Paola Bautista Alemán: “La oposición venezolana tiene que exigir lo que sea posible”

Como voz de la oposición, la doctora en Ciencias Políticas observa la intervención de Trump como una oportunidad para recuperar la soberanía del país y piensa que la comunidad internacional debe trascender los análisis condenatorios.

Por: Agustina Lombardi 14 Ene, 2026
Lectura: 13 min.
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
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El nuevo esquema político en Venezuela, luego de la intervención de Estados Unidos y la captura de Nicolás Maduro, dejó a la oposición fuera de la mesa inicial de reestructuración. El presidente estadounidense, Donald Trump, expresó que la líder de la oposición María Corina Machado no tiene la fuerza suficiente para tomar el control del país en este momento.

La decisión de la administración Trump de coordinar directamente con Delcy Rodríguez deja interrogantes respecto al rol de la oposición en este proceso. ¿Cuál es el margen de acción real de las fuerzas democráticas? ¿Cómo se redefine su rol frente a un proceso tutelado por un actor extranjero? ¿Bajo qué condiciones pueden reincorporarse institucionalmente?

Para abordar estas preguntas, Diálogo Político conversó con Paola Bautista Alemán, doctora en Ciencias Políticas y asociada al partido de oposición venezolano Primera Justicia.

A partir del nuevo escenario político, Alemán señala que la comunidad internacional debe “trascender los análisis condenatorios” de la intervención de EEUU y observar la nueva realidad como una “oportunidad” para recuperar la soberanía. Desde la posición desafiante en la que quedó la oposición, cree que el bloque debe exigir lo que sea posible y mantener la unidad para alcanzar la restauración democrática.

Escenario político inmediato

¿Cómo evaluás que quedó posicionada la oposición venezolana tras la captura de Nicolás Maduro y la posterior colaboración entre Donald Trump y Delcy Rodríguez, como actor del oficialismo, dejando de lado a la oposición? 

—Bueno, yo creo que el primer paso de la oposición venezolana es identificar el momento político que estamos viviendo ¿Cómo se llegó a este momento político? Después de que Nicolás Maduro desconociera los resultados electorales del 28 de julio y que ese desconocimiento transformara a Venezuela en un país con espacio para la acción política muy limitado, mediado por la represión del régimen de terror y en donde lamentablemente el hito liberador de nuestro país necesariamente tenía que pasar por la implementación de la fuerza. Y eso fue lo que pasó el 3 de enero.

EEUU tuvo una acción militar en nuestro país que sacó del poder al dictador, pero dejó a la dictadura y a la estructura. La persona designada para reemplazar a Nicolás Maduro fue Delcy Rodríguez, una figura particular en el proceso político porque carece de la misma legitimidad democrática que tenía Nicolás Maduro. Es decir, Rodríguez es una déspota en un gobierno de facto que cuenta con el tutelaje de EEUU para, según lo que Marco Rubio y el presidente Trump han dicho, adelantar medidas de reformas que permitan estabilizar al país para luego avanzar hacia la democracia. 

Este proceso tiene el gran desafío de incorporar a la oposición venezolana, que representa el querer democrático de todo el país. La reestructuración deberá tener una dimensión popular y democrática que debe incorporarse al proceso, inestable, difícil y que todavía no ha entrado en la lógica política. Todavía estamos en la lógica de la fuerza. 

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Pero, ¿ves viable que se incorpore la oposición en este proceso? 

—No solamente lo veo viable, sino que lo veo necesario. Es necesario porque, justamente, para ganar estabilidad y prosperidad, lo que la administración Trump ha comentado, se necesitan fuerzas democráticas representativas que tengan participación vía institucional en el país. Es un requerimiento insustituible en el proceso que se inició el 3 de enero. 

¿Y en qué circunstancia podría incorporarse? 

—Bueno, el 5 de enero Delcy Rodríguez se juramentó como presidente provisional de un gobierno interino en Venezuela, regido por unos tiempos constitucionales que establece nuestra Carta Magna. Esos tiempos constitucionales son más o menos siete meses. Quiere decir que en siete meses los venezolanos deberemos acudir a las urnas para tener elecciones y ser nuevamente dueños de nuestro destino y recuperar lo que es la soberanía nacional

Mientras tanto, Trump dejó por fuera a la oposición en este primer proceso de reestructuración. ¿Crees que eso le quita costo político a la oposición? ¿Se puede ver como un activo? 

