Merkel continúa: renovar la confianza

A dos semanas de las elecciones alemanas parece todo definido. La campaña da pistas sobre la Alemania que viene con el Parlamento federal más fragmentado de las últimas décadas.

Cartel electoral: «Éxito para Alemania» | Fuente: CDU

Cartel electoral: «Éxito para Alemania» | Fuente: CDU

La tercera reelección de la canciller alemana Angela Merkel es prácticamente un hecho. A todavía dos semanas del día de los comicios nadie cree sinceramente que su competidor, el socialdemócrata Martin Schulz, tenga chances de siquiera amenazar su triunfo. Luego de doce años en el poder Merkel parece desafiar las leyes de la política y en lugar de ver cómo su poder se erosiona por el paso del tiempo, su figura se ve ratificada por la mayoría de los alemanes. No hay clima de cambio ni pedido de renovación. Y esto tiene varias explicaciones, aunque una es fundamental: la falta de diferenciación y posicionamiento.

Se trata de darle continuidad al proyecto político actual y renovar la confianza. Aquí no hay mucho que descubrir. En efecto, el accionar gubernamental habla por sí mismo y el que opta por Merkel tiene claro lo que significa. La canciller no tiene que demostrar nada.

Por el contrario, el Partido Socialdemócrata (SPD) carece de esa claridad en su mensaje. Se ofrece como alternativa a un gobierno del que ha formado parte en ocho de los últimos doce. Tantos años de ser el socio minoritario de la gran coalición han hecho mella y el posicionamiento de los socialdemócratas respecto de los conservadores se ha vuelto difuso. Al menos en los ojos de los electores. Merkel ha ocupado el centro del espectro ideológico. Y esto significa, en términos prácticos, que le ha quitado al SPD una parte importante de su caudal electoral.

Cartel electoral: «El futuro necesita nuevas ideas. Y alguien que las haga realidad» | Fuente: SPD

Cartel electoral: «El futuro necesita nuevas ideas. Y alguien que las haga realidad» | Fuente: SPD

El problema de la falta de diferenciación se ha evidenciado en la campaña electoral del candidato socialdemócrata Martin Schulz. El expresidente del Parlamento Europeo ha intentado transmitir la idea de una Alemania que debe luchar por mayor equidad. Sin embargo, no ha sido capaz de explicar concretamente qué es lo que el SPD haría, que con la CDU no sería posible. En otras palabras, su campaña no ha sabido responder a la pregunta que todo partido debe contestar sin vacilar: ¿por qué votarlos?

La pelea por el tercer lugar

La inapelable hegemonía de Merkel sumada a la incapacidad del SPD de mostrarse como opción de poder real deja campo abierto al resto de los partidos políticos, los minoritarios, para intentar tomar el rol de contrapeso político de la gran coalición. Actualmente cuatro fuerzas políticas cuentan con chances serias de obtener escaños en el Parlamento Federal: los ultraderechistas de AfD, los liberales del FDP, los verdes (Bündnis 90/die Grünen) y la izquierda (die Linke). Pese a la paridad en términos de intención de voto —todos rondan los ocho puntos porcentuales—, cada uno de ellos pasa por momentos bastante diferentes.

Los irrupción de los ultraderechistas de AfD será la novedad de los comicios, ya que es bastante probable que dupliquen su caudal electoral (en 2013 obtuvieron 4,7 % de los votos). AfD no solo ha logrado presencia parlamentaria en trece de los dieciséis estados federales alemanes, sino que también ha sido capaz de dictar la agenda política alemana. Desde hace tiempo los ultraderechistas son los que determinan los temas relevantes sobre lo que discuten los partidos y los medios de comunicación: refugiados, inmigración, integración, Islam. Una cabal muestra de ello fue el debate televisivo del 3 de septiembre, en el cual casi dos tercios del tiempo se dedicó a estos temas. Casi no hay dudas de que la ultraderecha regresará al Bundestag luego de más de medio siglo. La pregunta sobre su futuro es si podrán resolver las peleas intestinas a tiempo.

Junto al debutante AfD habrá otra nueva presencia en el Parlamento Federal, el Partido Liberal. En realidad el FDP es un viejo conocido que en 2013 sufrió un revés histórico que lo dejó sin representación. Los liberales regresan con una renovada imagen construida a partir de una redefinición de sus públicos y sus mensajes. El FDP ha sido capaz de recuperar la reputación perdida al transformar su propio relato: de partido de las corporaciones a partido de los emprendedores. Este cambio les valió un fuerte repunte en intención de voto pero en especial los dejó muy cerca de su objetivo: lograr superar el piso obligatorio del 5 %.

El Partido Verde vive una realidad absolutamente opuesta al FDP. Los ecologistas pasan por una fuerte crisis de identidad que los ha dejado sin objetivos claros. El problema de los verdes es que muchos de sus dirigentes se niegan a reconocer que el votante verde se ha vuelto más conservador. Al menos de lo que ellos desearían. Muestra de ello es su éxito en la región de Baden-Württemberg, en donde gobiernan desde 2011 con altos niveles de popularidad. El secreto del gobernador verde, Winfried Kretschmann, se basa en su capacidad para reciclar un discurso conservador con algunas pinceladas verdes. Así fue capaz de atraer los votos de aquellos que buscaban una alternativa a la CDU pero que no estaban dispuestos a apoyar un proyecto revolucionario.

Si bien die Linke también se encuentra en una situación de enfrentamiento entre distintas facciones, es cierto que es un escenario conocido. Históricamente La Izquierda ha tenido que sobrellevar conflictos internos producto de distintas visiones sobre los lineamientos políticos. Pragmatismo versus intransigencia es el par de opuestos que grafica más claramente esta lucha. Sin embargo, sus dirigentes han resuelto la cuestión de manera inteligente: representación igualitaria de las facciones en las listas. Una estrategia que le impide definir un perfil y por consiguiente salir a buscar algún votante nuevo, pero que a la vez le otorga estabilidad y una base electoral para mantenerse en el Bundestag por cuatro años más.

 

Franco Delle Donne | @fdelledonne
Argentino residente en Alemania. Consultor en comunicación. Coautor del libro Factor AfD. El retorno de la ultraderecha a Alemania, creador del blog eleccionesenalemania.com. Colaborador en medios de Alemania e Iberoamérica