Presidenciales en Perú: Keiko Fujimori pasa por cuarta vez a segunda vuelta

Es posible que en esta ocasión el temor a la inestabilidad política pese más que el antifujimorismo y que Keiko logre finalmente ganar la presidencia.

Por: Annette Schwarzbauer 17 Abr, 2026
Lectura: 6 min.
La candidata presidencial peruana Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, baila durante el cierre de su campaña, en Lima.Foto: AFP
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
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El 12 de abril se celebraron en Perú las elecciones presidenciales y parlamentarias. El escrutinio en curso apunta a una victoria en primera vuelta de Keiko Fujimori, de la fuerza conservadora Fuerza Popular, con aproximadamente el 17% de los votos. Ante este resultado, será necesaria una segunda vuelta electoral el próximo 7 de junio. Aún está por definirse quién pasará a esa instancia como segundo candidato: el izquierdista Roberto Sánchez o el conservador Rafael López Aliaga. Se disputan el segundo lugar en un ajustado “mano a mano”, con alrededor del 12% cada uno. Será necesario esperar el cómputo completo de los votos.

Una ganadora y posibles contrincantes

Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori —quien gobernó el Perú entre 1990 y 2000 de forma cada vez más autoritaria—, gana por cuarta vez consecutiva la primera vuelta de las elecciones presidenciales peruanas. Dado que su resultado está lejos de la mayoría absoluta, deberá competir nuevamente en una segunda vuelta. Hasta ahora, Fujimori no ha logrado imponerse en una segunda vuelta debido al fuerte antifujimorismo existente en el país. Sin embargo, es posible que este año se repitan algunos de los factores que en su momento contribuyeron a la elección de su padre. El deterioro de la situación de seguridad es percibido por la ciudadanía como uno de los principales problemas del país, y muchos desean una política de “mano dura”, que Keiko —como suele ser llamada— promete aplicar.

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Mucho dependerá de quién sea su rival en la segunda vuelta. Al cierre de este artículo, el 16 de abril, se había escrutado el 92% de las actas, con los siguientes resultados: Keiko Fujimori, 17,05%; Roberto Sánchez, 12,05%; Rafael López Aliaga, 11,86%. El conteo paralelo de la organización nacional de observación electoral Transparencia y del instituto Ipsos, publicado ya el 13 de abril, muestra un resultado similar y confirma la tendencia que se perfila en el escrutinio oficial: Roberto Sánchez levemente por delante de Rafael López Aliaga en el segundo lugar. Dada la estrecha diferencia, es necesario esperar el recuento completo para determinar con claridad quién ocupará el segundo puesto.

El candidato de izquierda Roberto Sánchez, del partido Juntos por el Perú, se considera a sí mismo heredero político del desafortunado Pedro Castillo. El expresidente electo en 2021 fue destituido por el Congreso tras intentar disolverlo y actualmente se encuentra en prisión. Castillo había prometido representar, ante todo, los intereses de la población rural e indígena.

Rafael López Aliaga y Roberto Sánchez.
Rafael López Aliaga y Roberto Sánchez.

Escenarios posibles

Una segunda vuelta —por el momento la más probable— entre la conservadora Fujimori y el izquierdista Sánchez devolvería al Perú al escenario de 2021, cuando Keiko compitió con Castillo y perdió. El rechazo común a Fujimori permitió entonces el triunfo del outsider Castillo. Esto podría repetirse ahora. Sin embargo, muchos votantes tienen presente la acelerada inestabilidad política que siguió a su elección. Tras Castillo, otros dos presidentes fueron destituidos por el Congreso. De modo que el Perú ha sido gobernado en el actual período por ya cuatro mandatarios. Es posible que, en esta ocasión, el temor a una nueva etapa de inestabilidad pese más que el antifujimorismo y que Keiko logre finalmente ganar la presidencia en su cuarto intento.

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Una eventual segunda vuelta entre Fujimori y también el conservador López Aliaga se movería dentro del mismo espectro ideológico, aunque con bases electorales distintas. López Aliaga cuenta con apoyo principalmente en las clases media y alta de Lima, mientras que Fujimori tiene mayor respaldo entre la población de menores ingresos del área metropolitana de Lima, así como del norte, centro y la región amazónica del país. En ese escenario, el eje central sería la movilización de las respectivas bases electorales y la captación adicional del electorado de la sierra sur.

Congreso con nuevas perspectivas

Nuevas perspectivas para la política peruana podrían surgir a partir de la composición del Congreso, que ha ganado peso de forma creciente. Con las elecciones parlamentarias celebradas simultáneamente, se reintrodujo el Senado. Asimismo, el umbral electoral del 5% fue complementado con requisitos adicionales para acceder a ambas cámaras del Congreso. Esta barrera reforzada ya muestra resultados y, según estimaciones preliminares, reducirá a cinco o seis el número de partidos representados, aproximadamente la mitad de los actuales. Si bien existen críticas a este endurecimiento del umbral, también se asocian a él expectativas de menor fragmentación y mayor estabilidad política.

De acuerdo con las primeras proyecciones, los dos partidos conservadores Fuerza Popular y Renovación Popular obtendrían alrededor de la mitad de los escaños tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados. Aproximadamente un tercio de los mandatos correspondería a partidos de centroizquierda —Partido del Buen Gobierno, Obras y Ahora Nación— y cerca de una cuarta parte a la fuerza de izquierda Juntos por el Perú, liderada por Roberto Sánchez. De cara a una mayor estabilidad futura, será necesario forjar alianzas, algo que podría resultar más sencillo en un Congreso menos fragmentado. El nuevo presidente deberá tener esto en cuenta desde el momento de formar gobierno.

Seguridad, economía y justicia social

Según una encuesta reciente del instituto Ipsos, el 68% de la población peruana considera que la delincuencia y la violencia son los problemas más urgentes a abordar. La corrupción es percibida como un problema estructural, y la gestión gubernamental es evaluada como ineficiente. Como consecuencia, existe desconfianza hacia la política y, en parte, hacia la democracia. En consonancia con estas prioridades, casi todos los candidatos situaron la seguridad pública y la lucha contra la criminalidad (organizada) en el centro de sus campañas. Otros temas relevantes fueron el desarrollo económico y el empleo, la salud pública y el sistema educativo.

Keiko Fujimori destacó el orden y la seguridad, así como la educación, la salud y la reducción de la burocracia. A diferencia de campañas anteriores, en las que había tomado cierta distancia de la línea de su padre, en esta ocasión buscó más bien establecer vínculos con ella. Roberto Sánchez se posicionó claramente a la izquierda, promoviendo sobre todo la justicia social y anunciando una profunda reforma del Estado mediante una asamblea constituyente. López Aliaga, al igual que la mayoría de los candidatos, hizo hincapié en la seguridad, propuso reducir el tamaño del Estado —entre otras medidas mediante una drástica disminución del número de ministerios— y planteó la expulsión de migrantes en situación irregular. Además, subrayó valores conservadores y cristianos fundamentalistas, sin rehuir la polémica.

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Annette Schwarzbauer

Annette Schwarzbauer

Directora de KAS Perú, exdirectora en las oficinas de Venezuela, Guatemala/Honduras, Mozambique/Malawi y Bolivia.

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