¿Qué pueden aprender los partidos de Latinoamérica de la CDU alemana?

El congreso del partido que lidera el canciller alemán, Friedrich Merz, puede tomarse como referencia para los partidos latinoamericanos, cada vez más debilitados ante los extremos. Las diferencias son posibles si se cuidan las formas.

Por: Redacción 27 Feb, 2026
Lectura: 5 min.
Friedrich Merz, canciller de Alemania, en el congreso de la CDU. Febrero de 2026. Foto: @CDU
Compartir
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
🎧 Escuchar este artículo

El congreso federal de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), celebrado en Stuttgart la semana pasada, dejó varias claves sobre cómo un partido con tensiones internas se esfuerza por mantener la cohesión

Mientras varias organizaciones políticos sufren los efectos de la polarización a sus adentros, la discusión política de la CDU puede verse como un ejemplo de cómo integrar diferencias internas y reforzar el liderazgo de su principal dirigente, el canciller Friedrich Merz.

Lección para América Latina

Los partidos tradicionales en América Latina atraviesan un proceso de debilitación mientras crece la tendencia a formar nuevos partidos. Esto amenaza con aumentar la fragmentación política, la ingobernabilidad y la desconfianza de los ciudadanos con los partidos políticos. 

[Lee: Juan Carlos Hidalgo: “El modelo tradicional de hacer política no aplica más”]

Ante esta realidad, la experiencia de la CDU puede aportar aprendizajes para fortalecer las democracias en América Latina. Los sistemas democráticos fuertes requieren estructuras partidarias robustas con reglas claras de debate interno. De esta manera, un liderazgo fuerte puede convivir con debates críticos si las reglas internas se respetan y se estructuran de manera transparente. Además, los límites a la colaboración con fuerzas antidemocráticas pueden reforzar consensos democráticos

Los partidos latinoamericanos deben definir su rol y renovar su liderazgo ante los fenómenos populistas de distinto signo. El caso de la CDU, en un contexto de amenazas internas y externas que enfrenta Alemania, invita a reflexionar sobre cómo mantener la cohesión y el debate en un marco institucional.

Legitimidad del líder 

Una de las imágenes que más llamó la atención fue la aparición de Angela Merkel, invitada al congreso por primera vez desde 2021. Su presencia es una señal de continuidad institucional y de referencia histórica para el partido, especialmente en el actual momento de quiebre del orden internacional. Su figura sigue actuando como un ancla para quienes valoran estabilidad y consensos amplios, así como también puede leerse como respaldo al jefe de gobierno

[Lee: Foro América Libre: ¿cómo enfrenta la centroderecha el mundo volátil?]

Friedrich Merz alcanzó la reelección como presidente del partido con 91,17% de los votos de los delegados, un fuerte voto de confianza institucional a su liderazgo. Este nivel de apoyo legitima su persona, objeto de críticas internas por su estilo y decisiones políticas, y la línea estratégica que impulsa para el partido en un contexto político exigente.

Angela Merkel en el congreso de la CDU. Febrero, 2026. Foto: Reuters

Discusiones en términos democráticos

La CDU no está exenta de tensiones. Por ejemplo, respecto a cómo posicionarse frente a la Alternativa para Alemania (AfD, de ultraderecha, caracterizada por un discurso populista y extremo), sobre el legado político de Merkel, o el enfoque de Merz en inmigración o política exterior. Ante los debates internos, el congreso demostró que el intercambio puede darse sin que estas tensiones deriven en fracturas, mediante discursos y mesas de discusión, reforzando la cultura política dialoguista del partido. 

De todos modos, el canciller Merz expresó el rechazo explícito a cualquier colaboración o coalición con el grupo ultraderechista AfD. “No permitiremos que esta gente de la llamada Alternativa para Alemania arruine nuestro país. Y por eso digo con plena convicción: este partido no puede ser socio de la CDU”, expresó Merz en Stuttgart. El canciller marcó un límite claro ante el extremismo y las formaciones que enfrentan cuestionamientos democráticos.

El congreso también puso sobre la mesa reformas sociales y económicas que, aunque no alcanzaron consensos inmediatos, son señales políticas de temas que preocupan al partido y que podrían estar en la próxima agenda parlamentaria. Por ejemplo, la propuesta de limitar el acceso de menores a redes sociales y un mandato político para avanzar en propuestas de pensiones y salud.

Las grandes coaliciones

La CDU gobierna en coalición con la socialdemocracia, el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), una fórmula que en otros contextos suele leerse como signo de debilidad o falta de identidad política. Pero la formación de esta coalición (328 diputados de un total de 630) también deja un aprendizaje: las coaliciones amplias no son una limitante, pueden ser una oportunidad cuando se tiene claro el rumbo. 

El liderazgo de Friedrich Merz se apoya en un contrato de coalición formal, firmado al inicio del gobierno, que fija prioridades, límites y mecanismos de resolución de conflictos. Este marco no elimina las diferencias ideológicas, pero las ordena institucionalmente, y evita que se traduzcan en crisis permanentes. La coalición se sostiene sobre tres pilares: un programa acordado por escrito, una división clara de responsabilidades y la aceptación mutua de que gobernar implica negociar sin perder identidad. 

En tiempos de fragmentación política, esta experiencia sugiere que las coaliciones amplias no son necesariamente un obstáculo para la acción política. Pueden ser una herramienta de gobernabilidad cuando el rumbo está definido y las reglas son respetadas.

Te puede interesar:

Redacción

Redacción

Plataforma para el diálogo democrático entre los influenciadores políticos sobre América Latina. Ventana de difusión de la Fundación Konrad Adenauer en América Latina.

newsletter_logo

Únete a nuestro newsletter

Español English Deutsch Portugués