Elecciones alemanas: un escenario complejo

Las elecciones alemanas darán lugar a un Parlamento Federal fragmentado con la presencia de siete partidos políticos. El resultado redefinirá absolutamente la actual relación de fuerzas.

El panorama en Alemania parece definido desde hace varios meses. Al menos en lo que respecta a quién será el ganador. Mejor dicho: la ganadora. Angela Merkel (CDU) repetirá y así llegará al cuarto mandato al frente del Ejecutivo. La contracara es Martin Schulz (SPD), quien comenzó la campaña con el objetivo de ser el cuarto canciller socialdemócrata y termina luchando por no obtener los peores resultados de la historia de su partido.

Las encuestas indican que la alianza entre la CDU y el SPD, socios de coalición en ocho de los últimos doce años, se extenderá en el tiempo. En efecto, la única coalición posible entre dos partidos políticos según los sondeos es una gran coalición. La alternativa a ella sería un tripartito entre conservadores, liberales y verdes. Sin embargo, esta posibilidad, más conocida como coalición Jamaica por los colores de los partidos mencionados —negro, amarillo y verde—, presenta una alta complejidad. Por un lado, porque deben ponerse de acuerdo esas tres fuerzas a las que se les suma la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), partido hermano de la CDU en esa región. Por otro, porque las diferencias ideológicas, especialmente entre verdes y el resto, son lo suficientemente grandes como para llegar a consensos sin que cada uno de los partidos paguen costos políticos importantes por entregar alguna bandera o romper alguna promesa de campaña.

La dificultad para formar coaliciones, es decir, para llegar a la mayoría absoluta en el Parlamento Federal tras esta elección, se debe a que el Bundestag tendrá seis grupos parlamentarios. Algo que no se veía desde los tiempos de la posguerra. El retorno de los liberales sumado al debut de los ultraderechistas supondrá una fragmentación de la Cámara baja que, además de dificultar la conformación de distintas alternativas para formar gobierno, demandará un reordenamiento de los partidos en el espectro ideológico en función de los distintos temas de la agenda pública.

De cara a lo que viene es importante poner el foco en la pelea de los partidos minoritarios. En este conglomerado resalta la presencia de la ultraderecha (AfD), una fuerza que duplicará su caudal electoral en menos de cuatro años. La aparición de AfD significa una verdadera ruptura del tablero político alemán y será un factor fundamental para lo que viene en Alemania.

Si el partido ultraderechista, como dicen las encuestas, los dos dígitos, será un golpe simbólico importante para los partidos políticos tradicionales, que deberán replantearse algunas cuestiones. En otras palabras, la consolidación de los ultraderechistas marca que existen deficiencias a la hora de atender determinadas demandas de la sociedad.

En términos prácticos, un buen resultado de AfD lo podría ubicar como el partido jefe de la oposición, en el caso de sellarse una nueva gran coalición. Esto se traduce en una serie de privilegios en la vida parlamentaria, como el tiempo de los oradores o la presidencia y participación en las comisiones, que son claves desde el punto de vista estratégico para la fijación de la agenda y el encuadre de los temas.

El escenario que terminará de configurarse este domingo presenta entonces una alta complejidad que repercute en el tablero político alemán e implica un verdadero cambio de época. Esto sucede en el marco de un mundo con nuevos desafíos y fuertes cambios en la relación de fuerzas de los países. En Alemania luego de estas elecciones cambiará algo más que la composición del Bundestag.

 

Franco Delle Donne | @fdelledonne
Argentino, residente en Alemania. Consultor en comunicación. Coautor del libro Factor AfD. El retorno de la ultraderecha a Alemania, creador del blog eleccionesenalemania.com. Colaborador en medios de Alemania e Iberoamérica