En los últimos años, la cooperación económica entre Bolivia y China se intensificó cada vez más y alcanzó un nuevo auge. Pero la relación entre ambos países no es complementaria sino asimétrica.

Mandatarios de China y Bolivia | Foto: www.comunicacion.gob.bo

Mandatarios de China y Bolivia | Foto: www.comunicacion.gob.bo

La conexión histórica entre ambos países se generó en el siglo XVI a partir de la demanda de plata en China, que desembocó en el boom de Potosí. Luego esto disminuyó y recién en los últimos años Bolivia se volvió más interesante para China, debido a un impresionante desarrollo económico. Desde entonces, las relaciones se han ampliado rápidamente y China ha pasado a ser el socio comercial más importante para Bolivia, dejando atrás a los países europeos y a los Estados Unidos. Actualmente ambos países intercambian mercancías y China brinda préstamos e inversiones. Aparte, China fomenta el turismo y la migración hacia Bolivia y también ejerce una influencia política que fortalece los nexos entre ambos países a través del intercambio cultural.

A primera vista, esta llamada cooperación sur-sur parece tener varias ventajas para los involucrados, ya que podría brindarles a los países latinoamericanos la oportunidad de liberarse de las influencias y dependencias de los países del norte. Sin embargo, en el caso de Bolivia y China es cada vez más evidente que China tiene un mayor beneficio de la cooperación, mientras que las desventajas ya empiezan a perjudicar a ciertos sectores de la economía boliviana.

Los defensores de la cooperación resaltan las características complementarias de las economías de países como China y Bolivia: por un lado, el país andino es rico en materias primas y recursos naturales; por otro lado, China necesita dichos recursos para su producción y para satisfacer la demanda de su creciente población. Las mercancías más importantes que Bolivia exporta a China son el litio, entre otros productos mineros, el petróleo y el gas natural pero también están los alimentos como el café o la quinua. En cambio, Bolivia importa productos tecnológicos como electrodomésticos, textiles y celulares, que encuentran un amplio mercado de consumo debido a la creciente prosperidad de la población boliviana. Al comparar las mercancías intercambiadas se puede ver la inmensa diferencia entre las materias primas que constituyen el 93% de las exportaciones bolivianas y los productos con alto valor agregado de China. Actualmente este hecho tiene como consecuencia un déficit comercial de 4000 millones de dólares de Bolivia con respecto a China.

Consecuentemente, los perjudicados de esta cooperación en este momento son las pequeñas y medianas empresas bolivianas, que ya no pueden imponerse en el mercado con sus productos frente a las importaciones de productos baratos desde Asia. En los últimos meses se presentaron cada vez más casos de empresas chinas, en vez de bolivianas, que ejecutan obras de infraestructura a pesar de que estas se encuentran fuera de su especialidad. La situación tiende a agravarse especialmente en el sector textil, donde por lo menos seis empresas ya entraron en bancarrota. Por ejemplo, este año la Empresa Pública Nacional Estratégica de Textiles (Enatex) tuvo que cerrar sus puertas. Por lo tanto, el rol históricamente perpetuado de exportador de materias primas que Bolivia empezó en la economía global se podría agudizar, ya que la cooperación con China parece inhibir el proceso de industrialización y el avance tecnológico del país.

Al analizar la cooperación en más detalle se hace visible que la relación entre ambos países no es complementaria sino asimétrica. El país asiático brinda grandes préstamos, cooperó en el lanzamiento del satélite Tupac Katari y regaló sumas inmensas a las fuerzas armadas bolivianas. Por lo tanto, China dicta las reglas en este juego, decide en qué proyecto invertir y en esa decisión se guía por sus propios intereses. El país asiático tiene un interés meramente económico en Bolivia y no se involucra en políticas ambientales, políticas de lucha contra las drogas o problemas del Estado de derecho o de la democracia. Así, la cooperación económica con China parece ser una medida para liberarse de la dominación de los Estados Unidos y cumplir con el discurso antiimperialista del presidente Morales. Sin embargo, el análisis muestra que desgraciadamente Bolivia está en camino a sumergirse en una relación de dependencia con China que tiende a consolidarse cada vez más.

Maximilian Hedrich
Representante de la Fundación Konrad Adenauer en Bolivia, director del Programa Regional de Participación Política Indígena