—Para la oposición, sin duda alguna, es una posición desafiante, es difícil. Pero la oposición venezolana está acostumbrada a trabajar en espacios no institucionales, teniendo capacidad de representación real de la gente. Y yo creo que este momento histórico nos pide lo mismo. Nos pide que mientras tengamos una dictadura, que sigue en pie tutelada por una fuerza extranjera, nosotros podamos ser parte del proceso de reestructuración levantando la voz por la gente. ¿Y eso qué significa? Exigiendo la liberación de todos los presos políticos, exigiendo que se abran los espacios de participación ciudadana de acuerdo con los tiempos constitucionales, exigiendo las reformas institucionales que se necesitan para llegar en siete meses a una elección presidencial con los derechos políticos y civiles reestablecidos. 

Hay un espacio muy amplio en el que la oposición venezolana puede participar, que trasciende a los espacios políticos que el presidente Trump ha delimitado en esta etapa. Nosotros no tenemos obstáculo para participar y ser parte. Trump, por medio del uso de la fuerza, ciertamente está teniendo un tutelaje hasta ahora muy eficiente con la dictadura venezolana, pero no tiene el monopolio de los espacios de participación política que existen en nuestro país. 

Paola Bautista Alemán. Foto: cedida a Diálogo Político
Paola Bautista Alemán. Foto: cedida a Diálogo Político

Reordenamiento interno

Hasta el momento, la oposición mantenía unión ante un enemigo común. Con el cambio de fuerzas, ¿la oposición corre el riesgo de fragmentarse?

—Creo que todo lo contrario. La oposición ahora tiene mayor necesidad de permanecer unida para la recuperación de la soberanía nacional. Nuestra prioridad como venezolanos es volver a ser dueños de nuestro propio destino, en el ámbito cívico, económico y social. Y para eso, todo venezolano que entienda que nuestra prioridad es la recuperación de nuestra soberanía debe formar parte de este gran movimiento nacional de democratización. Eso es desde el punto de vista moral pero también práctico.

Todavía no está claro cuál va a ser el destino de lo que queda del chavismo hacia el futuro. Muy probablemente serán una fuerza que participará en procesos electorales. Para ello, la oposición va a tener muy probablemente que mantener el esquema de una unidad electoral para ser competitivos y derrotarlos en las urnas. La verdad es que el chavismo en Venezuela es minoría. No sabemos en perspectiva histórica cómo va a seguir participando en procesos electorales y por eso vamos a tener que estar muy unidos desde el punto de vista práctico. 

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Además, con esta redefinición política, ¿el liderazgo de María Corina Machado entra en disputa? ¿Qué rol debería tener en el futuro? 

—Mira, María Corina Machado sin duda alguna es un liderazgo que está anclado en el corazón de los venezolanos. Es un liderazgo que mueve conciencias, que logró contener el mal que ha intentado hacerse de nuestro país, que no depende de la legitimidad externa. Es un liderazgo libre e independiente y muy venezolano. Es la líder de este gran movimiento de liberación. 

Lo que ha ocurrido llama a un proceso de reconfiguración y de institucionalización de las fuerzas políticas. El movimiento de liberación venezolano hasta Nicolás Maduro estaba constituido por la Plataforma Unitaria, conjunto de partidos políticos todos proscritos. Es de esperar que en este proceso de reinstitucionalización del país los partidos políticos volvamos a ser legales. Eso necesariamente traerá un proceso de reconfiguración unitaria que con mucha madurez vamos a tener que gestionar y que va a estar anclada en la capacidad de representación que tenga cada partido político. 

De modo que, para responder sucintamente tu pregunta, María Corina Machado es la líder. Los partidos políticos que la acompañamos estamos preparados para ese momento en que podamos estar legalizados y, desde nuestra capacidad de organización y representación real, enfrentaremos los desafíos electorales que vengan. 

¿Qué opinás sobre su expresión de compartir el Nobel de la Paz con Trump? 

—Creo que es una expresión práctica que busca sellar una alianza política con la persona y el país que puso el hito de fuerza que los venezolanos no podíamos poner y que hay que evaluar esa decisión con un sentido muy práctico. 

Dimensión internacional

Justamente, aunque la oposición trabaja intensamente desde hace años, el fin para Maduro llegó mediante la intervención de EEUU. ¿Qué dice esto sobre la comunidad internacional? 

—La comunidad internacional debe trascender los análisis condenatorios sobre lo que ocurrió el 3 de enero y debe analizar los límites de la resiliencia democrática en contextos autoritarios. Es decir, ¿qué puede hacer la comunidad internacional cuando hay un país que está decidido a ser libre? Lo hizo todo para llegar a ese destino y se encontró con la tozudez, la violencia y el inmovilismo de una dictadura que permanecía en el poder, no solamente con sus propias herramientas, sino con el apoyo de la solidaridad de las autocracias del mundo

El caso venezolano cristalizó que en el siglo XXI las autocracias son muy eficientes apoyándose en China, Rusia, Irán, Cuba, Corea del Norte. Son estructuras de mal que operan en el mundo con una capacidad de solidaridad que parece ilimitada. Mientras, las democracias del mundo son paquidérmicas y parecen agotarse en unos procesos que se llevan a cabo en instancias internacionales que lo más lejos a lo que pueden llegar es a sanciones o comunicados. Y pareciera que en el mundo existen dictaduras para las que ese antídoto es insuficiente para recuperar la democracia.

