La destitución del presidente interino José Jerí por parte del Congreso peruano vuelve a exponer una de las constantes más inquietantes: la fragilidad estructural del Poder Ejecutivo. La remoción presidencial se volvió un patrón, con ocho mandatarios consecutivos que no terminaron su periodo. El Congreso optó por el parlamentario José María Balcazar para ejercer el cargo hasta julio de este año, cuando asuma la Presidencia el candidato electo el 12 de abril, fecha prevista para las elecciones nacionales.
La censura de Jerí —en plena campaña electoral— reactiva el debate sobre procedimientos que permiten al Parlamento intervenir de forma decisiva en el destino del gobierno. El Legislativo, lejos de actuar como contrapeso institucional, emerge en esta crisis como un actor caótico y desprestigiado, que contribuye a una inestabilidad estructural.
El caso Jerí también permite leer la crisis peruana en clave geopolítica: la disputa entre Estados Unidos y China atraviesa decisiones internas, escándalos políticos y alineamientos partidarios. La debilidad institucional de Perú no solo compromete su gobernabilidad, sino que lo convierte en un terreno permeable a presiones externas. Francisco Belaunde, abogado, profesor y analista político internacional, analiza el caso con Diálogo Político.
El Congreso destituyó a José Jerí por moción de censura. En el caso de Boluarte fue vacancia por incapacidad moral. ¿Cuál es la diferencia y cuántos mecanismos tiene el parlamento para destituir presidentes?
—La diferencia es que Boluarte fue elegida en una fórmula presidencial. Entonces, era una presidenta que solamente podía ser vacada. En el caso de Jerí, era un parlamentario encargado de la presidencia. Ahí hubo un debate jurídico. Algunos decían, en la medida que este señor, parlamentario, se le ha dado el encargo de la Presidencia, en ese momento, ya no puede ser censurado como cualquier presidente del legislativo. Sino que, le corresponde ser vacado, lo que implica una mayor votación de parlamentarios, 87 sobre 130, por lo menos. Otros señalaban que Jerí era solamente un presidente encargado y, al seguir siendo parlamentario, le correspondía ser censurado como presidente del congreso, que implica una mayoría simple. Se impuso esa tesis, aunque algunos dijeron que era inconstitucional, y por ese motivo Jerí fue censurado.
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Respecto a la segunda parte de tu pregunta, pues los mecanismos son esos. La vacancia por incapacidad moral, es un cajón de sastre, puedes meter cualquier cosa según las motivaciones políticas.
Ejecutivo, puerta giratoria
Es un recurso ambiguo.
—Es algo que se da en varios países, incluso en Estados Unidos puede haber un impeachment, contra el presidente. En la medida en que no haya una tradición institucional, al final, cualquier cosa se puede convertir en un motivo de impeachment. En el caso de Perú, ya es una exageración.
Ya que menciona la motivación política, la destitución de Jerí ocurrió en plena campaña electoral, a dos meses de las elecciones. ¿Cuál es el interés del Congreso?
—En el caso de Boluarte, fue básicamente por un asesinato, la muestra de que no estaba funcionando la política contra la inseguridad. Fue tal el escándalo que los partidos vieron que no les convenía con vistas a las próximas elecciones. Lo mismo ha pasado con Jerí. Que se haya reunido de manera clandestina con un empresario chino proveedor del Estado y las reuniones con estas mujeres jóvenes que al final terminaron siendo contratadas. El escándalo fue tal que varios partidos, por cálculo político, prefirieron destituirlo. Aunque otros no estaban muy afines, justamente por la elección. Pero hubo los suficientes votos para censurarlo.
La culpa de la inestabilidad
¿Por qué se podría beneficiar el Congreso de quitar al presidente en ese momento?
—El Congreso tal vez no, pero sí para los partidos que participan en las elecciones. ¿Por qué? A muchos, tal vez, iban a reprocharles la elección de Jerí: ustedes sostienen a un presidente que es claramente cuestionado y con razón. Algunos prefirieron salvarse de esa acusación.
¿Cómo puede explicar para la región, que entiende la política bajo una lógica presidencialista, el poder y el comportamiento que tiene el Congreso en Perú?
En un régimen parlamentario puro, quien decide la disolución del Congreso es el primer ministro. En el caso del Perú, quien decide es el presidente. Eso le da una lógica un poco extraña al sistema peruano. Pero el hecho que el parlamento pueda destituir al presidente es algo que se encuentra en todos los regímenes presidenciales. En Perú, efectivamente, se ha dado de manera mucho más intensa. Se ha convertido en una especie de operación de rutina.
Le llaman parlamentarismo de facto.
Lo que pasa en el Perú es algo que también ha pasado en otros países, pero de manera mucho mayor. Porque, es verdad que los que han asumido la presidencia de manera temporal son personas sumamente cuestionadas.
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Detrás de las destituciones, la corrupción se repite como motivo político.
—Bueno, la corrupción siempre se ha dado, aunque en una época era más difícil de descubrir y más permisible. Los presidentes no caían por eso, finalmente caían por golpes de Estado. Esto es algo que se ha dado en parte por el escándalo de Odebrecht, que hace un estallido. Hubo tantos partidos y políticos involucrados, que muchos cayeron en Perú por ese tema. Algunos dirán: qué bien que el Perú ponga en la cárcel a sus presidentes. Otros estarán un poco avergonzados de que haya tantos presidentes en la cárcel.
