Los medios digitales cumplen hoy la labor de periodismo de investigación que han abandonado muchos medios impresos en México, y se erigen como auténticos y necesarios contrapesos al poder presidencial.

El Premio Ortega y Gasset de Periodismo 2018, categoría Investigación, para el portal de noticias Animal Político | Imagen: captura web

El Premio Ortega y Gasset de Periodismo 2018, categoría Investigación, para el portal de noticias Animal Político | Imagen: captura web

Han pasado ya casi seis años desde que Enrique Peña Nieto asumió la Presidencia de México, en diciembre de 2012. Un periodo que, si bien comenzó con la construcción de grandes acuerdos con la oposición para impulsar cambios legislativos postergados por más de una década, pronto se vio opacado por el gran lastre que ha puesto en jaque a no pocos gobiernos de Latinoamérica y otras democracias occidentales: la corrupción.

No terminaban aún de decretarse las transformaciones constitucionales que harían posible las reformas energéticas, de telecomunicaciones o educativa, cuando ya eran conocidos los primeros casos de conflictos de interés, de contratos de obra pública manipulados para beneficiar a empresas próximas al mandatario o a su círculo más cercano, así como de malversación de fondos públicos en el nivel local.

La respuesta que siguió por parte del gobierno a cada episodio fue, indistintamente, la indiferencia, el silencio, el muy ocasional cese de algún funcionario menor, pero nada más.

Una a una, nuevas acusaciones surgían ya de la oposición, ya luego de tragedias como el socavón en una carretera donde perdieron la vida dos automovilistas, o tras denuncias como la de Odebrecht: ninguna suficiente para iniciar un proceso judicial a algún responsable; ninguna que, como en otros países, pusiera en el banquillo judicial a funcionarios, secretarios de Estado, contratistas o servidores públicos.

La corrupción se instala ahí donde la impunidad está garantizada por quienes debieran encargarse de aplicar la ley y donde la complicidad es la práctica que garantiza beneficios para todos los que, con el silencio o la mentira, solapen lo que es al fin de cuentas un acto criminal.

No son pocos los casos, en ese sentido, que han sido revelados desde el periodismo digital, el que decidió prescindir de las plataformas impresas, el que ha encontrado en internet un espacio de desarrollo y crecimiento que en buena medida suple la labor de investigación a la que ha renunciado buena parte de la prensa mexicana.

Animal Político es uno de esos portales de noticias con presencia en el mapa de los medios nacionales desde hace siete años, y que este 3 de abril de 2018 recibió el Premio Ortega y Gasset de Periodismo, otorgado por el diario español El País, en la categoría de Mejor Historia o Investigación Periodística.

El trabajo merecedor del galardón se titula «La estafa maestra», un extenso reportaje realizado por Manuel Ureste Cava, Nayeli Roldán y Miriam Castillo Moya (integrante de la ONG Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad) que documenta cómo el gobierno mexicano construyó una red de empresas fantasma para desviar más de 400 millones de dólares, que debieron ser destinados a distintos programas sociales y cuyo paradero se desconoce.

Entre los implicados están ministerios de Gobierno y universidades públicas y privadas de seis estados del país, en una intrincada conexión documentada por los autores a través de las distintas herramientas que ofrece la red —texto, imágenes, infografías, videos—, para construir una historia que requirió nueve meses de investigación y que puede consultarse en www.animalpolitico.com.

Ya en 2017 este portal fue reconocido con el Premio Nacional de Periodismo en la misma categoría por un esfuerzo análogo: la investigación de otra red de empresas que desvió más de 50 millones de dólares en el estado de Veracruz, y que fue, entre otras, razón para que el exgobernador Javier Duarte —también del PRI0151 fuese detenido en Guatemala hace un año.

Sin embargo, nada similar ha ocurrido con quienes pudiesen resultar implicados en los desfalcos que reporta «La estafa maestra». Y es posible que nada ocurra, a menos que, como en el caso de Duarte, se decida en los próximos meses sacrificar a alguno en el contexto de la campaña presidencial en curso, para intentar resarcir así la baja popularidad de Peña Nieto (dos de cada diez mexicanos aprueban su gestión).

En tanto, el Premio Ortega y Gasset para Animal Político representa aire fresco y un gran incentivo para esos medios digitales que hoy cumplen una labor clave para la democracia mexicana: ser contrapesos a una Presidencia que ha hecho de la corrupción, la impunidad y la complicidad tres de sus más claros distintivos.

 

Carlos Castillo | @altanerias
Director editorial y de Cooperación Institucional, Fundación Rafael Preciado Hernández. Director de la revista Bien Común