En lo que va del 2026, el debate público sobre crimen organizado en América Latina continua dominado por los marcos que se han hecho habituales en las últimas décadas: seguridad ciudadana, economías ilícitas y cooperación policial, mientras que por tercer año consecutivo, el índice Riesgo Político América Latina 2026 que elabora el Centro de Estudios Internacionales de la Pontificia Universidad Católica de Chile (CEIUC) ubica a la captura del Estado por el crimen organizado como el principal riesgo político de la región, por delante de la vulnerabilidad fiscal, la instrumentalización de la migración o la presión geopolítica de Estados Unidos y China.
Ese diagnóstico, sin embargo, sigue analizándose mayormente en clave de seguridad: cuánto crece la violencia, cuánto territorio se pierde, cuántas policías se necesitan. Este artículo propone un desplazamiento del eje de observación: del crimen como problema de orden público al crimen organizado como actor político con capacidad de moldear la gobernanza, capturar la representación
y reconfigurar la legitimidad estatal.
El argumento central es que las organizaciones criminales contemporáneas en América Latina no operan únicamente como mercados ilegales que el Estado persigue desde afuera, sino que avanzan rápidamente a configurarse en sistemas de gestión territorial, económica y política que compiten, sustituyen o capturan funciones estatales. Esa fusión construye una codependencia del gobierno formal y los grupos criminales, donde ninguno puede permitir ni transparencia ni redición de cuentas, ni investigaciones de medios, sin que les caiga la máscara democrática y se desnude la alianza.
Para entender esa transformación se requiere conocer las transformaciones que evidencian el cambio de paradigma criminal y no cerrarse con definiciones o herramientas conceptuales exclusivas o prestadas linealmente de la criminología o de los estudios de seguridad convencionales.
Este texto se apoya en seis conceptos desarrollados en trabajo de campo a lo largo de la última década —la cadena de valor ilícita, la noción de sistemas criminales frente a la vieja dicotomía estructura/economía ilícita, el gestor de ruta, la teoría del reloj de arena, la gobernanza extralegal e híbrida y la secuencia de cuarta y quinta ola del crimen organizado transnacional— y los aplica a la pregunta específica de cómo el crimen organizado interactúa con elecciones, partidos, burocracias subnacionales y narrativas políticas. El recuadro a continuación define brevemente cada uno de ellos para el lector que se aproxima por primera vez a este marco; el cuerpo del artículo los desarrolla y aplica en profundidad.
ISBN 978-9915-9908-5-9
Publicación: octubre, 2026