleva las presiones inflacionarias que debilitan el poder adquisitivo y elevan los costos de producción.
Dadas las fuentes de vulnerabilidad presentadas, se analiza la dinámica de los distintos shocks externos que se están superponiendo actualmente. Se presentan escenarios de los posibles impactos a la región de Centroamérica, teniendo en cuenta las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), publicadas en la última edición de Perspectivas de la Economía Mundial (WEO, por sus siglas en inglés) de abril de 2022 y tomando en cuenta también la actualización del Banco Mundial Global Economic Prospects en junio (2022).
Publicación: 2023
Autor: Annalisa Tabarini
A cargo de: Secretaría de Integración Económica Centroamericana (SIECA) y Fundación Konrad Adenauer Guatemala, Honduras y El Salvador