China
En parte, Jerí fue destituido por reunirse de forma clandestina con empresarios chinos. ¿Esto debe analizarse desde una perspectiva geopolítica?
—Sí. Es más, el nuevo embajador de EEUU, el señor Bernie Navarro, que como gran parte de los embajadores de EEUU se mete en los asuntos internos de los países, publicó una foto con Jerí comiendo una hamburguesa. Y escribió: cambiando el menú. Comiendo una hamburguesa americana. Dio un mensaje muy claro: voltéense a EEUU y aléjense de China. Además, la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental de EEUU lanzó un comunicado de preocupación por una sentencia judicial que le quita cierto margen de fiscalización a Ositran, organismo estatal encargado de la infraestructura de transportes portuarias de Chancay (puerto de inversión China). Expresaban el mensaje en favor de la soberanía de nuestros socios.
El escándalo es por haberse reunido de manera clandestina con un proveedor del Estado, un señor chino. Y si a eso le sumas la presión de EEUU a los países para que se alejen de China, entonces, claro, tienes un cóctel perfecto: el escándalo interno y la presión internacional.

Estados Unidos
Al mismo tiempo, en enero, Donald Trump designó a Perú como aliado principal no perteneciente de la OTAN, lo que le otorga beneficios y obligaciones en defensa.
—Sin duda. Además, ahora resulta que vamos a construir una base naval, con asesoramiento de EEUU. No sé si va a servir más para el Perú o para EEUU, la base que va a estar cerca del puerto de Chancay. Encima está el tema de la compra de aviones de guerra. Al final, terminamos haciendo cosas que no son de nuestro interés propiamente.
¿Cómo se manifiesta la tensión por las concesiones de Perú con China y la nueva lógica de patio trasero que impone EEUU?
—Hay mucha discusión. Algún candidato se jacta de su relación con Donald Trump, el que va primero en las encuestas, el exalcalde de Lima, Rafael López Aliaga. Entonces, partidarios suyos mantienen un discurso de privilegiar a EEUU. La izquierda se inclina más a China. También tiene que ver con lo que serían nuestras relaciones con el nuevo gobierno: ¿nos alineamos con quién?
Elecciones 2026
Lo que pasó con Jerí puso en segundo plano el proceso electoral del 12 de abril. ¿Cómo se transita la campaña presidencial, que busca electores, en un contexto de constante crisis ejecutiva?
—Es una campaña que, hasta ahora, estuvo un poquito apagada. Hay mucha gente que ya ni le interesa. La gran mayoría de los candidatos nadie sabe quiénes son. La gente está en otra, hay mucha desconfianza respecto de la política. La campaña se veía un poquito estancada, con una ligera ventaja de López Aliaga, seguido de Keiko Fujimori.
Lo interesante será la próxima encuesta. Habrá que esperar tal vez la próxima semana o diez días para ver un efecto del escándalo de Jerí y el nombramiento del nuevo presidente. Esa encuesta podría mostrar eventualmente una caída de López Aliaga, porque fue uno de los que más se pronunció en contra de la de la censura de Jerí. Muchos lo culpan ahora en la derecha porque al final asumió un presidente de izquierda (José Balcazar).
¿Qué se debe reformar para que el sistema político sea más estable? Y, ¿el nuevo Ejecutivo tiene la capacidad de incidir en el sistema político?
—El Ejecutivo puede presentar proyectos de ley. Muchos consideran que efectivamente tiene que hacerse algo, porque lo que está pasando es una aberración. Pero claro, también depende cómo salga en un próximo Congreso, estamos en manos de los que salgan elegidos.

Reforma electoral
¿A qué tipo de reforma se refiere?
—Primero, una reforma electoral, para impedir esta gran cantidad de candidatos. Eso también es resultado de las peleas en el parlamento. Después, el tema de la del presidente, poner una restricción para la vacancia, tal vez una reforma podría establecer de manera expresa que el presidente encargado reciba el beneficio de tener cierta estabilidad, que solamente pueda ser vacado, y no destituido únicamente por una censura.
¿Y la reforma de la cámara única en el parlamento?
—A partir de esta elección vamos a elegir también en un Senado yregresar al sistema bicameral. El problema es que vamos a tener un Senado con un poder que ningún Senado tiene. Normalmente, cuando son dos cámaras, Diputados adopta un proyecto de ley, de ahí pasa al Senado, lo revisa y lo reenvía a Diputados. La última palabra la tiene la Cámara de Diputados. Así ha sido siempre en todos los sistemas políticos.
Sin embargo, el esquema que se ha adoptado es un Senado con la última palabra en cuanto a los proyectos de ley. Es un cálculo típicamente politiquero, que tiene que ver con el hecho de que los actuales congresistas, la gran mayoría cuestionados, pretenden ser senadores a partir de este año. Entonces, hay un Senado que es atípico en cuanto a los sistemas políticos. Va ser un Senado, pues, todopoderoso, algo que no existe en otros países.
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