Colombia: tras las legislativas, arranca la campaña presidencial

La democracia representativa, protagonista en Colombia

Batallón Guardia Presidencial, Bogotá | Foto: José Alejandro Cepeda

Batallón Guardia Presidencial, Bogotá | Foto: José Alejandro Cepeda

Colombia llevó a cabo sus elecciones legislativas el pasado domingo 11 de marzo, y ratificó dos cosas: primero, que el país posee una democracia electoral estable que lo ha protegido en sus horas más oscuras; y, segundo, que el grueso del electorado se identifica con el centroderecha como la zona del espectro ideológico preferente.

El contexto de esta contienda electoral ha estado rodeado por el fin de la era del gobierno de Juan Manuel Santos, la implementación del proceso de paz con la guerrilla de las FARC y la necesidad de atender enormes desafíos en términos de desarrollo, medioambiente, seguridad, cooperación internacional y educación. Aunque todos esos temas no salieron a flote como se debiera, la polarización aún existente entre una centroizquierda tendiente a defender los acuerdos de paz y un centroderecha crítico a estos, aún permea las conciencias políticas. Al menos las de los electores, pues en Colombia la abstención ronda todavía el 50%.

Como ganadores con sus curules respectivos en el Senado se impusieron el Centro Democrático del expresidente Álvaro Uribe (19), Cambio Radical de Germán Vargas Lleras (16), el Partido Conservador (15), seguidos del Partido Liberal (14) y el Partido de la U (14), cercanos al actual gobierno. Continúa la Alianza Verde, que respalda la candidatura de Sergio Fajardo (10), el Polo Democrático (5), la Coalición Lista de la Decencia (4) y el grupo religioso Mira (3), con lo cual vemos que hacia la izquierda los apoyos son mucho menores.

En la Cámara de Representantes (que representa a las regiones en el sistema bicameral colombiano), el ganador fue el Partido Liberal (35), seguido del Centro Democrático (32), Cambio Radical (30), Partido de la U (25), Partido Conservador (21), Alianza Verde (9), Mira (3), Polo Democrático (2), Opción Ciudadana (2), Lista de la Decencia (2), Colombia Justa Libres (1), Coalición Alternativa Santandereana (1) y Movimiento Alternativo Indígena y Social (1), lo que, a pesar del repunte liberal, ratifica la tendencia descrita.

Presidenciales: candidatos propios y alianzas

Con estos resultados, que además fueron complementados por dos consultas internas que arrojaron como ganadores a Iván Duque por el Centro Democrático y a Gustavo Petro de Colombia Humana, se consolida el panorama de una posible segunda vuelta en la elección presidencial que se avecina, que puede llegar a enfrentar desde el centroderecha al propio Duque o a Germán Vargas Lleras con Petro, el hombre fuerte de la izquierda populista en el país. El resto de candidaturas, la del liberal y exnegociador de paz Humberto de la Calle, la de Sergio Fajardo de la Alianza Verde y otras menores, tendrán que hacer cuentas precisas de si continuarán en el partidor o si estarán dispuestas a unirse o a endosar sus votos ante el balotaje. Es necesario advertir algo: la jornada electoral estuvo empañada por la ausencia de tarjetones para la consulta interna de la derecha en varias ciudades, y estos errores técnicos son inadmisibles, más en momentos históricos como los que atraviesa la nación.

Las FARC: avances y retrocesos

Por su parte, la denominada Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común no obtuvo un comienzo halagador en su debut partidista electoral, con poco más de 85.000 votos. Los candidatos a Senado y Cámara no pasaron el umbral necesario pero, de acuerdo con lo pactado en el acuerdo de paz, tendrán cinco curules en cada una de las salas del Congreso colombiano, y serán una voz representativa de la izquierda en los años venideros. Su misión será defender su acuerdo de paz, terminar de estructurar un programa y un partido e intentar ganarse al electorado, que sigue mirando con desconfianza a los exguerrilleros.

Hay que sumar a estas vicisitudes la renuncia de Rodrigo Timochenko Londoño a su candidatura presidencial, tras una serie de abucheos públicos y un infarto que lo mandó directo al quirófano. Las FARC, que se apresuraron sin duda, se quedaron sin candidato. Pero si bien la vieja guerrilla no la tiene fácil, hay que advertir en una perspectiva general que estas elecciones fueron de las más pacíficas que se registran en las últimas décadas, y que el país está en mora de implementar el acuerdo de paz, lo cual, a pesar de las críticas severas del uribismo, es difícilmente irreversible. Por eso, como ha ocurrido en diversos lugares del mundo donde ha existido una negociación con actores armados, las expectativas deben mirarse en el mediano y el largo plazo, no en el calor de la inmediatez.

Ya veremos quién es el próximo presidente de Colombia y cómo se comporta el proceso representativo de un país aún joven pero con futuro, aún violento pero con posibilidades de reconciliarse. Por ahora, una parte importante es que la democracia electoral todavía se presenta como una posibilidad de solucionar las diferencias y no necesariamente de ahondarlas.

 

José Alejandro Cepeda | @sinclair_simon_
Colombiano. Periodista y politólogo