El modelo de “diálogo y consenso” establecido entre el sector privado nicaragüense y el régimen de Daniel Ortega desde 2007 hasta su colapso formal en 2018. Una alianza inicialmente justificada para la búsqueda de estabilidad económica y reducción de la conflictividad política terminó legitimando y consolidando un régimen autoritario.
Durante más de una década, los empresarios nicaragüenses privilegiaron la agenda económica sobre la política. Esto permitió un crecimiento sostenido del PIB y de la Inversión Extranjera Directa. Sin embargo, este modelo se edificó sobre la exclusión ciudadana, la subordinación institucional y la ausencia de contrapesos democráticos. La crisis de abril de 2018, detonada por la reforma a la seguridad social, reveló los límites del acuerdo: más de 350 muertos, miles de exiliados y la ruptura formal de la relación entre Ortega y el empresariado.
Aunque el pacto generó beneficios económicos temporales, debilitó gravemente la institucionalidad democracia y facilitó la deriva autoritaria del régimen. La persistencia de acuerdos tácitos entre Ortega y los empresarios, aun después de 2018, mantendría la inestabilidad política y económica de Nicaragua, subrayando la necesidad de una nueva cultura empresarial comprometida con la democracia y la institucionalidad.
Autor: José Antonio Peraza, analista político nicaragüense y experto en el sistema electoral nicaragüense.