Búmeran cultural: cómo el soft power latino está conquistando el mundo

De receptor a protagónico: la evolución del soft power latino en Estados Unidos y Europa impulsado por Bad Bunny y la música urbana, el cine y la lengua española, revierten y mezclan décadas de influencia cultural unidireccional y redefinen el equilibrio simbólico global contemporáneo.

Por: Redacción 6 Feb, 2026
Lectura: 7 min.
Bad Bunny y la influencia latina en Estados Unidos y Europa. Elaborada con ChatGPT
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
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La noche de los Premios Grammy 2026 marcó un hito simbólico: Bad Bunny ganóel codiciado premio a álbum del añopor Debí Tirar Más Fotos. Este logro es un claro ejemplo de soft power latino, ya que se convirtió en el primer artista que lo hizo con un álbum predominantemente en español en la historia del principal premio musical de Estados Unidos.

Más allá de las estatuillas, este momento resume una transformación mayor: la cultura latinoamericana ya no es únicamente un receptor pasivo de influencias provenientes de Nueva York, Londres o París, sino un emisor global con impacto propio.

Esta dinámica, en donde una cultura históricamente «receptora» en términos de su efecto global, empieza a permear y moldear el imaginario mundial. Lo que ocurrió tiene raíces profundas y diversas expresiones, aunque Bad Bunny sea hoy su ejemplo más visible y viral.

Bad Bunny como síntoma cultural

Bad Bunny (Benito Antonio Martínez Ocasio) ha trascendido el estatus de artista popular para convertirse en una figura cultural global. Su reconocimiento representa más que un logro personal. Es la expresión de una música y una identidad lingüística que ya no necesita traducirse para ser válida en el centro de la industria cultural occidental.

Sus discos y giras (incluyendo presentaciones masivas en Estados Unidos y Europa) consolidan un hecho: el español y las narrativas latinas no son un subproducto de la cultura angloparlante dominante, sino una fuerza central en la creación contemporánea.

Este fenómeno va más allá de la mercadotecnia y permea la política y la expresión social en general. En el discurso de aceptación del Grammy, Bad Bunny hizo un llamado político criticando la dureza en las políticas de inmigración y reivindicando la condición latina como parte integral de la sociedad estadounidense.

La evolución del soft power latino

Durante décadas, el flujo cultural fue mayoritariamente unidireccional. Estados Unidos y Europa exportaban sus productos (música, cine, televisión, costumbres) que llegaban a América Latina en forma masiva. Las industrias culturales latinoamericanas, si bien vibrantes, operaban en muchos casos en circuitos segmentados o alternativos. Hoy ese campo se ha reconfigurado.

La globalización, internet y la proliferación de plataformas de streaming democratizaron el acceso y redujeron las barreras de entrada. Ya no es imprescindible adaptar un producto al mercado anglosajón para que este lo “acepte”. Los productos latinos pueden imponerse en su forma original. El fenómeno de artistas como Bad Bunny, Karol G, Rauw Alejandro o incluso bandas que transitan géneros alternativos, ilustra que la música latina atraviesa mercados, idiomas y contextos culturales sin subordinación al canon dominante.

En Europa también se observa esta expansión contra la anterior asimetría en la circulación cultural global. El español, el portugués y otras lenguas regionales ya no son un obstáculo para la construcción de audiencias transnacionales.

Bad Bunny en su concierto "La Casita" en Puerto Rico. Julio de 2025. Fuente: Ricardo Arduengo/AFP via Getty Images.
La «Residencia» de Bad Bunny en Puerto Rico el 11/07/25. Fuente: Ricardo Arduengo/AFP/Getty Images.

¿Búmeran cultural o hegemonía compartida?

La metáfora del búmeran (lo que una vez fue importado regresa transformado) es útil para explicar parte de lo que está ocurriendo. Pero hay que matizarla. No se trata simplemente de que Estados Unidos y Europa “reciban de vuelta” la influencia cultural que alguna vez impusieron. La realidad es que se están reconfigurando los centros de producción cultural, con múltiples polos emergentes que interactúan entre sí.

Antes, artistas latinos tenían que “cruzar” al mercado anglo para consolidarse. Hoy, muchos logran impacto global sin renegar de su identidad idiomática o cultural, ni ajustar su mensaje para sistemas de producción cultural hegemónicos.

