Los minerales críticos son esenciales para la transición energética y digital a nivel mundial. Se utilizan en la fabricación de sistemas fotovoltaicos, aerogeneradores, baterías y semiconductores. Los yacimientos y el procesamiento de recursos como el litio, el cobre y las tierras raras se concentran geográficamente en unas pocas regiones del mundo.
Es por esto que América Latina está adquiriendo una creciente importancia geopolítica. La región cuenta con las mayores reservas mundiales de estos recursos clave. Por lo tanto, tiene el potencial de convertirse en un socio decisivo para EEUU y la UE, que desean diversificar sus cadenas de suministro y asegurar el acceso a estas materias primas a largo plazo.
Reservas y distribución de materias primas
América Latina alberga enormes reservas que son fundamentales para la seguridad nacional y la independencia geoestratégica de Occidente. Los países más destacados son Bolivia, Chile, Argentina, Brasil, Perú y México.
El llamado triángulo del litio (Argentina, Chile, Bolivia) alberga más del 50% de los recursos mundiales. Mientras que Chile y Argentina ya son productores consolidados, Bolivia cuenta con el mayor potencial, en parte sin explotar, con alrededor de 28 millones de toneladas. Hasta ahora, los obstáculos técnicos y la inestabilidad política han dificultado la extracción en ese país.
El cobre, indispensable para la infraestructura eléctrica, es clasificado como crítico por la UE y EEUU. Chile y Perú cubren juntos casi el 35% de la producción mundial y poseen más de una cuarta parte de las reservas mundiales.
Con una producción de casi 30 materias primas críticas, Brasil ocupa un lugar especial. Controla el 93% de la producción mundial de niobio, que es decisivo para el endurecimiento del acero y los superconductores. Además, Brasil posee importantes yacimientos de tierras raras, níquel (11% de las reservas mundiales) y grafito (24% de las reservas).
México y Perú lideran la producción mundial. En total, más del 50% de la producción mundial de plata se encuentra en América Latina, lo cual es de gran relevancia para la industria electrónica y solar.
Sin embargo, la estructura actual del mercado está fuertemente marcada por los intereses de China. En las últimas décadas ha realizado inversiones masivas en minas e infraestructura, lo que hoy en día dificulta la competencia para los actores occidentales.
Agenda estadounidense
EEUU se esfuerza por romper el dominio de China, que no solo controla la producción nacional de minerales críticos, sino también la transformación a nivel mundial. En el caso del grafito, las tierras raras y otros minerales, la dependencia de EEUU de las importaciones chinas supera en algunos casos el 70%. América Latina se presenta aquí como una alternativa estratégica.
En la actualidad, EEUU ya obtiene casi todo su litio de Chile y Argentina, y el 80% de su cobre. Para consolidar este suministro, EEUU apuesta por acuerdos bilaterales sobre materias primas. El Acuerdo de Comercio e Inversión Recíprocos con Argentina (2026) tiene como objetivo otorgar a las empresas estadounidenses acceso privilegiado a los minerales en el distrito minero de Vicuña. También se firmaron memorandos de entendimiento con Paraguay, Perú y Ecuador.
El giro hacia la derecha en la región benefician a la estrategia estadounidense. Además, EEUU deja claro su interés estratégico directo al promover específicamente a las empresas estadounidenses. Un ejemplo es el reciente apoyo a USA Rare Earth mediante un generoso préstamo de la Casa Blanca para la adquisición de la empresa minera brasileña Serra Verde.
Importancia para la Unión Europea
Con la Ley de Materias Primas Críticas, la UE pretende garantizar que para 2030 un máximo del 65% de sus necesidades provenga de un único país tercero. Dado que la UE depende casi por completo de China en lo que respecta al magnesio y las tierras raras, América Latina es el socio más importante para la diversificación.
Esto también quedó claro en las consultas gubernamentales entre Alemania y Brasil celebradas a finales de abril en Hannover. El canciller Merz destacó el potencial del país en materia de tierras raras, mientras que el presidente Lula promocionó la región como socio gracias a yacimientos de niobio, grafito y níquel. A cambio exigió una mayor transferencia de tecnología y la creación de valor local.
La UE apuesta principalmente por los acuerdos comerciales. El acuerdo con el Mercosur, que entra en vigor en mayo de 2026, ofrece nuevas oportunidades de inversión en la transformación local, así como normas ESG (medioambientales, sociales y de gobernanza) para construir cadenas de valor sostenibles. Paralelamente, la UE consolida la cooperación con Chile mediante un acuerdo comercial que aborda específicamente el suministro sostenible de cobre y litio.
Lo que falta para tener la oportunidad
América Latina tiene el potencial de convertirse en un territorio clave en la carrera por las materias primas a nivel mundial. China tiene una ventaja estructural gracias a la Iniciativa del Cinturón y Ruta de la Seda, así como a inversiones tempranas y cuantiosas (aproximadamente 14.200 millones de dólares al año entre 2010 y 2019). Los actores occidentales intentan recuperar este retraso mediante nuevas alianzas.
Sin embargo, cada vez son más evidentes los conflictos de intereses: por ejemplo, Argentina firmó un acuerdo bilateral de materias primas con EEUU poco después del acuerdo entre la UE y el Mercosur. Además, las orientaciones políticas divergentes, como la pertenencia de Brasil a los BRICS o la inestabilidad en Venezuela y Bolivia, dificultan una estrategia occidental coherente.
Por lo tanto, la seguridad del abastecimiento a largo plazo de Occidente solo será posible si las asociaciones en materia de materias primas van más allá de los meros intereses de exportación y contribuyen al mismo tiempo al desarrollo industrial y a la estabilidad política y económica de América Latina. Si esto se logra, América Latina puede convertirse en un socio estratégico confiable de Occidente en el ámbito de las materias primas críticas.
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