¿Cuánto gasta Latinoamérica en defensa?

Las guerras en todo el mundo intensificaron el debate global sobre el gasto militar. ¿Cómo se planta la región ante un Estados Unidos omnipotente? ¿Cuál es el peso de América Latina en un mundo que se rearma? ¿Quiénes son sus socios estratégicos?

Por: Redacción 20 Abr, 2026
Lectura: 5 min.
Ejército colombiano. Foto: Shutterstock
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
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El gasto militar global alcanzó los 2,6 billones de dólares en 2025, con un crecimiento interanual del 2,5%. El dato lo aporta The Military Balance 2026, un informe del International Institute for Strategic Studiesde Inglaterra. El dinero destinado a la defensa viene en ascenso continuo desde 2021. En 2024, alcanzó los 2,7 billones de dólares, con un salto interanual cercano al 10%.

Latam: un actor marginal

América Latina aparece como una región de bajo gasto relativo y limitada proyección militar, tanto en términos absolutos como comparativos. En un contexto de aumento del gasto global, América Latina es de las pocas regiones donde el gasto se mantiene relativamente estancado.

De momento no hay datos claros para 2025. En el caso de 2024, la región de América Central y el Caribe tuvo un desembolso de 19,80 mil millones de dólares y 53,60 mil millones para América del Sur según datos del Stockholm International Peace Research. Esto ubica a la región en un gasto un poco superior a los 70 mil millones de dólares anuales, una cifra que se ha mantenido estable en los últimos años. 

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Según esa misma fuente, en 2024 a nivel mundial el gasto en defensa fue de 2718,2 mil millones de dólares. ¿Qué representa América Latina en esa cifra?

En términos de esfuerzo económico, América Latina destina en promedio entre el 1% y 1,5% del PIB a defensa, ubicándose por debajo de EEUU (3,4%), la OTAN (2% y presionada por EEUU para aumentar al 5% para 2035) Rusia (7%) y China (del 1,5%).

A nivel país, los casos más relevantes muestran variaciones. Colombia es el Estado que más invierte en la región: 3,4% de su PIB y el 10% del presupuesto nacional. La necesidad de fortalecer la defensa está vinculada a los conflictos internos con el narcotráfico y grupos armados. Brasil, aunque supera a Colombia en gasto en dólares, deriva 1% de su PIB y 2% de su presupuesto nacional, asemejándose a varios Estados europeos.

¿A dónde va el gasto? 

En Latinoamérica el gasto en defensa no está orientado a capacidades de proyección militar, sino más bien, a control territorial, seguridad interna, apoyo a fuerzas policiales y gestión de crisis (narcotráfico, fronteras, desastres). El gasto no se traduce en poder militar como sucede en otras regiones.

La baja inversión en seguridad de los países latinoamericanos es compensada por el apoyo de proveedores externos, especialmente en equipamiento militar. Los principales proveedores de los Estados latinoamericanos están en EEUU, China y Francia.

A diferencia de Europa, que pese a su dependencia busca mayor autonomía, América Latina carece de una industria de defensa integrada y competitiva. En Occidente, mientras Estados Unidos y Europa amplían sus esfuerzos y su gasto en defensa ante cambios en el entorno de seguridad, América Latina mantiene un perfil de baja militarización relativa. Esto implica la continuación del limitado peso militar y la dependencia, como también el desfase de la agenda global, con una tendencia clara a priorizar el fortalecimiento de las fuerzas de defensa. Mientras el mundo discute disuasión y conflictos interestatales, América Latina sigue centrada en seguridad interna y otras prioridades, como el crecimiento económico y servicios sociales. 

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En este contexto, el debate sobre el gasto en defensa en la región no responde tanto a una lógica de competencia internacional, sino a dinámicas domésticas y restricciones fiscales, lo que refuerza su posición periférica en el sistema de seguridad global.

Nueva lógica

A partir de la Estrategia de Seguridad Nacional de EEUU (2025), la región se ve inserta en una nueva lógica de interés, que implica reforzar la influencia estratégica de la potencia norteamericana. En los últimos meses el gobierno de Donald Trump intervino en la política doméstica latinoamericana con la militarización del Mar Caribe, la captura de Nicolás Maduro en Venezuela y el bloqueo naval a Cuba, los casos más evidentes. 

En marzo, la Casa Blanca reunió a 12 países en la alianza del Escudo de las Américas, cuyo objetivo es el trabajo conjunto frente a organizaciones criminales, un pacto en el que países como Ecuador destacan en su alineación con Washington. A pesar de la marcada asimetría tecnológica y estratégica, la mayoría de los países, movidos por el giro ideológico de los gobiernos, han buscado una nueva alineación para compensar sus carencias.

El gasto en defensa latinoamericano no solo es menor en volumen, sino también en capacidad operativa, lo que limita el alcance, la modernización de las fuerzas armadas y la dependencia en un entorno bélico y criminal cambiante, con mayor exigencia de tecnología e inteligencia.

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Redacción

Redacción

Plataforma para el diálogo democrático entre los influenciadores políticos sobre América Latina. Ventana de difusión de la Fundación Konrad Adenauer en América Latina.

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