Bad Bunny y otros artistas no solo exportan música. Narran experiencias y subjetividades que resuenan con públicos plurales. Esa capacidad de contar historias desde perspectivas propias, sin traducirlas al gusto mainstream, es una forma de soft power auténtica. Surge del reconocimiento cultural, no de imposición política o económica.

Cecilia Vicuña recibe el León de Oro en   la Bienal de Venecia en 2022. Fuente: Arte al Día
Cecilia Vicuña recibe el León de Oro en la Bienal de Venecia en 2022. Fuente: Arte al Día

Otros ejemplos

Si bien la música es la punta del iceberg, el soft power latino se extiende a otras esferas:

  • Cine y televisión: Brasil: Aun Estoy Aquí (de Walter Salles) ganó el Oscar a Mejor Película Internacional (2025), la quinta latinoamericana desde 1986. Series y filmes latinoamericanos con elevada audiencia en catálogos globales de Netflix (como la argentina El Eternauta), Amazon (la brasileña September Mornings) y HBO (la mexicana Chespirito o la colombiana La Vorágine) sin doblaje ni adaptación cultural, consolidando audiencias no hispanohablantes.
  • Literatura: Dahlia de la Cerda (México): finalista del Booker Internacional 2025, con traducción al inglés. Guadalupe Nettel (México): ganadora del Premio Jan Michalski (Suiza), uno de los grandes premios literarios europeos. Fernanda Trías (Uruguay): novelas traducidas a múltiples idiomas y circulación sostenida en Europa y EE. UU.
  • Gastronomía, moda y arte: Central (Perú), considerado el mejor restaurante del mundo, marcó tendencia global. El diseñador Willy Chavarria (México) lleva estética latina a las pasarelas de París y Nueva York. La artista y poeta Cecilia Vicuña (Chile) ganó el León de Oro en Venecia, epicentro del canon internacional.
  • Deporte: En las Major League Baseball, figuras como Ronald Acuña Jr. (Venezuela) y Juan Soto (República Dominicana) se consolidaron como rostros de la liga, arrastrando audiencias jóvenes en EE. UU. y transformando el marketing del béisbol con una estética y narrativa abiertamente latina. En la Major League Soccer el 30% de los seguidores son latinos y figuras como Lionel Messi en el Inter Miami triplican la audiencia. En Europa, el crecimiento de la industria del fútbol incorpora talento y capital latino: el desembarco de propietarios mexicanos y brasileños en clubes medianos, el impacto comercial de jugadores como Vinícius Jr. (Brasil) en el Real Madrid y la expansión de academias con enfoque latino muestran una influencia cultural.

Latinoamérica deja de ser solo “audiencia” para instalarse como creadora de formatos que se imitan, consumen y adaptanen el mundo.

La barra "latina" del Inter de Miami. Fuente: X/@histoporte
La barra «latina» del Inter de Miami. Fuente: X/@histoporte

¿Por qué es importante?

El ascenso del soft power latino tiene implicaciones políticas profundas. Culturalmente, desdibuja la idea de una hegemonía occidental monolítica. Políticamente, introduce en las agendas temas, identidades y narrativas que antes eran marginadas o exotizadas.

Esto no significa que la influencia cultural norteamericana o europea haya desaparecido (ni se ve en el horizonte que esto suceda en el corto y mediano plazo), pero sí ha perdido su carácter exclusivo. Las audiencias globales ahora buscan productos culturales que reflejen diversidad de experiencias. La cultura latina no solo participa en este mercado, sino que lo reconfigura desde adentro.

El español global

La victoria de Bad Bunny en los Grammy 2026 no es un hecho aislado ni un simple logro artístico. Es un síntoma de una transformación cultural más profunda. Latinoamérica ha pasado de ser un receptor de influencias a convertirse en un motor creativo global con un soft power propio. El español (junto con las identidades, historias y afectos) está dejando de ser un “idioma periférico” para posicionarse como un medio legítimo de producción cultural global.

Es laexpansión de uncampo cultural que siempre existió, pero que hoy tiene las herramientas, plataformas y audiencias globales para imponerse en igualdad de condiciones. La cultura latina ha crecido hasta convertirse en una fuerza ineludible en Estados Unidos y Europa, no como réplica de un modelo, sino como alternativa creativa.

Y en ese proceso, figuras como Bad Bunny son apenas el rostro más visible de una transformación que continuará redefiniendo el paisaje cultural mundial en los años por venir.

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Redacción

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Plataforma para el diálogo democrático entre los influenciadores políticos sobre América Latina. Ventana de difusión de la Fundación Konrad Adenauer en América Latina.

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