De modo que, la comunidad internacional, y los mismos venezolanos, debe trascender el análisis condenatorio, que sin duda se comprende. Soy empática con ese análisis porque es muy preocupante lo que pasó el 3 de enero. Pero también es muy preocupante que en un país como el nuestro hayan matado, torturado, mandado al exilio, violado los derechos humanos, y que la comunidad internacional no haya podido reaccionar. Eso también es muy preocupante. 

De todas maneras, ¿cómo piensa la oposición el riesgo de la pérdida de la soberanía política del país?

—Es que nosotros perdimos la soberanía hace mucho. Perdimos la soberanía con Hugo Chávez. El primer acuerdo que Chávez firmó con Cuba fue en el 2000. Cuando EEUU fue a buscar a Nicolás Maduro, no mató a venezolanos, mató cubanos, porque la guardia presidencial en Venezuela estaba en manos de un país foráneo. Nosotros ya estábamos invadidos. Hay que ver hacia dónde nos lleva la intervención de Trump, pero también es una oportunidad para recuperar la soberanía. Nicolás Maduro es un dictador que le entregó todos nuestros recursos a las potencias autocráticas del mundo, petróleo, coltán, oro, tierras, todo. 

Venezuela perdió su soberanía hace mucho tiempo y estamos en un proceso de recuperación. El hito de recuperación era de fuerza, necesariamente, y ese hito, quien tuvo la valentía de hacerlo, fue la administración del presidente Trump. Ahora nosotros tenemos que seguir este camino de recuperación de la soberanía. De modo que, cuando veo a tanta gente preocupada por el petróleo venezolano y por la soberanía venezolana, caramba, debieron preocuparse antes. ¿Dónde estuvo Lula el 28 de julio? ¿Dónde estuvo Petro? ¿Dónde estuvo Biden? Ese fue el día que se reselló la pérdida de nuestra soberanía, no ahorita cuando se fue el dictador. 

En este escenario de tutela internacional estadounidense, ¿la oposición debería exigir nuevas elecciones o el respeto al proceso anterior? 

—Lo que sea posible. La oposición tiene que exigir lo que sea posible entre todos los actores que forman parte de esta realidad que es tan compleja y que estamos descubriendo día a día. Evidentemente los resultados del 28 de julio son motivo de orgullo. Ese espíritu de valentía ciudadana lo podemos reeditar y el número de votos que sacamos ahí estoy segura que lo vamos a duplicar, va a salir mucho mejor. Entonces ¿qué es lo que los venezolanos pedimos? Rescatar nuestra soberanía y la soberanía reside en el voto de los venezolanos. ¿Cómo lo podemos hacer? Como sea posible y como convenga para garantizar la estabilidad de este proceso de reinauguración democrática. 

La semana pasada se produjo la primera liberación de algunos presos políticos en Venezuela. ¿Este tipo de gestos de la restauración pueden generar las condiciones para que exiliados, como vos, puedan pensar en retornar al país?

—Detrás de cada preso político hay una familia entera que sufre y esas son las familias que están en Venezuela. Liberar a todos los presos políticos debe ser una prioridad dentro de la agenda de reinstitucionalización de nuestro país y junto con la liberación de los presos políticos la restitución de los derechos políticos y ciudadanos de todos los venezolanos y el cierre de lo que son las instituciones de represión que el chavismo ha instalado en nuestro país durante tanto tiempo. 

La flexibilización tiene que ser estable para que el país entre en un camino de verdadera paz y de justicia. Eso es complejo porque Delcy Rodríguez como déspota tutelada tiene el gran desafío de honrar los compromisos de democratización que selló con la administración Trump al tiempo que mantiene lo que es la moral de quienes integran a la dictadura. Ella tiene que complacer al imperio manteniendo tranquilo al antiimperialismo.

Volviendo a la pregunta entonces: no ves en el corto o mediano plazo un retorno de exiliados al país. 

—Dependerá de cómo se gestione lo que es la flexibilización autocrática y cómo se reduzcan los riesgos de represión.

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Agustina Lombardi

Agustina Lombardi

Editora adjunta de Diálogo Político Periodista. Licenciada en Comunicación por la Universidad de Montevideo. Cursando el Posgrado en Comunicación Política por la UM.

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