La insistencia en la neutralidad política del fútbol como poder fáctico es cada vez más inverosímil. Lo mismo con su supuesto compromiso con la apertura y la tolerancia.
Todos pegados a la pantalla viendo el Mundial. ¿Qué nos ha dicho respecto de la libertad de expresión, los derechos humanos y la democracia? ¿El fútbol fue facilitador del encuentro plural o todo lo contrario?